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Una china en el zapato

Deborah no soporta a Maria Jose
María José es de las de cada día una melodía. Nunca sabes por donde te va a salir y no pasa día sin emprender su propia batalla absurda, en la que solo está interesada ella misma. Parri le dará la razón en el 'confe' sea como sea. Yo creo que si un día le clavara el machete que les queda (el otro lo perdió Deborah) a una de las niñas es muy posible que Parri saliera apoyando a su mamá postiza por haber hecho lo que debía.
Lo extraño es que la respeten tanto y discutan tan poco algunos de sus actos. Aunque teniendo en cuenta el tormento que supone escuchar sus quejas y soportar sus impostados llantos secos casi entiendo que le den la razón como a los locos. Imagino su reacción si a cualquier otro se le hubiese ocurrido utilizar una de las ollas donde cocinan como barreño para bañar sus pies porque se había hecho una pequeña herida. Ella lo hizo y todos los demás se miraban con cara de circunstancias, pero nadie se atrevió a abrir la boca.
Habiendo seguido con atención el programa sorprendía que fuera capaz de decir algo como esto: "Yo no he criticado ni he hablado mal de nadie". Pero tras ver el resumen de ayer, y dada la cercanía de ambas declaraciones, parece casi una tomadura de pelo de dimensiones inabarcables. Las palabras de quien afirma de sí misma que no habla mal de sus compañeros fueron las siguientes:

"Mira, realmente, me pone de los nervios que... es que... yo no sé, de verdad... es que... es que están aquí... es qué no sé qué hacen aquí. Es que si todo les parece mal. Trabajar no quieren, buscar comida no quieren, pescar hace frío, el... eh... llueve... eh... no sé... tenemos hambre (...) Son como la perra Lola, si se la meten chillan y si se la sacan lloran. Es que no ha... no hacemos nada que esté bien hecho. Si traes la comida... porque es que... si vamos a pescar, bueno pues nosotros también ahora mismo vamos. Vale, pues vale... tragas y ya van a pescar. Claro, si pescan unos no pueden pescar los otros, porque si estamos los cinco pescando allí, ¿quién atiende el fuego? ¿quién va a por otra clase de comida por si no pescamos? ¿quién... es que, no acierto, chico, no acierto. Por eso, hago lo que me da la gana. Y ya está".

Se debió quedar a gusto con sus amables palabras. Ruego encarecidamente a la dirección del programa que ponga este fragmento en la próxima gala para que lo puedan escuchar los concursantes en el refugio. Así que la perra Lola. Veremos como les sienta la broma a Sonia y Malena. Y, además, no sabe que hacen aquí. Pues yo se lo voy a explicar en un momento. Lo que hacen es concursar, igual que ella. Solo que con unos principios un poco más íntegros, sin descalificar a nadie, haciendo observaciones medianamente críticas algunas veces. Siempre desde el respeto y sin poner en tela de juicio la presencia de nadie en el concurso. Muy distinto de lo que hace ella, sin ninguna duda.
Creo que por primera vez estoy enojado escribiendo esto. No sé si me ha ofendido lo de la perra que chilla si se la meten y llora si se la sacan, que maldita la gracia del comentario, o simplemente porque estoy harto de esta mujer insoportable. Personalmente he llegado a mi tope de aguante, a partir de aquí no le doy ni un céntimo de crédito a alguien tan venenoso y dañino como la concursante llamada María José Fernández.
Hasta ahora le salvaba que siempre me ha parecido una buena concursante, fuente inagotable de conflictos y trabajadora incansable capaz de tumbar a todos los demás con su gran fortaleza. Ahora todo esto me da igual, sencillamente no la soporto y me temo que cualquier cosa me molestará de ella, sea lo que sea.
A los que me siguen recordando mi falta de imparcialidad, ignorantes de que esto es un espacio de opinión en el que lo único imperdonable sería no opinar y tratar de ser falsamente imparcial, les aviso de que ya pueden ir diciendo unas cuantas miles de veces más que no soy objetivo con María José. Pues no, no lo soy porque no la aguanto más. Se me ha atravesado definitivamente y ya no lo trago.
Me da igual que digan 'la legionaria' o el ex tronista que ellos tenían razón, porque es que a ellos tampoco les soporto ni un poquito, y encima me parecen un par de mal educados de fliparlo. Por si alguien lo duda, puede repasar los primeros escritos de la temporada en este blog y comprobará que desde el principio me pareció María José bastante insoportable, además de una listilla que barría siempre a su favor. Me puse del lado de Nerea cuando vi a María José preguntando a Deborah si le daba su segunda aceituna, sin pensar en que la podía querer alguien más. Ya entonces me dio la impresión de ser egoísta y mal encarada.
Mucho estaba tardando en descargar contra Debi. Si soy sincero, creo que Trapote estaba muy en lo cierto cuando le dijo que la veía nerviosa. María José está encarando muy mal esta fase final del concurso y, menos con Parri, ya no se para en barras con nadie más. Dispara a diestro y siniestro, sin ton ni son. Esto dice ahora de Deborah:

"A mí... Debi me está defraudando. Y me está defraudando cada día. Cada día hay una cosita, una puntadita... hoy ha sido esto (discutieron sobre la posición de cada uno a la hora de dormir), ayer fue lo del fútbol... que... que me está decepcionando".

Debi le decepciona y defrauda. Su familia mengua, por tanto. Si esto dura mucho se terminará quedando sin nadie a quien desheredar. La discusión sobre si una zona de la cabaña se moja más cuando llueve y es, precisamente, donde duerme María José, fue muy bien analizada por Trapote. Deborah en seguida le ofreció dormir en su lado para comprobar que se moja igualmente, solo que no cala a la esterilla porque ella y Trapote se ponen el chubasquero debajo para impedirlo. Aún así, la solución pareció no servirle. En tal caso no podría aprovechar la ocasión para ser protagonista un rato de resumen haciéndose una vez más la víctima.
Las niñas pescan
Digo que tiene razón Trapote porque ella proponía que si María José y Parri se acostaban al tiempo que todos los demás en la cabaña pudieran escoger lado o, incluso, rotar la posición. Todo ello con la intención de que nadie tenga el privilegio de dormir en un lugar que se moja menos, cosa en lo que no terminan de coincidir, pues según las chicas se moja en todas partes por igual.
Pero claro, lo que no puede ser es reclamar una determinada posición en la cabaña cuando se han ido a dormir a la playa y solo vuelven para refugiarse cuando comienza a llover. Solo faltaba que tuvieran que guardarle el sitio a quien de normal ha dejado de dormir allí y solo va las noches que llueve. Pero lo peor es que ninguna solución le va bien a María José, ya fuera que se rindan todos los demás y decidan cederle a ella el triunfo en el concurso. Ni eso le gustaría.
Deborah, por su parte, sigue con la misma táctica de esperar a que María José se haya dado la vuelta y haya desaparecido para contestarle como le apetecería hacer a la cara, supongo que pensando en la posibilidad de no lo hayamos visto y pensemos que se lo está diciendo directamente. "Ay, ¡qué cruz... qué cruz... Dios!", le vimos decir ayer justo cuando María José se acababa de dar la vuelta alejándose de la cabaña. O bien esto otro: "Ya te he dicho que te pongas aquí, y ya está. Tanto ahora repetir delante de la cámara que sí o que no. Tocando los cojones a todo el mundo".
En lo que parece haber cambiado es en su decisión, hasta ahora firme, de no nominar a su 'familia' postiza. Ya veremos si lo hace finalmente o no. De momento, dice esto:

"Yo siempre dije que no iba a votar a los que quedaran de mi familia porque eso lo dijimos todos. Lo que tampoco... no sé... tampoco voy a hacer de buena tonta. ¿Sabes lo que te quiero decir?"

Mi amiga Jazmín me decía ayer algo muy ingenioso sobre María José. Según su teoría, esta concursante "es como esas piedras que se meten de repente en el zapato y, o la sacas para que no te haga hueco y puedas caminar o intentas colocarla en la punta del zapato, donde aunque sabes que te hará daño será menos que si la dejas campar a sus anchas por todo el zapato". Las otras mujeres serán la perra Lola, pero ella es una china en el zapato que a nadie deja a gusto hasta que logras sacarla y abandonarla en el camino.
Lo que debe traer también por la calle de la amargura a la bilbaína es lo del reto de los cincuenta pescaditos. Resulta que Trapote ha pescado cinco y ella uno desde el comienzo del reto. Si no me falla mi memoria, en todo el tiempo que Mariajo hace que pesca con Parri (en realidad tan solo le hace compañía) solo ha pescado dos miniaturas de peces. No llegarán ni de casualidad a los cincuenta, pero hay 'perras Lolas' que pescan mejor. Y sin tanta presunción ni tanta historia.
Y termino hoy con unas imágenes en las que no se aprecia lo que sucede. Animo a buscar ese momento en el resumen de ayer, donde se ve a Deborah sacando burbujas de su boca. "Me hacen gracia las bombolletas (pompas, en catalán)", dice ella misma. Me quedé con la boca abierta y sin entender nada de nada. ¿Cómo diablos saca burbujas de la boca? ¿Acaso come gel? No puedo con la vida.
Deborah hace bombolletas