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He comido tantos pinchitos de croqueta que voy a reventar

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Yo siempre digo que Telecinco es grande. Y que participó activamente en mi formación como persona. Aprendí lo que era el amor con Su media naranja y el odio más horrible con el personaje de Brooke en Melrose Place. Y lo que eran los secretos familiares con Queridos padres y la honestidad con La máquina de la verdad. Esto lo aclaro para que no suene mal el dato que daré a continuación: pese a todo esto, su producto más exitoso de los últimos años, Yo soy Bea, me la refanfinfla. Me da igual, me es indiferente, pero indiferente big time. Por dos motivos y con dos excepciones, ojo. Las paso a explicar en ese orden para mantener la emoción, la intriga y el dolor de barriga:
Dos motivos:

1. En su día seguí la Betty la fea colombiana y original. Betty la fea es un hito absolutamente perfecto e insuperable, un culebrón de autor escrito por un sólo hombre, Fernando Gaitán, un genio de su tiempo que supo reflejar todas las miserias de su sociedad -sean las que sean, no me preguntéis- en unos personajes de lo más obvios en la superficie pero con un sentido coral diveritídimo y grandioso. Al lado de eso, Yo soy Bea es como pffff.
2. Actualmente sigo la Ugly Betty americana, una serie de presupuesto millonario producida por Salma Hayek y con, lo que importa, guiones perfectos sobre una latina de buen corazón perdida en un Nueva York elitista y cruel. La Betty americana no sólo tiene a la Betty más encantadora del mundo -America Ferrara, que colecciona Emmys en casa por este papel- y a la villana más fascinante -la ex estrella pop y ex Miss America 1984 Vanessa Williams-, sino la capacidad para tirar dardos contra la alta sociedad y el mundo de las revistas de moda. Si alguien ve dardos en Yo soy Bea, que me lo deje en los comentarios.

Y dos excepciones por las que Yo soy Bea se merece un respeto:

1. Ese divertido arco argumental de Sandra de la Vega, a mayor gloria de Ana Milán, que es una gran actriz y una gran presencia.
2. Y Miguel Hermoso, un actor tan bueno -que brilló con luz propia en El Super y estaba bien incluso en aquella serie tan chochoprogre y coñazo llamada Raquel busca su sitio- que debería estar en un lugar mucho más alto. A veces le vemos enfrentado, en su papel de malvado Diego de la Vega, a los protagonistas y a mí personalmente me parecen escenas de una crueldad extrema: igualito que enfrentar a una rata de cloaca con Marlon Brando.

Aún así, unos cuatro millones de espectadores no están de acuerdo conmigo y seguro que tienen mil motivos para amar la serie, y me parece muy bien. Yo me dejo ya de milongas y cuento que todo esto viene a que hoy me fui a la fiesta de despedida de solteros de Álvaro y Bea, interpretados por Alejandro Tous y Ruth Nun la misma Bea. En un sitio muy bonito en la misma Puerta de Alcalá madrileña se organizó el evento, que contó con la visita de todo el reparto de la serie, de Emilio Pineda y de Lucía Riaño. Hay crónicas de invitados con vista de halcón que dicen que Mercedes Milá estuvo allí, pero nadie la vio. Los fans estaban agolpaditos en las vallas de limitaban la zona del photocall y todo eso, con tantas cámaras digitales que parecían japoneses.
Todo el mundo tenía su pase prensa. Especialmente, los famosos. Todos menos una persona famosa: Pilar Rubio, la portada de FHM presentadora de Sé lo que hicisteis.... Estaba yo apoyadito en una pared, mirando al suelo, pensando en Mumú. Se oía continuamente una voz. Decía:
-¡Lucííííía! ¡Emiiiiiiilio!
"Qué de fans tienen en Está pasando", pensaba yo contento y feliz. Pero la voz seguía y seguía y en un momento dado levanté la cabeza y vi que provenía de la reportera de Sé lo que hicisteis, parapetada ella tras la valla, junto a los fans de la serie. Emilio y Lucía, obviamente, como quien oía llover. La guerra -o malrollito a secas- entre Telecinco y Sé lo que hicisteis... es más que manifiesta y a Pilar Rubio, que parece una reportera sumamente simpática y profesional, le prohibieron la entrada un par de veces. Mañana en Sé lo que hicisteis... emitirán un vídeo estupendamente editado en el que harán mil gracias de la fiesta de hoy -había muchas que hacer, lo aseguro- y habrá momentazos televisivos con un guarda que no deja entrar a la reportera. Pero por si alguien lo quiere saber, la versión real de la historia y lo que se vio en la fiesta, sin ediciones ni cortes, fue a una reportera tras una valla gritando:
-¡Lucííííía! ¡Emiiiiiilio!
Y nada más.
Es que a mí Sé lo que hicisteis... no me gusta nada. Reírse de los programas del corazón de las cadenas ajenas me parece una idea tan obvia que quien la tuvo se merece un caramelo y un consejo: la próxima vez podías darle otro giro a la historia. Es divertido, ¡pero joder, tan fácil! Eso sí, todos sus colaboradores, los que se van sentando al lado de Patricia Conde, son muy simpáticos y tienen mucha vis cómica. Bueno, Micky Nadal no.
-Dijo que no a Carles Francino y a María Teresa Campos, ni que fuese Javier Bardem ahora -comentaba un ser anónimo de Telecinco a otro ser anónimo de Telecinco en petit comité. ¿A quién se referían? El 99% de posibilidades apuntan a Ruth Nun Bea. El 1%, a algún otro miembro de la cadena. Pero yo no os he dicho nada.
Dentro de la fiesta todos bebíamos la gente bebía unas cositas azules y rojas que tenían como cointreau y aceitunas negras y estaba rico, rico. Además había los siguientes aperitivos:

1. Tortillitas mini
2. Rollitos de primavera
3. Tostas con jamón y tomate
4. Croquetas de marisco
5. Unas cosas blandas con cosas vegetarianas encima
6. Empanada de bacalao o algo así
7. Unas cosas rarísimas que sabían a tofu
8. Ostras con filantro o algo así raro
9. Y otra cosa muy rara que venía dispuesta en una cuchara gigante

Miguel Hermoso estaba rodeado de tres titis. Probablemente no supiesen que se llamaba Miguel y le llamasen Diego. Ojo, probablemente no. Es que esta serie tiene un poder para hacer que los conocimientos audiovisuales del personal se retrasen cincuenta años y los espectadores confundan al actor con el personaje que me pasma. Be, el personaje encargado de quedarse con el protagonismo de la serie tras la marcha de Bea y cuya actriz no sé cómo se llama, andaba por allí con uno que podía ser su novio y que tenía pinta de ser así muy fuerte y de jugar muy bien a todo tipo de deportes.
Después me dejaron solo y me fui. Al salir presencié la siguiente conversación entre una señora muy elegante y el guardia de la puerta que no le dejaba entrar:
-Pero si yo trabajo en editorial Planeta.
-Esta es una fiesta de Yo soy Bea, lo siento.