Ángel no hace caso a su intuición frente al escaparate final: 50 euros marcan la diferencia
Ángel tenía suerte en La Ruleta pero no sabía si subir su cifra en el escaparate final tal y como le pedía su hijo
La emoción de una concursante al poder enfrentarse a ‘El escaparate final’: “¡Me muero!”
Ángel Muñoz llegaba a ‘El precio justo’ con su hijo, es de Guadalajara y trabaja como camionero. Nada más empezar a jugar, el concursante era el que se acercaba más al precio de un reloj y se enfrentaba al juego de la chistera.
Su objetivo era adivinar el precio de una cinta de correr profesional y, para ello, sacar números de una chistera y comprobar si formaban parte de la cifra del precio justo de este producto.
Sin embargo, Ángel no tenía suerte y, tras sacar siete números, le faltaba una de las cifras para hallar el precio justo de una cinta de correr profesional.
Los concursantes se enfrenta a La Ruleta
Tras las primeras pruebas, todos los concursantes se enfrentaban a La Ruleta. Veselina era la primera en tirar, se arriesgaba a una segunda tirada y conseguía 75; Ángel, en una sola tirada conseguía 80 y se plantaba. Tras él, Raúl intentaba superarle con dos tiradas, pero se pasaba y, en último lugar, Alberto conseguía primero un 35 y después 85, con lo que se quedaba fuera.
Ilusionado, Ángel se enfrentaba al escaparate final.
- El primero de los premios eran dos máquinas recreativas pensadas para recordar y compartir grandes momentos.
- Con el segundo viajábamos del pasado al futuro con un lote informático compuesto por un ordenador de sobremesa de rendimiento extremo y un elegante ordenador portátil premium.
- El tercero era un viaje al corazón de la historia: Egipto. En concreto se trataba de una escapada de 8 días para dos personas que incluye un crucero por el Nilo y la magia de El Cairo. Un viaje completo para sumergirse en esta fascinante civilización.
- Por último, la puerta central se abría para subir las revoluciones con una moto, una joya sobre dos ruedas que combinaba potencia, fiabilidad y diseño con 42 caballos.
Para Ángel, el primero de los premios costaba unos 1.900 euros, el segundo 3.500, el tercero 6.000 y la moto unos 4.500. Las cifras daban un total de 15.900 pero su hijo le pedía que subiera a 18.200. Ángel le hacía caso pero solo en parte, subía a 17.700 y perdía porque el total era 16.850, casi justo la cifra que él quería dar: 16.300, tenía 500 euros de margen, con lo que hubiera perdido por 50 euros.
