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Deborah: "La primera ostia es la que más cuesta dar, las demás vienen de carrerilla"

A los 17 años, Deborah comenzó a salir con Pau y su cuento de hadas, se convirtió en una pesadilla. A los nueves meses tuvieron una fuerte discusión y la joven decidió poner punto y final a su relación, él no lo entendió y comenzó a acosarla. Esto la llevó a poner una denuncia y se le notificó una orden de alejamiento, algo que él y ella se saltaron y volvió a estar con Pau.

Deborah con apenas 17 añños empezó su relación con Pau, se conocieron una Nochevieja, "me monté en su moto y ya no me volví a separar de él", ha explicado la joven. Él era muy atento, estaba muy pendiente de ella, iba a buscarla al trabajo, a su casa... "Le gustaba porque era virgen a los 17 años y no era una guarra, 'me gustas porque no eres una guarra", ha contado. Y ha añadido, "era la típica mujer con la que no tenía que agachar la cabeza cuando fuera conmigo de la mano, eso le hacía sentirse orgulloso".
"La adolescencia es una etapa de muchos cambios, las emociones se van a vivir de una forma mucho más intensa, lo negativo se va a ver algo catastrófico, algo tremendo que no van a poder soportar y, lo positivo se va a vivir como algo maravilloso. Por eso el amor en esa etapa es un amor pasional, descontrolado", ha asegurado Victoria Trabazo, psicóloga forense y experta en violencia de género.
Y llegó la primera agresión, todo sucedió en una discoteca, ella bailó con un chico y Pau pensó que su reacción iba a ser diferente, "me cogió del pelo y me sacó de los pelos arrastrada, me dijo que era una puta, que se había equivocado conmigo, que no servía para nda, que así no me iba a querer nadie y me tiró en medio de la carretera", ha relatado Deborah. Pero inmediatamente llegó el perdón. Después continuaron las prohibiciones, a Pau no le gustaba su manera de vestir, sus hábitos... incluso llegó a teñirse el pelo de oscuro porque le gustaba más. "Aquí ya no hay un sometimiento, hay un enganche, se inicia un círculo vicioso, la persona entra en ese relación que genera esa dependencia y esa dependencia es la que va hacer que no pueda salir", ha explicado psicóloga forense y experta en violencia de género.

A los nueve meses tuvieron una fuerte discusión que llevó a Deborah a tomar una decisión drástica, dejó la relación. Pero Pau no estaba conforme y empezó a acosarla, hecho que hizo que la joven pusiera una denuncia, al poco tiempo le llegó una notificación con una orden de alejamiento. Deborah se mantuvo alejada de su exnovio pero se sentía muy sola, "estuve con ansiolíticos porque tenía muchas pesadillas y porque me quería morir, solo quería dormir, no quería vivir lo que estaba viviendo, no quería sentirme como me estaba sintiendo… no quería esa orden de protección, me arrepentí de todo, entonces empecé a sentirme muy culpable por todo lo que le estaba haciendo", ha afirmado.
No pudo aguantar mucho esta situación y volvió con Pau, "mi pensamiento era que le había arruinado la vida", ha añadido. Y empezaron a verse a escondidas, esta vez la relación es diferente, ella está más sometida porque se siente culpable por todo lo que le ha hecho y los episodios se suceden hasta que vive uno de los peores y se refugia en su familia. Deborah busca el apoyo de su familia y ve la luz después de dos años y medio.
"No debes permitir jamás a nadie una falta de respeto y mucho menos una agresión porque lo que he aprendido es que la primera ostia es la que mas cuesta dar, todas las demás vienen de carrerilla", ha declarado Deborah.