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Del rey del pollofrito al rey de los hipócritas

En algunos mensajes de los muchos que he recibido en este confesionario a lo largo de  estos ocho meses de trabajo en Telecinco.es me manifestais que argumente a la hora de criticar a algún personaje conocido. Realmente rara vez no lo hago. Siempre intento exponer el motivo de mi crítica o enfado por temas que salen a la luz y que cuestionan a la persona hacia la cual se dirigen mis lanzas, como es el caso de Ramoncín. Sin embargo, ayer, este tipo que va de rollo intelectual y comunista rebelde, me insultó a mí y al programa para el que trabajo calificándolo de tóxico desde la gala de Operación Triunfo.
Para poneros en antecedentes, todo comienza cuando en el año 2002 y perteneciendo a la directiva de la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores) este gran intelectual firma junto a otros artistas un manifiesto en el que pone a parir a los concursantes de Operación Triunfo de ese año, entre los que se encontraban David Bisbal, Rosa López, David Bustamante, Chenoa, etc. En tal documento, aparte de mofarse de esa generación de jóvenes a los que la vida les había dado una oportunidad de demostrar su valía, les ridiculizaba comentando que era un timo y llegó a promover una quedada en una sala madrileña donde cambiarían un disco de OT por uno "de un artista de verdad..."
La polémica estaba servida, pero además aderezada por varias intervenciones televisivas como en  algún canal catalán donde el rey del pollo frito descalificaba y humillaba a la productora, al programa y a sus jóvenes promesas comentando que era un karaoke ambulante, malos imitadores, que era la televisión del morbo y del cotilleo perteneciendo a la televisión más revulsiva, que eran cantantes de segunda división y que le daba pena lo que estaban haciendo porque se estaban cargando el mercado discográfico de este país.
Tiempo después de estas durísimas declaraciones, en el festival de Viña Rock del 2006 en Albacete hubo que suspender una de sus actuaciones porque el público asistente a modo de protesta por su rol en los últimos años lanzó al escenario piedras, cd's cortados con forma de estrella  y botellas llenas de orina, demostrando su odio hacia su música y su persona.
Bien, pues pasados siete años de estos comentarios crueles, pero respetables a mi entender por una persona que se suponía vivía de la música y que con la llegada del formato OT no se comía ni un colín, de pronto le vemos sentado en el jurado de Operación Triunfo, junto a Risto Mejide, Coco y Noemí Galera juzgando las actuaciones de unos muchachos a los que, según sus propias palabras, hace unos años le daban arcadas.
Y ahí es donde nace toda esta polémica, ya que primero pone a caer de un burro a estos concursantes y al programa que les dio a conocer y años más tarde forma parte del polémico jurado que valora sus actuaciones. Entonces, ¿dónde está la dignidad de la que tanto presume? ¿Acaso estos triunfitos no merecían la oportunidad que le dieron a él cuando comenzó su carrera? ¿Estos chavales no han sufrido, llorado y se han esforzado al igual que este ser tan hipócrita?
Todo tiene una respuesta y es bien sencilla: el dinero, ese vil metal que lo mueve todo, mueve sentimientos, mueve ideales y carece de cualquier tipo de ética. Es amoral y va en contra de los principios de un ser que por dos duros es capaz de vender su alma al diablo.
Ramoncín se ha pasado sus principios por el mismísimo forro, ha sido incoherente con sus ideales, con sus compañeros, con las personas a las que un día les concedió una entrevista para soltar la peor de las mierdas contra el formato de Operación Triunfo y, curiosamente ahora, ese formato es el que le está dando de comer.
Todo el mundo tiene derecho a rectificar y a cambiar de parecer, pero pidiendo perdón desde el minuto cero que se atrevió a pisar el suelo del plató que años atrás detestaba y sobre el que sentía auténtico asco.
Ramoncín, querido rey del pollo frito, te dedico para concluir unas letras de una canción de Los Suaves que te vienen al pelo: "Las vueltas que da la vida, el destino se burla de ti, dónde vas bala perdida, dónde vas triste de ti…" Y ahora me cobras los derechos de autor por utilizar este estribillo para este espacio.
Ayer desde el programa Sálvame le dediqué otra canción a otra perla del periodismo ilustrado de esta época como es la barracuda y a petición popular os dejo el vídeo para que lo valore el señor Ramoncín y me diga si entro o no a la academia y puedo cruzar la pasarela…

Por último dos cosas, la primera es que la semana que viene participo en una serie que el martes desvelaremos su nombre desde este confesionario y que no os podéis perder, y lo segundo recordaros que desde ahora podéis encontrar el Confesionario de Kiko en Facebook y que en tan sólo dos días desde su creación cuenta ya con ¡¡900 seguidores!!
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