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Fábula del zorro y el leñador

Lo bueno de las fábulas y los apólogos es que terminan con una enseñanza o moraleja de carácter instructivo. Estas suelen ser breves, didácticas e inverosímiles, entre otras cosas porque son protagonizadas por animales, algo así como las viejas películas de Disney. Hoy quiero contaros una de Esopo, ese griego al que se considera de algún modo padre de la fábula. Decía Platón que Sócrates se sabía de memoria los apólogos de Esopo, lo cual es una buena publicidad, sin duda. Me he permitido, no obstante, someter al animal protagonista a una reasignación de sexo, convirtiendo a la zorra en zorro, que suena menos ofensivo, no vaya a ser que.
Pero antes de la fábula anunciada quisiera rematar alguna cosa pendiente de ayer, entre otras cosas porque de la fenomenal gala quedaron colgando unas incógnitas que fueron resueltas ayer. Mi desconocimiento de la lengua y la cultura del País Vasco hizo que no entendiera a Mirentxu cuando le preguntó a su hijo por "el aita", aunque hoy ya sé que se trata del padre. Es más, ayer por la mañana comentó la preocupación que había tenido por su marido, que no sabe cocinar, y cómo su hijo le había tranquilizado contándole que estaba bien atendido e incluso dándole detalles sobre una persona que está haciendo esa labor.
Por tanto, Mirentxu habló de su marido por segundo día consecutivo, probablemente más de lo que ha hecho en los dos meses y medio de encierro que llevamos. Por otro lado, teníamos la duda sobre lo que Estela, la hermana de Orlando, le había dicho a este sobre "el Zaragoza". Algunos pensaron si no se estaba refiriendo a Iván (maño de adopción, por mucho que pese a algunos), pero el mismo feriante le contaba a este anoche que su hermana le había dado información sobre su equipo de fútbol (el Real Zaragoza).
De entre todo aquello que durante la intensa noche de sorpresas no nos enteramos y recuperaron ayer en el diario, me quedo con la astucia mostrada por Isidro, el hermano de Julito. Si ayer reclamé que se quedara en la casa la hermana de Orlando, hoy pido que lo haga de la mano de este canario que me pareció el hermano listo (siempre hay uno más listo). El supuesto Jonathan entró con una bufanda blanca al cuello, anudada de la misma forma que la lleva siempre Iván en las noches de expulsión.
Este es un dato anecdótico, que posiblemente está siendo interpretado con una intencionalidad incierta. Pero lo que no admite duda es la carga de profundidad que llevaba al menos una afirmación y una de sus preguntas. Aprovechó bien el tiempo este chico, ya que a Iván le espetó un clarísimo "contigo me voy a llevar bien", dicho naturalmente delante de Julito. Y también en la presencia de su hermano les preguntó al 'comando fregona' por qué dormían en una habitación separada, dejando claro que ahora ya caben en el dormitorio común y lanzando el mensaje de que eso puede estar perjudicándoles de algún modo. Impagable su papel.
Y un apunte más de lo del martes. Durante el día de ayer algunos han hecho gala de su ignorancia intentando corregir algo dicho por Mercedes Milá. Se trata de la identificación de la ironía con la inteligencia, algo que no requeriría acudir a ninguna fuente para asumir, ya que es obvio que emplear esa figura retórica tan fina y sutil es una actitud inteligente, igual que no saber entenderlo y asumirlo como algo ofensivo es indicativo de todo lo contrario. Pero más allá del sentido común (el menos común de los sentidos, que se dice) he acudido a mi viejo Larousse, que dice lo siguiente:

"La ironía es un género de burla fina y disimulada. Significa dar a entender lo contrario de lo que se dice. Es, pues, muy diferente de la mofa, del escarnio y del sarcasmo. La ironía necesita inteligencia, ingenio y artificio que la oculte más o menos".

Líbreme el destino de ser portavoz ni defensor de Milá, que ni puñetera falta le hace. Pero dado que el intento de desprestigio se ha dado aquí mismo, en este mismo espacio muestro el dato, y valga como muestra de cómo puede el alguacil ser 'alguacilado'.
Llegó el momento de la fábula prometida. Cuenta Esopo (me estoy sintiendo un poco César Vidal) que un zorro estaba siendo perseguido por unos cazadores cuando llegó al sitio de un leñador y le suplicó que le proporcionara un escondite. El hombre decidió darle cobijo en su cabaña y al poco tiempo llegaron los temidos cazadores, que le preguntaron si había visto al zorro.
El leñador, con la voz les dijo que no, pero su mano disimuladamente señalaba la cabaña donde se había escondido el zorro en cuestión. Los cazadores, no obstante, no comprendieron las señales que les estaba haciendo aquel hombre con la mano y les bastó con su palabra, dando por bueno lo que les había dicho.
El zorro, al ver marchar el peligro, salió de su escondrijo sin decir ni palabra. Dado que el leñador le había salvado el pellejo al acogerle en su casa sin que pareciera que el zorro se lo estuviera agradeciendo de ningún modo, le reprochó su silencio y que no se dignara a darle las gracias, a lo que este respondió:

"Te hubiera dado las gracias si tus manos y tu boca hubieran dicho lo mismo".

La moraleja no es otra que: No niegues con tus actos, lo que pregonas con tus palabras.
He contado más de una vez lo llamativo que me resulta esa costumbre de expresar cosas distintas con los gestos y las palabras (la teoría albanesa, que he enunciado en otras ocasiones), a lo que ahora añado no solamente el gesto sino las actitudes. Del primer tipo destaco la reacción de Nany-Nani-Estefanía tras conocer que era la expulsada, esa especie de risa nerviosa donde debía ir un llanto. Ella realmente lloraba pero quería enmascarar su llanto con un gesto que no diera signo alguno de rendición, estando al lado del enemigo. Es verdad que era un enemigo de cartón, creado por ella misma y su entorno humano más cercano, pero tengo claro que esa especie de llanto reformateado en risa tenía por objeto no darle gusto alguno al falso enemigo, si acaso contrincante.
También lo que estos días veo en Gisela es de este mismo palo. El martes, tras la salida de la madrileña de Seseña, la canaria ensayó una disculpa a Iván en el dormitorio que resultó ser más falsa que las vacas de polipropileno que habitan el salón esta semana. Al día siguiente, sus actos negaron la intención declarada de olvidar lo pasado. Ni propósito de enmienda ni nada que se le parezca. No repara Gisela en que está perdiendo su ocasión, dado que si saliera el martes aún tiene una semana para lavar su imagen, y en caso de que no fuera ella la elegida también está aún a tiempo de reconciliarse con aquellos de quien se ha ido separando progresivamente, como es el caso de Chiqui.
Almudena mostró la misma noche del martes el gesto de volver a tratarla con cariño, recuperando de alguna manera a su "princesita" y prodigándole besos y caricias, cosa que no hizo con Iván, tan nominado como ella. Sin embargo, ayer también vimos en sus actos una realidad distinta, y esta concursante parecía volver a recuperar el juicio renegando de la falsa Gisela, esa concursante que niega con los actos lo que pregona con sus palabras.
Anoche vi la escena que demuestra cuánto de equivocado estaba Carlitos cuando hace unos pocos días hacía ese torpe análisis de la situación cuya conclusión era que Iván estaba cada día más solo. "Está solo porque quiere, él se lo ha buscado y pensará que le conviene, creo yo", decía el 'viudín' de Guadalix. Pues bien, no sé si alguna vez se dará cuenta de que esto no ha sido nunca así, que un concursante no está solo mientras tenga el apoyo, diría que hasta el aliento, de los de fuera, pero no creo que tarde mucho en percibir hasta qué punto la situación ha dado un vuelco, y más que dará posiblemente la semana próxima.
Esto que digo parece haber sido ya apreciado por Palomares, a quien he visto en los dos últimos días bastante consciente de la situación, ensayando una tímida defensa de Iván ayer, ante una Miren poco tolerante con la discrepancia siempre, y que la misma noche de expulsión era el único del grupo que mostraba sensatez al aceptar que ellos desde dentro pueden no estar viendo las cosas con la claridad que se pueda estar teniendo fuera, como explicación de por qué el modelo resiste a un embate nominatorio tras otro.
La escena a la que me refiero es la siguiente. En el jacuzzi estaban Julito, Liz, Almudena, Iván y Orlando. Este último le había preguntado a Iván si iba a ir, esta vez al menos no era el cántabro quien parecía arrastrar al feriante, como se ha dicho tantas veces. Al final resultó que Iván se terminó sumergiendo antes que su amigo. Allí estaban bromeando, riendo y mostrando todo el buen rollo del mundo, planeando para fin de año una carrera de San Silvestre por la casa pero con todos en pelota picada, tal como vinieron al mundo. Mirentxu seguía la conversación desde fuera, riendo las ocurrencias de estos.
Al tiempo, Gisela ya dormía en el dormitorio, Palomares hacía lo mismo en el cuarto de maletas y Carlitos se tomaba un vaso de leche en el salón previo a acostarse, tras haber huído del jacuzzi cuando había llegado su amigo Orlando. Sin duda son dos panoramas bien distintos, nada que ver con el grupo pequeño que fatalmente describía el soldador, formado por Iván, Liz y Almudena, enfrentado supuestamente al grueso del grupo, formado por todos los demás habitantes. Pues mire usted, no, eso no es así.
Ayer Orlando y Gisela hicieron la compra, tras lo que mostraron la incertidumbre de si la volverán a hacer la semana que viene. Y es que conocieron la nueva prueba, que completará sus actividades regladas de esta semana, junto a la decoración de las vacas del CowParade que tan bien les están empezando a quedar. La prueba es una especie de remedo de aquel juego infantil llamado Simón, y consiste supuestamente en arreglar el ordenador central de la casa tras haberse desconfigurado. Para ello deberán memorizar una secuencia de colores (rojo, amarillo, azul y verde combinados en diferente orden). La secuencia se les mostrará en dos tandas, una por la mañana y otra por la tarde, y al final del día habrán de completarla enteramente. Además, será mayor cada día, habiendo empezado por 24 colores ayer, mañana tendrá 48, 56 el tercer día, 64 el siguiente y el último serán 72.
Tendrán 15 segundos para pulsar la tecla del color correspondiente en un monitor de pantalla táctil del que disponen, y para completar ambas secuencias han formado dos equipos a los que se añade un concursante comodín, que es en este caso Mirentxu. El primer equipo está formado por Palomares, Julito, Carlitos y Liz; estando integrado el otro por Orlando, Gisela, Almudena e Iván. Ayer por la mañana fue un desastre y no la completaron, pero al final del día reprodujeron correctamente la secuencia completa. Más les vale ejercitar bien la memoria si quieren comer bien la semana próxima, aunque a algunos les vendría igualmente bien aplicar la buena memoria al resto de esta experiencia, y así evitarían enrojecer de vergüenza cuando después de negar haber hecho el vacío a una concursante como Liz les muestran las imágenes que lo reflejan sin remisión. ¿Verdad, Loli? ¿Verdad, Nany?
[Puedes leer la literalidad del enunciado de la prueba semanal en nuestra web. Dejo cartelera, con un Iván '007 y Liz como chica Bond.]
MONTSE JUANILLA & ELGATO