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La sensatez está mal vista

La sensatez y el  sentido común están muy mal vistos. Nos hemos acostumbrado a hiperrealidad y ya no nos pega que alguien que siente un dolor profundo no lo exprese gritando o arremetiendo contra la Justicia o incluso los fundamentos democráticos.
Esta reflexión viene a cuento de la actitud de la portavoz materna de los niños desaparecidos de Córdoba. Siempre apelando a la presunción de inocencia para hablar de un padre al que se señala ya como responsable de un final que aún está por descubrir. Ester Chávez lleva en el rostro la huella devastadora del dolor, pero no cede a expresiones gruesas, no vive para la galería sino por y para la aparición de esos niños. Es algo que muchos, con la mirada viciada por la costumbre no pueden entender, no valoran. Y lo que está claro es que cuando el dolor es insoportable no puede ni expresarse. De ahí la aparente entereza de los que sufren sin aspavientos y que si se ponen ante un foco es al servicio de los suyos, para su rescate o para mantener viva una memoria que les ayude a salir a flote.