Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

¿Qué se puede hacer un viernes por la tarde en Telecinco?

Hoy, viernes complicado para encontrar la noticia en los pasillos de Telecinco porque debería haber venido por la mañana y me quedé dormido como una asquerosa rata todo el mundo se ha tomado un fin de semana largo, es el día más apropiado para presentaros a unos amiguitos que se convertirán en la mascota de este blog: LOS PASIPUNCHIS.
Éstos son:
¿Y qué pintan los Pasipunchis en este blog? Pues no tengo ni idea, ya les encontraremos una utilidad. Utilizarlos para hacerme preguntas a mí mismo en vez de a los Fruittis podría ser una de ellas, por si me caen denuncias por uso de personajes ajenos.
Y ahora, a responder a las preguntas del título del blog de hoy: ¿Qué se puede hacer un viernes por la tarde en Telecinco?
1. Buscar al que se parece a Ashton Kutcher. El parecido razonable que sacó una compañera, que desde entonces le desea como joven marido, y del que yo me apropié como hago siempre vampirizando ideas ajenas, ha despertado cierta curiosidad entre otras personas de la redacción y algunos lectores que desde entonces exigen fotografías del sujeto. Pues no estaba hoy por ningún lado. Aún así creo que sacar fotografías de alguien por aquí dentro y luego publicarlas para gozo del público  haría que acabase con mis huesos en prisión. Sus pasillos darían para una entrada apasionante, sí, pero a saber si desde allí me dejarían acceder a la web de Telecinco.
2. Cruzarse con los participantes de Mujeres y hombres y viceversa, que abandonaban hoy en corrillo la grabación del programa, y jugar a adivinar qué colonia llevan. Creo que Efrén una usa de Guerlain... pero apuesto la inutilizada jaula de Mumú a que es de mujer. ¿Sé yo algo de colonias? No, pero es la misma que usa una amiguita. No me confundáis con una de esas personas que van por ahí vanagloriándose de reconocer tu perfume y sueltan su nombre a los cuatro vientos, nada más lejos de la realidad. De hecho esas personas DEBEN MORIR.
3. También es buena ocasión para pegar la oreja a sus conversaciones. Pude oír un conato de diálogo entre una de las pretendientes de Efrén y David Morales. Recordemos que David era uno de los pretendientes de Verónica, que ahora actúa de gancho entre el público (como hace también esa pérfida de Astry con la que por cierto una vez coincidí en el autobús, una de las pocas veces que yo cogí ese ignominioso medio de transporte). Pues fue tal que así:
DAVID MORALES: Lo que tiene que hacer él [suponemos que Efrén] es estar menos disperso y fijarse más en ti.
PRETENDIENTE DESMORALIZADA: ¡¡Ya lo sé!! ¿Pero cómo lo hago?
DAVID MORALES: ¡Hablar! ¡Habla! Tienes que hacer hincapié en eso, tú hazme caso.
Y esto demuestra que todos estos muchachos y muchachas, que intercambian sus cuitas una vez finaliza el programa, no son actores. Otra cosa es que quieran ser actores, triunfar en la tele y para ello se presenten a cualquier programa, sea MYHYV, Gran Hermano, Operación Triunfo o ¿Sabes más que un niño de primaria? Pero actores, no son. Por cierto, una de las pretendientas se dio un tropezón contra una papelera. Hube de disimular una risita cruel.
4. ¿Y qué son si no son actores pero tampoco son auténticos? Dediquemos el punto cuatro a desgranar esta importante cuestión: son simplemente genios de nuestro tiempo. A veces la gente se atreve a hablar de los concursantes de Gran Hermano o Mujeres y hombres y viceversa como si fueran seres infectos y la escoria de la sociedad cuando en realidad son a la España contemporánea lo que los rapsodas a la antigua Grecia: vienen a darnos lecciones sobre la vida a la vez que nos entretienen. Y todo ello jugándose su dignidad. Caemos a menudo en el esquema simplista de creer que, porque nosotros no salimos haciendo el idiota en la tele, somos mejores personas. Hacer el idiota en la intimidad no creo que sea más respetable, creo que es incluso más perverso porque después siempre nos empecinaremos en negarlo.
Y ahí queda eso. Un momento, adelantándome a los que me digan "¿y entonces por qué criticabas a los triunfitos?", diré que la mayoría de éstos, cuyos nombres por cierto ya he olvidado por completo como el resto de España, han caído en el enorme error de creérselo demasiado.
5. Un viernes por la tarde también es la ocasión ideal para pasear en solitario por los platós de Telecinco, de puertas abiertas de par en par, y respirar un poco de su historia. Uno se siente igualito que Maria Callas paseando en solitario por su casa de París antes de morir o que Ismael Beiro paseando melancólicamente por la casa de Soto del Real hasta que le vino a recoger el helicóptero. En el plató de El juego de tu vida, oscuro y silencioso, casi pueden oirse todavía la voz femenina que dicta si las cosas son verdad o mentira y se huele ese bello y característico olor de las demandas de divorcio en potencia. El plató de Gran Hermano ya está casi terminado y tiene unos bonitos efectos en las paredes, que emiten aleatoriamente luz de colores cálidos. Será para calmar a los concursantes cuando Mercedes Milá les eche todas las broncas que se merecerán, como siempre.
6. Y finalmente, un viernes por la tarde en Telecinco se puede comprobar que si alguien te pinta un bigote en una de las fotos que cuelgan por los pasillos de la cadena no la cambian por otra, sino que sencillamente te lo borran de manera bastante torpe. José Ribagorda, te mereces un cuadro nuevo. El lunes prometo foto de la triste fechoría, hoy la cámara de la redacción debe de estar de vacaciones.