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El jeroglífico de Santi

Santi está más divertido cada día, ya sea echándole la culpa de cualquier cosa a Matías, protestando porque su esterilla tiene arena o en la circunstancia que sea. Este concursante es el espíritu de la contrariedad en persona. Ayer le vimos dando vueltas sobre la idea de comerse lo pescado por él mismo, sobre lo cual tenía el apoyo total de Maite y Daniela, para finalmente terminar descartándolo. Esta última llegó a consultarlo con el resto de compañeros, que hicieron lo que suelen, o sea, decir una cosa a la cara y otra a espaldas.
Es el caso de Yolanda, la cual dijo a Daniela que por ella bien y luego a la cámara puntualizaba que le parecía mal porque siempre han compartido todos la comida. O blanco o negro, porque o yo he perdido mi capacidad de discernimiento o me parece que estaba diciendo una cosa y la contraria, en función de su interlocutor.
Tampoco es la primera vez que alguien se come algo de la pesca sin compartirlo con los demás, si no me falla la memoria es algo que he visto hacer al propio Santi, acompañado en aquel caso por Matías. Sí, Matías, el mismo que tanto se esfuerza en quedar bien ante las cámaras, quien ayer decía que le parecía bien lo de Santi. Hombre, cómo que él fue cómplice de eso mismo la otra vez. Cuando les veo tan extremadamente cansados pienso que es por la falta de comida y lo prolongado de la experiencia, pero en este caso igual lo que le agota es tanta sonrisa y buen rollo fingido.
Con respecto a la pesca hay algo que me suscita ciertas dudas. El jueves pasado, Christian Gálvez les proponía el reto de que durante esta semana solamente pescaran las chicas, ofreciendo un premio en caso de que lograsen pescar treinta o más peces. No tengo claro si una vez capturado ese número de piezas ya pueden pescar los chicos, pues de no ser así ya pueden dar el premio por perdido. Tanto Matías como Santi han estado pescando, aunque a decir verdad también les vi antes ayudando, lo cual tampoco sé si podría considerarse como participar en las labores de la pesca. De acuerdo que no pescaban, pero ayudaban a poner el cebo en el anzuelo, o a quitar los peces de este. En todo caso ahora sí que están pescando, y a lo mejor se sorprenden por no haber entendido las reglas de este reto.
No solamente están pescando de nuevo los chicos, que incluso dejan de lado alguna petición, como ha pasado entre Zúñiga y Santi. Aquella le pide ir a pescar con él a primera hora del día siguiente, y un rato más tarde este pacta hacer eso mismo con Matías, con quien fue al final. De todas formas, yo a Santi no le entiendo casi nunca. Se me escapan muchas de sus reacciones y, sobre todo, no le llego a entender cuando habla. No es tanto que vocalice mal, ni nada de eso, sino que habla en un lenguaje encriptado y jeroglífico bastante desconcertante.
El movimiento se demuestra andando, por lo cual no me resisto a transcribir una parrafada de Santi, vista en el último resumen. Aseguro que no le pongo maldad ninguna a la transcripción, por mucho que pueda parecer. El fragmento se nos ofrece sin contexto, es decir, nada de lo visto antes ni después nos ayuda a aclarar o explicar este enigmático texto. Prometo haberlo leído al menos diez veces, y cada vez me inquieta más. No sé si es un tipo mucho más raro de lo que aparentaba o quizá no nos estamos enterando de nada, por lo cual imposible seguir el hilo de estas palabras de Santi:

A Matías no le molesta el tema de mi pesca. Seguramente ha habido momentos de motivación para él, extra, debido al sobrenombre o al nombre que me han puesto en el concurso. Pero... yo creo que ahora... está en una situación de... bueno... de stand-by. Yo también le dije hace dos semanas que se guardaba un sitio de pesca y las chicas no tenían que saberlo, y ahora dice que las chicas al poder y las chicas son maravillosas, cuando... esto podía haber pasado hace dos semanas, antes de que llegará el concurso de hoy.

Léelo de nuevo... hmmm... una vez más, anda. Ahora haz un esfuerzo de imaginación, intentando fabular sobre qué demonios está diciendo el ex jugador de baloncesto. ¿A qué no eres capaz de superar esta prueba? Claro, también puede ser que tantos días de pasar penalidades hayan terminado por minar sus capacidades mentales, y esto es una muestra del delirium tremens en el que se hallaría inmerso este concursante.
Por aventurarme un poco, y no dejar en barbecho tan significativas palabras, diré que intuyo un pacto entre los chicos para ocultar los aparejos de pescar a las chicas, o quizá ocultarles el lugar de la playa donde se encuentra más pesca. Ni esto tengo claro, pero sea como sea me parece una canallada. ¿Y aún quieren ganar este concurso gente que hace cosas como esa? Sobre lo del sobrenombre y aquello que podía haber pasado hace dos semanas no tengo ni la más remota idea de lo que quiere decir. Igual el que delira es este humilde cronista.
La última prueba de recompensa la han llamado, con acierto, "colgados". Así es como están algunos en la isla, por no decir que casi todos. Afortunadamente aún tenemos una Zúñiga lúcida y sin reparos para contarnos las cosas que pasan. Ayer hablaba de guerra soterrada, no muy visible, aunque creo que desde aquí la vemos aflorar más de lo que ella se piensa. Insisto en que los suyos son nuestros ojos y nuestros oídos en Playa (mala) Uva, lo cual le agradezco infinitamente. Hablando completamente en serio, me parece muy duro ver a un grupo de concursantes desmejorados, con cuerpos famélicos y miradas perdidas. Los ojos de Matías mientras Picazo les contaba la mecánica de la prueba lo dicen todo. La expresión perdida y sin brillo, como de un animal herido, que vi en esa mirada me llega hasta a doler.
Colgados debían estar de un palo horizontal y sobre una ciénaga. Lo que faltaba, volver sucios y enlodados a su isla. Además, jugaban de dos en dos, siendo el último grupo triple. Para rematar la faena, los dos (o tres) concursantes estaban unidos entre si, por lo cual si uno se descolgaba o se caía arrastraba inevitablemente al otro. Primero subieron Daniela y Zúñiga, luego Escassi e Ivonne, finalmente Matías, Yolanda y Santi. Zúñiga arrastró a su compañera en un primer intentio, antes de llegar a colgarse del palo, propinándose las dos un golpetazo importante. La parejita lo hizo mejor y más coordinadamente, incluso para descolgarse y caer de pie. Y en el grupo más numeroso apenas cabían en el palo, por lo cual Santi casi le estaba metiendo el pie (lo menos un 58) en la nariz a Yolanda.
Cada grupo se jugaba una parte de la recompensa, que se dividía en tres: azucar, arroz y miel. Las ganaron todas, dando a Escassi una pequeña parte para que llevara a su selva. Por cierto que en su encuentro con los compañeros explicó las razones por las cuales su experiencia vital durante esta semana está limitándose a estar tumbado viendo pasar las horas. Parece ser que a cierta hora de la tarde el viento es muy fuerte allí, con lo cual lo único que se puede hacer es ponerse a refugio y dormir.
Ah, y por haber permanecido más de nueve minutos colgados, sumando el tiempo de todos, les esperaban catorce donuts (piezas de bollería, les llamaron, evitando hacer publicidad al señor Rivera Costafreda), dos para cada uno. Me gustó el detalle de Daniela, dando en la boca parte de su segundo donut a Santi. Y es que a esos dos metros de tío seguro que siempre le han dado dos. O más.