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Sin tetas no hay paraíso

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Sentimientos encontrados

ELENA VILLEGAS
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Jessi descubre por casualidad que Duque sigue viendo a Catalina. Ante las preguntas de la meretriz -que es ahora su pareja-, él le asegura que la ve porque necesita la información que le proporciona la esposa de Cortés; sin embargo, Jessi sabe que no es ese el auténtico motivo. Como una leona a la que han herido en lo más profundo, intenta pegar a su novio, pero él la agarra fuertemente. Cuando parecía que Duque iba a dirigir toda su fuerza contra ella, Jessi llora ya de manera más calmada y le pregunta por qué no la puede querer a ella como quiere a Cata. La respuesta, que no por típica deja de ser sincera: "no es por ti, soy yo". Jessi, no se sabe si haciendo gala de su inteligencia o del sexto sentido propio de una mujer enamorada, le advierte que Catalina ya le traicionó una vez y que volverá a hacerlo.

Acto seguido, Jessi acude a casa de Miguel Cortés para hablar con Catalina. Le anuncia que lo sabe todo, que Rafa sigue enamorado de ella, pero le advierte que tenga cuidado; si Cata hace daño a Duque, se las tendrá que ver con Jéssica. La protagonista, por su parte, se siente confusa: quiere vengar la muerte de su hermano, pero acercarse a quien considera su asesino para seguir un plan se está volviendo en su contra. Es consciente de que le sigue queriendo y sus deseos más íntimos se oponen a lo correcto. En este momento, ya no sabe si continuar con la venganza, pero ya ha dado los primeros pasos y su esposo ya ha reaccionado; ha conseguido que deje de confiar en su amado, por lo que éste ya se encuentra en peligro. Tal y como le anuncia Martínez, lo arriesgado es que algunas plegarias sean escuchadas y las de Cata lo han sido. ¿Será esto el fin de Duque?

Parece que el abogado de Cortés está ayudando a la mujer de su cliente porque le recuerda a su hija, perteneciente a una secta que ha anulado por completo su voluntad. Quien acompaña a la puerta a la joven y le permite saludar a Martínez para recibir su compensación económica es líder de la organización, quien la ha obnubilado bien con su dialéctica o bien con el arte de la seducción; en cualquier caso, debe de ver un paralelismo entre Catalina y su propia hija, puesto que ambas lo han abandonado todo, han cambiado su mundo y perdido su inocencia por un hombre.1

Cata continúa según lo establecido en su plan (aunque de momento no sabe si para vengarse o para huir con Rafa) e informa a Duque de que Cortés está donando grandes cantidades de dinero a una ONG que es una tapadera de sus actividades ilegales. El presidente de la organización es Armada, miembro de la Agencia de Control del Estrecho y que, por tanto, hace la vista gorda de las mercancías destinadas a Cortés. Duque roba el ordenador de Armada y le amenaza con hacer llegar el disco duro a los medios de comunicación. El chantaje surte efecto y el alto funcionario comunica a Miguel Cortés que deberá prescindir de sus servicios. Cortés se entera de que ha estado hablando con Rafael Duque y decide quitarse del medio al narco.

Mientras, Paula se hace su primera ecografía y le acompaña Cata, muy ilusionada con el nacimiento de su sobrino, lo único que, de momento, le une a su madre.

Además, Anatoly, animado por Martínez, decide pedir un adelanto a Duque del 3 por ciento de lo pactado, una cifra que asciende al millón de euros. Duque y los suyos no son capaces de reunir todo el dinero en los tres días exigidos por el ruso, así que le hacen entrega de lo que disponen: 400.000 euros y un kilo de cocaína. ¿Ha quedado Anatoly satisfecho o tomará represalias? Habrá que esperar al próximo capítulo.

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