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Por culpa de Darek no salgo hoy

Buenas noches, amiguitos.
Hoy he hecho horas extra para venir a ver a Darek, modelo publicitario y monologuista de La Sexta y también conocido por ser el novio de Ana Obregón, una de las personas favoritas en el mundo de vuestro humilde amigo El Pasillero, durante un tiempo. ¿Y qué hace el pobre pasando el sábado noche en Telecinco cuando podría estar tomando un delicioso vino blanco mientras juega a adivinar el autor de citas célebres sobre literatura, como hace sábado tras sábado? Pues porque uno de mis lectores, en su infinita bondad, me propuso este reto en uno de sus comentarios. Mis superiores, fascinados ante la idea, me dijeron:
-Hum, qué gran idea. El sábado aquí a las diez de la noche, pajillero Pasillero.
Como veis, vuestros comentarios son impresos y analizados en reuniones diarias con los grandes jefes de Telecinco. Mi futuro laboral está en vuestras manos, así que os pido que nunca sugiráis cosas como las siguientes:
  •  
    1. "Yo creo que el pasillero podría ir un día a cubrir la guerra de Irak, allí hay muchos túneles donde podría contar mogollón de cosas".
    2. "Por favor, que el pasillero limpie los baños y nos cuente cómo son los azulejos y las escobillas".
    3. "Pasillero, ¿podrías hacerme el favor de ir a Telecinco los domingos a las seis de la mañana para contarnos cómo se emiten los dibujos infantiles?"
    4. "Creo firmemente que el pasillero debería ser despedido".
  • Pensándolo mejor: ¡no me pongáis más comentarios! Mentí : ( No tengo ningún gatito. Sólo tuve una tortuguita cuando era pequeño, Cocolisa. Falleció cuando un fontanero recién bajado de la montaña orinó en mi cuarto de baño y creyó que la tortuguera era en realidad un depósito de agua que funcionaba a modo de cisterna y que la pobre Cocolisa estaba de adorno. Mi madre corrió a comprarme una tortuga nueva, pero al ver que mi querida Cocolisa se había reducido a la mitad de su tamaño de un día para otro, le dije:
    -Puedo afirmar sin miedo a equivocarme que esta no es Cocolisa.
    Pero a lo que iba. Darek era hoy el invitado estrella de La Noria y estaban todos felices y contentos porque era la primera vez que iba a un plató y ha cobrado un pastón que podría alimentar a cinco familias polacas durante ocho años además para decir cosas muy interesantes.
    La sarta de tópicos ya habituales en este blog los enumeraré, para no aburriros, de forma fascinantemente veloz: el primero, en el plató de La Noria hace un frío de cojones; el segundo, el plató es pequeñiiiito, pequeñiiiito; y tercero, todos los presentadores y colaboradores son naranjas.
    Jordi González repasaba su guión con Marisa Martín Blázquez y Paloma Barrientos antes de comenzar el programa. Gloria Serra también andaba por allí. Gloria Serra es una de esas señoras que habla de tal manera que puede convertir una noticia de El Caso en una verdad empírica y universal. Cuando comienza la entrevista no puedo oír nada en el plató, porque el tono de voz de Darek está dos octavas por debajo del de Náusea Najwa Nimri. Como no me entero de lo que dice y me amargo pensando que he venido para nada, me voy a lo más interesante de cualquier plató de Telecinco: la caja de los bocadillos.
    Hoy hay sandwiches de ensaladilla, de salchichón con tomate y de chorizo. Cuando estoy acabándomelo mientras miro atentamente a un punto muerto en la pared, dan paso a publicidad y de repente Darek pasa pegadito a mí. Como intrépido informador que soy y que nunca deja escapar la noticia, le sigo. Darek se había ido a fumar fuera y cincuenta mujeres en el plató, incluso aquellas que no fumaban y pensaron que ese era el momento ideal para hacerlo, se fueron con él. Allí, entre el plató 6 y el Edificio Bonito Donde Están Los Jefes, las mujeres le asesoran como quien asesora a un político en la publicidad de un debate.
    -Al principio estabas muy tenso -le dice una.
    -Luego ya mejor -añade otra.
    -Has estado muy elegante -concluye Jordi González, que aparece por allí y aprovecha para dar carpetazo a semejante conversación de retrasados mentales.
    Tras la publicidad, mientras Darek cuenta que ese feo hábito de fumar se lo ha pegado Ana Obregón (lo cual es un fantástico modo de empezar a fumar, en vez de decir "empecé para parecer molón en el instituto" puedes decir "es que me acosté con Ana Obregón y cuando me levanté necesitaba un Marlboro tanto como la luz del sol"). Justo en ese momento hacen su entrada en el plató los protagonistas del debate posterior: Massiel (¡¡uh!!), Mila Ximénez (¡¡¡guau!!!), un canario que es el presidente del club de fans de Eurovisión (?¿¿?¿¿???¿¿¿¿?¿?¿?¿) y el cantante y ex participante en Eurovisión, Micky (¡¡¡¡¡¡!!!!!!!).
    Y entonces decido que, de todas las personas naranjas que he visto desde que llegué a Telecinco, nadie, absolutamente nadie, ni tan siguiera las bombonas de butano que estarán apiladas en las calderas, es más naranja que Micky.
    Delante de mí estaba Darek. Detrás estaba Micky. Miro a Darek. Miro a Micky. Mila Ximénez se acerca a uno de los monitores, observa a Darek y dice:
    -Arf.
    Cualquier principio fundamental de estética me obligaría a mirar a Darek. Pero no puedo dejar de mirar a Micky. Como quien presencia un accidente de coche y no puede evitar acercarse a ver si hay sangre. Y en esas, con el corazón dividido entre el síndrome de Stendhal y la observación mórbida, se acaba la entrevista con Darek y me doy cuenta de que una vez se va Darek todas las mujeres del plató han desaparecido con él. Es posible que alguna de ellas, mientras vuestro humilde espía en Telecinco escribe estas líneas, esté empezando a fumar.