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Ganó de nuevo el señor de los récords

Decía este gato presuntuoso en la otra ocasión que ganó Pepe un concurso parecido a este que era récord en porcentaje, récord en humor, récord en inteligencia y récord en generosidad. Lo acabo de comprobar volviendo a leer aquel escrito que salió con tanta dificultad y en situaciones personales tan adversas por la muerte de un ser querido el día anterior.
Hoy, cuatro años más dos meses después (aproximadamente), Pepe ha vuelto a ganar y yo me atrevo a decir que sigue siendo el recordman del humor, la inteligencia y la generosidad. Esta vez el porcentaje fue cercano al 55 por ciento de los votos, cuando su techo parecía estar bastante más arriba, pero da igual, los segundos están 17 puntos por debajo. Y ahora ganó junto con Raquel López, poniendo un poco de justicia donde hubo algo de ingratitud durante todo este tiempo transcurrido.
Raquel sigue igual que entonces, tan reservada en la casa como expresiva en las galas. Sigue teniendo un miedo atroz no superado en determinadas ocasiones, y una visión de lo que sucede a su alrededor justa y precisa. Es una gran observadora que ha conseguido sacar un gran provecho a este reencuentro. De algún modo la historia de Raquel y la nuestra han ido paralelas durante este tiempo. Nosotros también hemos vivido un desencuentro con Pepe durante estos años, porque nadie consideró darle la oportunidad que no se ha negado a otros en la televisión. Quizá fue demasiado educado y considerado con los demás, en un momento que vende más hacer daño gratuitamente. Y nosotros también, como explicaba anoche Raquel, necesitábamos descubrir al hombre, el José Antonio que hay detrás del concursante.
Pepe ha mostrado que tras el estratega hay sentimientos, como no podía ser de otro modo. Hemos podido ver esta vez la grieta en el 'Terminator', el señor de los récords nacido para concursar (y para ganar). Una grieta que ha hecho un poco desgarrar el mito. Y buena falta le hacía. Como suele pasar, la responsable de que la grieta se haya abierto es una mujer. Para el ganador de esta edición especial de los reencuentros Ainhoa es redonda, según le había dicho al súper suplente Nico. Antes ya había afirmado que tenía una "personalidad muy atrayente" y era "muy atractiva". Aunque mi frase favorita es esa de que Ainhoa "es como Internet, una vez la conoces te resulta muy difícil imaginarte la vida sin ella".
En plató le dijo a una inconmensurable Mercedes, acertada durante cuatro horas y más en forma que nunca, esa frase tan ocurrente: "Ainhoa cuando está de buenas es una de las personas más atractivas que he conocido, pero cuando está de malas es la persona más atractiva que he conocido". Más sorprendente fue cuando dijo sin ambages que respeta la vida perfectamente ordenada de Ainhoa (ella puso cara de que para nada es tan ordenada), como queriendo decir que no le parecería pertinente meterse en ella. La de Alcorcón se quedó sin palabras, tragando saliva y expresando con su mirada lo que no podía de otro modo.
Por eso, al humor, la inteligencia y la generosidad le hemos podido sumar ahora el corazón. Una combinación quizá demasiado perfecta. A las envidias que esto le puede suponer hay que sumarle las derivadas de ser el único en haber ganado dos veces este programa, en sus distintas versiones. En los porcentajes se incrementó ligeramente la ventaja de Pepe y Raquel con respecto a los ciegos revelados en el debate del domingo, quedando de la siguiente forma: 55'2% para los ganadores, 38'0% para Jorge y Silvia, 6'8% para Ainhoa y Nico.
Aunque suene a presunción no deja de ser una realidad sin aristas que nuestra encuesta volvió a acertar, siendo de nuevo la que más se aproximó a la realidad. Pero aún más que eso, otras no acertaron ni siquiera la tendencia. Es decir, encuestas de páginas importantes decían que ganarían Jorge y Silvia. En una página relacionada con el programa daban un 50'62% para esta pareja, el 37'28% para Pepe/Raquel, cerrando con un 12'10% para Nico/Ainhoa (casi el doble de lo logrado por esta pareja). Debemos considerar que solo habían computado poco más de 2500 votos, frente a los más de 40 mil de nuestra encuesta, convertida ya en mítica en relación a Gran Hermano.
Ya que estamos en el apartado de los datos y las cifras he de decir que tras este largo reencuentro que a punto estuvo de alcanzar los dos meses (le faltaron tres o cuatro días) hay otra pareja que también acredita algún récord. Lo de Pepe es un suma y sigue, como es evidente, pero Ainhoa y Nico se anotan la marca de más días de estancia en la casa. Sumando las dos ediciones (en este caso la quinta y el reencuentro), Ainhoa hace el récord absoluto de 164 días de estancia. Pero es que le sigue Nico, precisamente, con 143, los mismos que harían Ángel y Saray (GH XI) en una sola edición. Les seguirían Arturo con 131 entre las dos ediciones, y otros dos concursantes de la última entre las convencionales: 130 Tatiana y 125 Gerardo. Cierran la lista con 123 días los tres finalistas de GH X: Iván, Orlando y Almudena.
Hablando de la décima edición, que tuvo dos parejas representantes en este reencuentro, anoche Orlando estaba desatado, pidiendo la palabra continuamente y sacando un genio inédito. Cierto que le temblaba un poco la voz al hablar, pero esto es la falta de costumbre. De nuevo reaccionó mal al haber vuelto a perder la partida. Ya en su edición publicó en su blog aquella vergüenza de que había sido un tongo el triunfo de su amigo Iván, cuya generosidad ha hecho que olvide tan feo gesto y le siga considerando un buen amigo, aparte de serlo. Ahora está Orlando más batallador y aparentemente menos tibio, pero igual de reventado. Aunque, a decir verdad, ante otras muestras del larguísimo banco donde se sentaban anoche los concursantes lo del valenciano parece algo muy inocente.
Ahí se sentaban también la falsa marquesa y Dani Rubio, el cual no se mantuvo hasta el final al abandonar el plató insultando y dando un espectáculo lamentable. Así no, Dani. Por mucho que lo haya intentado me resulta imposible defenderle ante gestos feos como el de anoche. Su comentario estaba fuera de lugar y sus formas dejaron mucho que desear. De su desconsideración hacia Milá solo decir que me parto, me mondo y me troncho con tal estúpida tontería. De Beatriz, la marquesa destitulada, prefiero no hablar. El asunto de la acusación de proxenetismo me parece tan repugnante que me da hasta vergüenza mencionarlo y fue fantásticamente defendido por Pepe y Ángel, su padre. Hubo otros gestos feos, como eso de que Melania se metiera con la frente de Ainhoa, por ejemplo. Alucino al ver a gente meterse con el físico de otros como una herramienta para ofender y salir del paso. Mi educación me impediría hacer una cosa como esa.
Aunque la palma se la llevó María José, y su enigmático ataque a Silvia, con quien ni siquiera coincidió esta vez en la casa. Los deseos de hacer platós de aquella solo son comparables con los de la marquesa. Ambas deben considerar que ir a una gala de Gran Hermano no les supone suficientes ingresos como para contar nada y se lo reservan para hacerlo luego al mejor postor. María José pone ahora el palito para ver si Silvia se sube y las dos pájaras se hacen algunos platós. Esta última prometió que no lo hará y yo la creo. Por mucho que no me gustase como concursante ni en su edición ni tampoco ahora, firmo por su integridad, palabra cuyo significado puede conocer María José pero no está acreditado que lo haya puesto en práctica nunca. Ni me creí que dejase la casa por su riñón enfermo ni ahora creo que tenga razones reales para enfrentarse con Silvia. ¿Que se lo han contado? ¿Dónde? ¡Vamos anda!
Con todo esto, la gala fue entretenida como pocas, con ese ambiente excitante que convierte el plató de Gran Hermano en un hervidero lleno de vida. Genial el momento de la entrada de cada pareja finalista, recibidos con aplausos respetuosos por la mayor parte del público, con la excepción de unos pocos abucheos a Nico y Ainhoa. Y más genial aún cuando atravesaban la puerta Raquel y Pepe, portando el maletín famoso que le había entregado en la casa Dayron. Una importante representación de concursantes de la quinta y séptima edición fueron a Guadalix para acompañar en ese momento final a sus compañeros, siendo la de la primera edición más escasa que las otras, al solo estar compuesta por la ínclita María José, Ania e Íñigo.
La entrevista de Nico y Ainhoa fue larga en comparación de las demás, aunque bien es cierto que Jorge y Silvia estuvieron menos tiempo en la casa, especialmente ella, lo cual justifica menos espacio en la final. De nuevo me gustó Jorge. Educado, conciso y moderadamente hiriente. Aparte del propio objetivo del reencuentro con otro concursante de su edición algunos de ellos podían tener un objetivo complementario, consistente en ver mejorar su imagen y hacer algo que no fueron capaces entonces. Desde luego, ese premio se lo lleva Berrocal, mucho mejor considerado ahora. El reencuentro ha podido ayudar a este y otros concursantes para resarcirse de alguna mala experiencia habida en su anterior paso por la casa.
Con tantos concursantes alrededor podría hacer muchos comentarios, algunos maliciosos y otros todo lo contrario. Puedo comentar que el vestido de Bea 'la legionaria' es imposible, casi tanto como el largo de la minifalda de Ainhoa, que dejaba ver unas piernas fantásticas. He de decir que la belleza de Desi me dejó atrapado, aunque no tanto como el cariñoso abrazo de Indhira. ¡Cómo abraza la india! amigos míos. Esto viene a ser una concesión para todos aquellos que siempre me piden algo personal de mi visión en plató de una gala. Anoche he de confesar que fui porque estaba convencido de la victoria de Pepe y me apetecía compartirlo con la muy buena compañía que tuve todo el tiempo. Si me alegro de esta victoria es, sobre todo, por poder compartir la alegría con tantos y tantos. A los que esta vez vieron perder a sus favoritos decirles que les entiendo y animarles para una próxima ocasión. Me puedo poner en su lugar porque hace un par de meses yo estaba igual, poco más o menos.
Y esto llegó a su final. Me alegro de que los principios de Pepe hayan sido premiados de nuevo. Para mí este reencuentro ha sido un auténtico regalo. Me he reencontrado con Pepe y, de algún modo, me he reconciliado con muchas de las cosas que supone realizar esta agradable labor de comentar mi programa querido. Tras una edición áspera e incómoda por muchas razones, es un placer dejar esto como lo estamos haciendo, con casi tres mil comentarios cada día y más vivo que nunca. Así se puede uno marchar diciendo que si aquí me siguen queriendo aquí me seguirán teniendo en la próxima temporada. "Asín de claro te lo digo", que diría Chiqui.
No quiero insistir mucho en el apartado de los agradecimientos, que voy a convertir en una razón para querer seguir viviendo de igual modo próximas ediciones. Por mis compañeros del minutado y el podcast (Viruete, Blanco, Comas, Fernández y Martín). Por los de la redacción, siempre tan atentos y que tan buen trabajo hacen siempre. Por Mercedes Milá, auténtico motor de este programa y razón suficiente que haría innecesaria ninguna otra. Y, a pesar de mis críticas impertinentes, también por el fantástico equipo de Zeppelin. No me puedo referir a los 500 (¡caramba! ¡eso es más que 300!) y tampoco tengo espacio para personalizar. Quienes hacen el trabajo diario, los resúmenes y el resto de programas. Pepa, Mafer, la gente que cuida tanto y tan bien a los concursantes y familiares. Los jefes y los 'SWAT'. Todos, sin excepción. Incluso el realizador del directo que tanto nos putea día sí y día también.
Y también por todos los concursantes, esos que tienen la generosidad de compartir su vida con nosotros por un tiempo. Por todos ellos merece la pena tanto esfuerzo, tanto sueño (o tan poco) y algunos sinsabores. Dije que esto no era un agradecimiento pero mentía. Gracias a todos. Y, como siempre, gracias a quienes realmente hacen grande este espacio con su compañía diaria. Esto es vuestro. Hasta la próxima.
Ah, igual el lunes comentamos lo del debate. Buen puente a todos y feliz descanso a quienes les toque.
[Dejo cartelera enviada hace unas semanas por genius.at.work, con Pepe en el papel de Leónidas en la película '300'].