La pelea sangrienta de Mayte y Lourdes: 'Las señoras del (h)AMPA' se meten a luchadoras

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“Nosotras nos hemos librado de ir a la cárcel por los pelos. Arturo, el policía gay, que sabía que estábamos detrás de la muerte de Elvira, amenazó con encarcelarnos, pero la suerte quizás estaba de nuestra parte porque precisamente Arturo que fue herido en el tiroteo, lo metieron en una ambulancia, y nosotras la secuestramos. Nos dimos a la fuga, el caso es que nos sabíamos qué hacer: ¿Lo matábamos, lo llevábamos al hospital, dejábamos que se desangrara…? Al final no hice falta que hiciéramos nada de eso, porque apareció una señora que se llama Carmona, que es la líder de unos mafiosos y pum. Un tiro entre ceja y ceja, y se acabó, ahí está el pobre con su marido que dios le tenga en la gloria. Y tú dirás, ¡Qué alivio no! Pues no, de alivio nada. Porque ahora esta señora nos tiene pilladas y trabajamos para ella. Que nos hemos convertido en unas mafiosas muy chungas”, así le ha explicado Amparo a su marido lo que les había ocurrido en los últimos días.

Carmona les pidió a las chicas que fueran al Club Medusa para darles la bienvenida a la banda, ellas le han agradecido esta oferta de trabajo pero no son criminales. La jefa de los sicarios les ha recordado todos los delitos que llevan hasta el momento desde que se cargaron a sangre fría a Elvira, y además conoce a sus familiares, y sabe dónde encontrarlos: “y cómo cascarles sus cabecitas como si fueran nueces”, les ha dicho. Así que no tienen alternativa. ¿En qué consistiría el trabajo? Nada una misión muy sencilla: Tenían que ir a ver a Lagarto, el líder de otro clan muy peligroso, y cogerle algo que le pertenecía a Carmona.
Amparo: Nos hemos convertido en unas mafiosas muy chungas
A las 22.00 horas en punto un chófer las pasará a recoger por el salón de belleza Fantasy, solo tenían este dato. Las cuatro se presentaron ahí, y se encontraron con una persona que no se esperaban. Con Asun, ella era su chófer. Se subieron con la niña sin saber dónde iban hasta que llegaron a una nave. Ahí el de seguridad casi no las deja entrar pero gracias a la contraseña que se sabía Asun consiguieron que las dejara pasar. Una vez dentro, alucinaron con el panorama que se encontraron: un ring con dos mujeres luchando dentro, y fuera lleno de hombres gritando y apostando por la pelea. Ahí conocieron a Lagarto, un señor un tanto peligroso que pasó de ellas: Se negó a entregarles lo que quería Carmona, a Juanjo.
Las chicas conocen a Encarna Viva, la luchadora sindicalista

¿Y ahora qué? No pasa nada, ellas tenían un plan B. Fuera de la nave, se toparon con Encarna Viva, una de las luchadoras de Lagarto. Para colarse sin llamar mucho la atención, Encarna les dejó unos trajes para que pasaran desapercibidas, solo tenían que entrar dentro y coger a Juanjo. Eso sí, antes Mayte, Lourdes, Virginia, Amparo y Asun le firmaron en su recogida de firmas para protestar por las lamentables condiciones que las tenía Lagarto en la nave.

Una vez dentro de la nave, Amparo, Virginia y Asun se quedaron viendo las peleas, mientras que Lourdes y Mayte fueron a por Juanjo. Las dos amigas se llevaron una grande sorpresa, era un cerdo (no una persona). No tenían otra, tenían que cogerlo pero era muy rápido, y como hicieron mucho ruido, al final las pilló uno de los sicarios. Este las llevó ante Lagarto. El mafioso al verlas, les obligó a pelear en el ring como el resto de las luchadoras. Tenían que hacer un show. Al principio no querían, pero no tuvieron otra para salir de ahí vivas, se pegaron como si no hubiera un mañana. Lourdes y Mayte lo dieron todo hasta que ganó una de ellas.

“Nosotras hemos cumplido con nuestra parte, danos al cerdo”, le ha exigido Mayte a Lagarto, pero este no se lo iba a entregar así como si nada. Así que Asun tuvo que hacer de las suyas, le tuvo que enseñar la bomba que tenía atada a su cuerpo, si no se lo daba, la hacía estallar. Así que al final les entregó al animal. ¡Misión cumplida!

