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El Quijote, por el Pasillero

Nota: empiezo este texto contando un poco mi vida. Para el que quiera pasar directamente a la parte en la que me extiendo sobre mis labores de pasillero, que salte a hasta el párrafo siguiente a la palabra chancletitas.
Menuda semanita. El martes me semicuraba de una gripe que casi me lleva a Canal Sur a un centro de descanso, ayer tengo que venir a Telecinco agarrado a los bajos del elegante Audi de mi chófer (que por cierto se llama Totó) y hoy, cuando me levanto, descubro que mi móvil se ha muerto y ni la más profesional de las reanimaciones (presionar los botones al azar y darle golpecitos contra el canto romo de una mesa) le devuelve a la vida.
Y claro, sin móvil yo no soy nada. La actualidad no se detiene y necesito estar conectado todo el rato. Así que me fui a la tienda a comprar otro. Al entrar pensé que me había equivocado y me había metido en la frutería, pero no. En las tiendas de móviles el nivel de desconocimiento de amables ancianitos que se ven obligados por los tiempos a tener un endiablado aparato celular es sólo comparable al nivel de dejadez que muestran los empleados a la hora de explicarles con claridad como se usan. Qué pena me dio observar cosas como la siguiente:

SEÑORA DE 2.134 AÑOS: ¿Y cómo hago para hablar con mi nieta?
DEPENDIENTA QUE MASCABA CHICLE CON LA BOCA ABIERTA: Pulsas intro, agenda, botón de navegación derecho y ACEPTAR.

Yo sólo tardé tres horas en conseguir mi móvil. Ahora tengo un aparato de lujo con el que puedo alterar imágenes con photoshop, pero no he sido capaz de enviar un mensaje a mi jefa para decirle que llegaba tarde. Pues en fin.

¡CHANCLETITAS!

En Telecinco saben bien de reciclaje, pero no de tronquitos, plástico y papel, sino de decorados. Un apasionante programa que empezará en breve se graba en los mismísimos decorados de otro apasionante programa que lleva emitiéndose unos meses ya -los más espabilados lo notarán enseguida-. Otros decorados se meten, a su vez, en el interior de otro decorado, para aprovechar las cámaras, la cabeza caliente y, ¿por qué no decirlo?, la brillante tarima de parquet. Y continuando en este último caso, con otros decorados simplemente hay que cambiar un par de plaquitas que llevan el nombre del programa y santas pascuas.
Estoy hablando, claro, de ese decorado de El retrato de la bestia. Una semana después pudimos volver a verlo con plaquitas donde se leía El sheriff de Coslada. Pues hoy ya está listo para convertirse en Operación C@nguro. La arroba en canguro está destinada a establecer la paridad entre la población de esta bella especie marsupial, igual que se ha establecido en el senado entre ministros y ministras. De modo que el nombre del programa puede leerse tal que así:

1. OPERACIÓN CANGURO
2. OPERACIÓN CONGURO

Operación c@nguro deja al descubierto las operaciones de un gañán que empleaba Internet para contactar con los padres de sus víctimas. Creo que Telecinco está haciendo muy bien en crear alarma social emitir programas especiales de sucesos que preocupan a, como diría una concursante de Supermodelo, el pueblo español. Ya se han emitido tres programas de investigación sobre sucesos que han sido portada de todos los periódicos y objeto de conversación en las más selectas tabernas. Pero yo propongo... no, esta frase se merece una negrita, alineación diferente y punto y aparte. Así:

YO PROPONGO

Que en su campaña de abordar casos que han golpeado duramente a la sociedad, la bella y exitosa cadena en la que trabajo convierta estos hechos en una serie de divertidos y didácticos telefilmes o, como se les llama aquí y manteniendo el inglés en el colmo del absurdo, "TV MOVIE". Podrían hacer las siguientes películas:

1. Una sobre un despiadado ser de dientes afilados y cuernos y cola de demonio que se dedica a secuestrar niños por la calle.
Se llamaría: TERROR TOTAL

2. Una sobre un despiadado sheriff de un pueblo madrileño que dispara a todo lo que se le pone a tiro y mantiene aterrorizada a la población. Además, rinde un extraño culto vudú a un árbol al que debe entregar sangre de búho.
Se llamaría: TERROR TOTAL

3. Una sobre una página web que en cuanto la abres te explota el ordenador y te salen dos cabezas. El protagonista debe buscar la solución a este misterio en las exóticas tierras de Arabia, dónde existe un módem milenario que si lo apagas se arregla todo.
Se llamaría: TERROR TOTAL.

Dejando ya este concepto a un lado, hoy me encontré a Cristina López Schlintin Schentling Sgchinting Pequeñomumú Chancletita Schlichting. Me hizo mucha ilusión verla porque aunque sea una señora que tiene en contra a absolutamente todo el mundo (excepto a los que la aman), a mí me parece una figura necesaria porque escribió un libro sobre sexo en el que dijo que su uso es mercamente reproductor y que masturbarse es una cosa bastante horrenda. Y en una época en la que todos presumimos de libertad de expresión, yo celebro que en el VIPS convivan las revistas para niñas adolescentes en las que explican cómo hacer una felación en condiciones junto a un libro escrito por una mujer de diferentes valores que cree que el sexo es para reproducirse y las felaciones son relaciones con un error mecanográfico al principio.
En la sala VIP (recién arreglada gracias a mí) hoy sólo había un periódico: el ABC. ¿Algo que ver con la presencia de Schlichting en la casa? No creo. Belén Esteban salió del camerino lista para dirigirse a convertirse en una especie de Bea, se ve que como celebración especial de su transformación este domingo.

-Me han dicho que vaya tal cual yo. Sólo me he pintado los labios -le dijo a una maquilladora que se encontró por el camino justo frente a la máquina de zumitos.
-Pero mujer, píntate los ojos, ponte brackets.
-¿¿Brackets??? ¡No puedo ponerme brackets! Mira -y abrió la boca, pero yo no pude ir a mirarla, ¡ojalá!

Y esto es todo por hoy. Antes de despedirme, que alguien me responda a esta pregunta: cuando ayer, en El juego de tu vida, el concursante gañán afirmó en la pregunta 14 que la homosexualidad le parecía una minusvalía y después afirmó en la pregunta 19 que su primera experiencia sexual había sido con un hombre, ¿no sentisteis algo parecido al más absoluto y delicioso éxtasis?