Ortega Cano: "No se pueden hacer juicios paralelos. Lo que determine el juez, lo asumiré"

Ortega Cano echa una mirada al pasado y viaja a su infancia. El diestro reconoce que recuerda más los momentos de su niñez que cuando comenzó a triunfar con veinte. Aunque el mundo del toro es un mundo duro, “el toreo sigue siendo mi vida, lo que me mantiene aunque sea torear de salón o pegar un pase al aire porque no puedo hacer otra cosa ya que no me lo permite ni el médico ni el cuerpo”, reconoce y añade sentirse afortunado porque a sus hijos también les gusta el toro.
El diestro sale al paso de los rumores sobre una supuesta mala relación con su hijo y los acalla de golpe: “Mi hijo Jose Fernando me dijo ayer durante una comunión que no sabía si me quería o me admiraba más”. Aunque sí reconoce que han tenido sus ‘dimes y diretes’. “A veces nos ha fallado la comunicación, posiblemente porque yo soy una persona que viajo mucho y los niños en determinada edad necesitan mucha compañía. Ahora intento pasar más tiempo con el”, asevera.
Rocío, siempre presente
“A veces la siento muy cerca, soy una persona de fe y ella está viva en los corazones nuestros ayudándonos”, reconoce y es más también la pide cosas. “Cuando tuve el accidente la pedí que me ayudara a caminar ya no física sino psicológicamente y he sentido su protección y su ayuda”, asegura.
“Sigo amando a Rocío, el amor dura siempre, Rocío para mi esta viva”, continúa aunque reconoce que pasó unos años muy difíciles pero fue la fe la que le ha ayudado a sentir cada día. “Ahora me tiro horas oyéndola cantar y viendo fotos”, reconoce el diestro.
El toro más bravo de su vida
Ha sido imposible obviar el accidente de coche que sufrió Ortega Cano. “Desde que me saque el carnet con 18 hasta ese día nunca había tenido nada con el coche y me he recorrido todo Estados Unidos conduciendo. Esto no solo me ha pasado a mí, le pasa a mucha gente”. Asegura no recordar absolutamente nada del momento de choque y para la gente que dice haberle visto les manda un mensaje: “Los que me han visto están mintiendo, eso se sabrá en el juicio”, afirma y añade que “lo que no se pueden hacer son juicios paralelos, lo que determine el juez yo lo asumiré con todos los respetos”, y con estas palabras ha zanjado el tema del accidente.
Su mujer y su madre le dicen adiós
Emocionado al ver un vídeo de su madre, Ortega Cano comparte con nosotros el momento en el que le dijo a su madre que quería ser torero y ella no se lo creía porque el era muy cobarde. También nos ha contado como se tomó que se casara con Rocío Jurado: “Fue un notición que no le hizo mucha gracia porque yo vivía con ella e iba a verla todos los días. Daría todo por volver a ser el niño que quería ser torero y vendía churros”, asevera con nostalgia.
Con la muerte de Rocío muchas fueron las voces que decían que la pareja estaba en crisis: “Qué sabe la gente, yo le decía a Rocío que su cariño y el mío eran igual que la corriente, existía mucho amor y admiración”. El diestro solo se arrepiente de una cosa que le dijo a su mujer: “Le decía: Rocío tienes tanta fuerza que puedes con todo que a ti no te tumba ni un misil”.
Sus ‘amigas’
“Yo no tengo porque esconderme, tengo mucha gente que me quiere”, asegura pero si en algo es contundente es al ser preguntado si volvería a pasar por la vicaría: “No me casaría otra vez, eso ya pasó a la historia” Trato de tener una vida activa, de sentirme joven y fuerte. Si me he sentido utilizado por alguna mujer en los últimos años”, ha concluido.