Una concursante no hace caso al público y pierde por muy poco en ‘El escaparate final’
Dale al play y descubre cómo ha sido la jugada de la concursante en 'El precio justo'
La emoción de una concursante al poder enfrentarse a ‘El escaparate final’: “¡Me muero!”
Tras conseguir llevarse una nevera con ruedas en la prueba de ‘El termómetro’ e imponerse a sus compañeros, por muy poco, en ‘La ruleta’, llega el momento de que Manuela intente llevarse el premio máximo de ‘El precio justo’. “No me lo creo”, ha asegurado repetidamente hasta que ha sido consciente de que va a enfrentarse a ‘El escaparate final’ para seguir acumulando suerte.
Sin embargo, la concursante no ha tenido tanta fortuna a la hora de obtener el margen con del que va a disponer en la prueba, haciéndose con el mínimo de 500 euros. Ahora, tiene que concentrarse para intentar averiguar el precio justo de los siguientes premios:
- Un pack de guitarras: una electroacústica y, la otra, una joya de la artesanía, guitarra flamenca con diseño clásico.
- Set ‘gaming’: un potente ordenador de sobremesa de alto rendimiento, un monitor de más de 31 pulgadas con tecnología OLED y una silla ergonómica de diseño deportivo.
- Un viaje a Cuba para dos personas, de 9 días y 7 noches. Además, dos noches en Varadero para desconectar junto al mar.
- Un coche 100% eléctrico, de cero emisiones. Con un diseño moderno y ágil, silencioso, perfecto para aparcar en cualquier lado. Además, autonomía exacta para para el día a día y cuanta con un motor de 10KW que alcanza los 90 km/h.
Visiblemente emocionada por el viaje a Cuba, la concursante del programa se pone manos a la obra para tratar de hacer un cálculo aproximado de todos premios de los que consta el escaparate. De esta manera, Manuela asegura que las guitarras tienen un valor de 1500; el pack ‘gaming’, 3.500; el viaje a Cuba, 5.000 y el coche, 12.000, sumando un total de 22.000 euros.
A la hora de consultarlo con el público, surgen todas las discrepancias: mientras que Manuela considera que su precio es justo o que, incluso, debería subirlo, el resto piensa que debería bajarlo. Siguiendo su instinto e ignorando el consejo de los presentes en el plató, decide aumentar su precio final, llegando a los 22.500 euros. Finalmente, tras una agónica espera en la que la participante no ha dejado de decir “para, para”, la concursante descubre que pierde por muy poco, pasándose por tan solo 968 euros.
