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Aramís Fuster está convencida de que en el interior de Aída Nízar "hay un ente" y, por ello, simulaba un exorcismo aconsejándole hacerlo de verdad. Con agua, tomillo y velas, la adivina pedía que "el ente" saliera, en este caso de la fotografía, ante el estupor de todos los colaboradores de 'Sálvame'.










