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La prueba más dura

La prueba de recompensa más dura tuvo como principales damnificadas a Cuca y Daniela, compañeras en el mismo equipo que Escassi. El que será de nuevo líder desde esta misma noche tiró de ellas y hasta las arrastró movido por eso que algunos llaman competitividad extrema y yo diría que es una alarmante falta de humanidad. Le faltó el sentido común para calzarse unos zapatos, algo fundamental a la hora de subir una rampa engrasada de gran pendiente. Por encima de todo no fue colaborativo sino dominativo, pretendiendo que bastaba para ganar con tirar de sus compañeras como si fueran paquetes.
Pero empezaré por contar la historia tal como la vimos en el último resumen, tanto para quien no lo haya visto como para recordar el relato de los hechos a quien si pudo asistir a la que es hasta hoy la prueba más dura, al menos de esta temporada. Estaba en juego un plato (o varios) de lentejas, aunque esto también tuvo su parte de polémica importante.
La prueba consistía en un circuito que debían atravesar en grupos de tres, atados entre ellos y cada uno con un cilindro de madera igualmente atado. El circuito tenía tres partes, tras las cuales podían irse deshaciendo de cada uno de los cilindros. Es decir, el cilindro negro era el primer lastre del que se iban a desprender tras el primer tramo, el blanco era el segundo y al finalizar debían cortar con un cuchillo la maroma del cilindro amarillo para subirlo a un mástil. Los tres colores de la bandera garífuna representados en tres cilindros que no fueron la mayor losa a la que se iban a enfrentar los concursantes.
Tras elegir al azar los tres capitanes de los equipos, resultando ser Zúñiga, Juanito y Daniela; cada uno iba eligiendo componentes para los otros equipos, lo cual dio con el siguiente cuadro: en el primer equipo Zúñiga, Santi y Yolanda; en el segundo Juanito, Ivonne y Matías; y en el tercero Cuca, Daniela y Álvaro. El orden dentro de cada equipo es el dispuesto, en el cual iban desprendiéndose de los pesados cilindros. Mario Picazo hizo un comentario clave antes del comienzo del juego, que no sé si interpretar como una pista o todo lo contrario. Me refiero a la siguiente consigna: "Podéis hacer el circuito con zapatillas o descalzos, como deseéis". Pues bien, efectivamente, se podía hacer de ambas maneras, pero la única que garantizaba el fracaso era ir descalzo.
Como dije antes, uno de los obstáculos a salvar era subir una empinada rampa previamente engrasada, lo cual solamente se podía hacer del tirón si se iba con calzado. La prueba la tuvimos en los dos primeros equipos. En el de Zúñiga todos iban calzados y lo superaron sin problemas, mientras que en el otro fue Matías quien retrasó al equipo, al no llevar zapatillas y arrastrar en varias ocasiones a Juanito e Ivonne cuando ya habían alcanzado casi la cumbre. El calzado fue el elemento fundamental en esta prueba, haciendo ganador al equipo de Zúñiga.
En el segundo equipo me sorprendió un Juanito más ágil y predispuesto que nunca. El 'Golosina' completó el circuito perfectamente, contando con la paciencia y colaboración en algún tramo de sus compañeros, especialmente de un siempre atento Matías. Sin imposiciones fue pasando los obstáculos, y llegados a la dichosa rampa se demostró que a veces el menos preparado físicamente no es quien lastra realmente al grupo, dado que un Matías sin calzado era incapaz en este caso de subir con facilidad parecida a la de sus compañeros. Aún así, y tras un par de tropiezos en cadena, terminaron llegando al final del circuito. En este caso aprendieron una lección que los primeros habían pagado, y eso que los concursantes antes de participar no pueden ver lo realizado por sus compañeros. El más débil debe ser quien portase el cilindro negro, porque será quien antes lo suelte. Por esta razón lo llevaba Juanito, y así mismo lo llevaría Cuca en el último de los equipos.
Y llegó el momento dramático de la prueba. El competitivo Escassi acompañado de Daniela y Cuca. No creo que olviden esta prueba, a pesar de lo cual pasado un rato y ya de vuelta en Cayo Bolaños, todos tenían una mirada exenta de rencor y resentimiento, con un envidiable sentido del humor, probablemente necesario en casos como este. Las palabras de Escassi me llamaron especialmente la atención, pues tras reconocer que se había pasado con Cuca por un exceso de ambición competitiva (no fueron estas las palabras pero si su espíritu) decía que: "Humor es igual a drama más tiempo", lo cual se formularía de esta forma, digamos que en modo científico: humor= drama + tiempo.
A la fórmula de Escassi habría que añadir una corrección, dado que el factor del tiempo es variable en función de si te toca el papel de víctima o de verdugo. Teniendo en cuenta que él fue más bien azote de Cuca, esta necesitaría un periodo mayor para endulzar el drama, aunque a este modelo le falta una corrección más, la de la inteligencia, de la cual Cuca ha dado sobradas muestras. Si no fuera por ello, probablemente ahora mismo aparte del cuerpo repleto de moratones tendría serias dificultades para dirigir la palabra a un Escassi cegado por el deseo de triunfar. No procesa bien, o no tolera, el concepto fracaso, lo cual es bueno o malo según se mire y dependiendo de las circunstancias.
En el último grupo, tanto Daniela como Escassi iban sin calzado. Me remito a lo comentado antes, la única preparada para ese sector de la prueba era precisamente Cuca, la más débil del grupo. Si no llega a ser por ella, que se agarró a las tablas en el lateral de la rampa, aún seguirían intentándolo. Y todo esto a pesar de las constantes indicaciones de Escassi mientras los dos grupos anteriores completaban el circuito. De hecho, para subir la rampa había ideado una operativa tan extraña como poco útil (tumbado para que las chicas trepasen por encima). En todo caso, el comportamiento del jinete durante todo el circuito fue muy discutible, y aún peor, nada práctico. Colaborando se consiguen las tareas de grupo, arrastrando a los demás solo se encuentra un camino directo al fracaso.
Aparte del propio fracaso, o más importante que este, está la peor de las consecuencias, los daños colaterales que en este caso afectaron especialmente a Cuca. Tanto ella como Daniela resistieron la presión constante de Escassi, incluso que tirase de ellas como si de un par de fardos se tratara. Es para ver las imágenes con detenimiento. No hay compasión ninguna, ni respeto por la integridad de los otros. Lo único importante era llegar a la meta en el menor tiempo posible. A cualquier precio, del modo que fuera.
Si a las ansias por triunfar de Escassi le añadimos la tendencia a perder el conocimiento de Daniela (solo hace falta saber si es como la Preysler, y también acompaña sus orgasmos con desmayos), y los viajecitos en lancha motora que les están dando últimamente, que solo de verlos se le remueve a uno el cuerpo por pura empatía, las consecuencias de la prueba fueron un panorama que más se asemejaba al de después de una batalla, con medio regimiento rendido y medio descompuesto. Tenía curiosidad por ver quien velaría al enfermo cuando este fuera la enfermera Cuca, y ayer mismo tuve la respuesta. Zúñiga no se separó de ella en todo el rato, demostrando que además de una atleta extraordinaria y una superviviente razonablemente buena, es también una persona excepcional.
Me he dejado la recompensa para el final de esta nota inusualmente extensa. Los tres integrantes del equipo ganador (Zúñiga, Santi y Yolanda) debían elegir cada uno a otro compañero para invitarles a compartir unas lentejas con jamón junto a ellos. Esto lo harían de una singular manera, ya que los tres ganadores comerían repitiendo plato tantas veces quisieran, hasta decidir cederle el plato a su elegido. Todo ello sin saber la cantidad total de comida ni para cuantas raciones iba a dar. Santi tomó cuatro raciones, Yolanda y Zúñiga tres. Cuca e Ivonne, elegidas por estas dos chicas, pudieron catar un plato, pero al pobre de Juanito la avaricia de Santi le dejó sin poder probar las lentejas.
En total había doce raciones, o sea, que de haber hecho un uso racional de la comida podrían haber comido dos platos cada uno de los seis elegidos. Supongo que pesó la idea de que merecían más comida los ganadores de la prueba que aquellos a quienes habían elegido estos, pero eso tampoco es tener una idea clara de lo que es colaborar y compartir.
Con todo, los daños colaterales sufridos por algunos concursantes se ven de algún modo compensados por lo entretenido que resultó todo esto para el espectador. Vaya lo uno por lo otro.