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Ironías de la vida: el cepillo salvó a Carlos

Salvadostelecinco.es
Charlotte contempla la tropelía del cepillo de dientes que urdió junto a Belén delante de Carlos en la sala de expulsión. Llegó allí la primera y cuando apareció él preguntó quién faltaba por llegar. Como si fuera lo más normal del mundo encontrarse con compañeros nominados no estando nominada ella. Otra prueba de su superioridad intelectual debe ser lo de andar todo el programa con el gloss en la mano. Estas cosas sirven para que uno vaya atando cabos. Una cosita de aquí, un detallito de allá, la conclusión es que Charlotte es un ser superior. Y si no lo es ella al menos su cinismo es de tales proporciones que no le cabe en el cuerpo, y eso que su capacidad torácica es extraordinaria, asunto que tanto preocupa a Fran. Todo esto es una minucia al lado de la reacción de esta concursante tras visionar las imágenes del ‘cepillogate’ delante de su víctima. Una reacción que demuestra que su rostro es más desproporcionado aún que el contorno de su pecho.

El silencio se hizo tan espeso que se podía cortar con un cuchillo de madera. Charlotte no había movido una pestaña. También es verdad que esas pestañas postizas deben ser tan pesadas que me hago cargo de la dificultad a la hora de parpadear. Ella es una concursante bromista, que considera un chiste pasar el cepillo de dientes de un compañero de concurso por el agua del retrete. Es puro chiste, cultivadora del humor más fino y elegante. En un principio pensé que estaba triturándose las neuronas tras ver la secuencia de los hechos. Luego me di cuenta del vacío que debió encontrar si un día hizo algún intento. Tuvo que ser Jordi González quien mediase intentando arrancar una disculpa a la argentina. Y es que Jordi es demasiado bueno, no me cansaré de decirlo.

La disculpa de Charlotte fue más falsa que el color del iris de sus ojos. Aunque hablando de sus ojos creo que hubiera sido más fácil arrancarle lentillas de colores que una disculpa sincera. A duras penas, Charlotte vino a decir: “Te pido disculpas, pero lo hicimos porque nos insultaste el otro día”. Es como Galileo aceptando que la Tierra permanece quieta y musitando en voz quieta “eppur si muove”. En ocasiones tengo la sospecha de que esta muchacha esnifa el gloss y eso ha dañado su cerebro. Después pienso que no puede ser porque lo del cepillo no lo hizo sola, y los daños cerebrales no son contagiosos. Belén se salvó de enfrentarse a esa humillación, elevada a la enésima potencia por su amiga al no ser capaz de mostrar arrepentimiento ninguno. Más bien todo lo contrario. Cuando lo volvía a ver junto al resto de concursantes en el salón, Charlotte reía divertida, como si estuviera satisfecha de su gamberrada. Una gamberrada que, como señalé el otro día, puede tener graves consecuencias para la salud, porque los médicos a los que yo he consultado dicen que sí puede tenerlas. Más que para la salud bucodental para la gastrointestinal. Debe ser que mis fuentes son gilipollas integrales, porque posibilidad de que hayan falsificado su título de médico no hay.

Belén habló por teléfono con Jordi al principio del programa. Cuando el presentador se ofreció a transmitir a los concursantes un mensaje suyo estuvo como tres minutos hablando. Capacidad de síntesis tampoco tiene. Al finalizar la conversación, Jordi decía con inigualable sorna: “Se lo transmitiré exactamente con tus mismas palabras”. Minipunto para él. Reitero mi deseo de una pronta y feliz solución al problema familiar de Belén, que ahora sabemos está relacionado con la salud de su madre.
Charlotte
Es una lástima que esta concursante termine siempre abandonando por reclamo de su familia. Le ocurrió lo mismo en Mujeres y hombres y viceversa. Lo importante ahora es que todo vaya bien, no hay nada comparable a ello. Sin embargo, eso no quita para que en un futuro Belén responda por qué mientras se vivían momentos tan dolorosos en su entorno más cercano desaparecían los mensajes de sus redes sociales en los que se vertían graves acusaciones para Carlos. Queda pendiente. También me sigo preguntando por qué el ‘súper’ dijo que “ambos hemos decidido que Belén abandone el concurso”. ¿Ambos? ¿Se refería a la familia y el programa? ¿Al programa y la concursante? Creí que esa decisión era potestad única y exclusiva del concursante.

No puedo aventurar si Belén hubiera reaccionado igual que Charlotte al ver las imágenes de su tropelía. Esta perdió su oportunidad de congraciarse con la audiencia teniendo una reacción humilde que mostrase arrepentimiento sincero. Mediando contrición y propósito de enmienda hubiera podido ser perdonada por la audiencia. Y tal vez el propio Carlos también hubiera aceptado sus disculpas. “No acepto tus disculpas en absoluto”, le dijo, y tras haber permanecido tranquilo viendo las imágenes, casi como si no quisiera verlo todo, al final Carlos explotó contra Charlotte. No se equivocó en nada. Este concursante tiene la extraña habilidad de decir con tanto sosiego como energía aquellas cosas que todos pensamos. No es fácil verle perder los papeles, lo cual le arma de razón. Además, su razón descansa en la verdad. “Yo a ti no te he insultado, lo que he hecho ha sido defenderte”, decía Carlos, y es absolutamente cierto. Charlotte es muy injusta, lo cual compite con su estulticia. Carlos la define como “anodina”, o sea, insignificante, ineficaz e insustancial. No lo digo yo. Pero podría.

Solo dos personas más, aparte de Carlos, desconocían lo sucedido con el cepillo de dientes. Alejandro estaba en la sala de expulsiones con Carlos y Sema, mientras que Fran esperaba en el salón junto a los demás. Los tres mosqueteros ignoraban lo que todos los demás sabían y les convierte en cómplices. Cualquiera de ellos podía haber avisado a Carlos de lo sucedido. Particularmente podrían haberlo hecho Laura y Raquel, las primeras que lo conocieron. A Laura se lo contó Charlotte mientras que a Raquel fue Belén. Las dos juntas se lo revelaban a Rappel algo más tarde. Sema se enteró de forma indirecta. Laura podía haber evitado que Carlos usase el cepillo sucio avisándole en cuanto supo lo ocurrido.

Carlos debería haber sabido que se cepilló antes del cambiazo. Anoche supimos que fue el ‘súper’ quien le dio un cepillo nuevo porque Belén y Charlotte no habían sido capaces de cambiarlo finalmente. Bien pensado, mejor que no se enterase anoche porque los ánimos ya estaban suficientemente caldeados. La situación fue esa que tantas veces se repite y tantísima rabia me da. Raquel y Laura no solamente son cómplices de lo sucedido sino que anoche le pedían que se callase, censurando su chorreo hacia Charlotte. Da hasta vergüenza ver que en lugar de afear su conducta a Charlotte y aconsejarle que pidiera perdón de verdad, con humildad, aprovechasen el momento para ir contra el de siempre.
Laura
El momentazo de la gala fue cuando volvían a la casa Carlos y Alejandro tras ser expulsado Sema. Ambos se fundieron en un abrazo con Fran y el resto de casa recibía a los salvados con rostros adustos y solemnes. A señalar el gesto huraño y de total amargura que vimos en Laura. Carlos no pronunció las palabras “he vuelto”, que decía con voz cavernosa Jack Nicholson en ‘El resplandor’. Prefirieron volver cantando el estribillo de la canción ‘Cómo te atreves’, que en algún momento imaginaron podían utilizar para recibirles. Una vez más, el mensaje a la casa era claro. Tras la expulsión de Rosa y la repesca de Fran se salvaban Carlos y Alejandro. Raquel debió pensar en Carlos el ‘invencible’, tanto que ni siquiera con malas artes puede ser desalojado de la casa. Si hubieran sabido que aquí fuera hemos sudado la gota gorda para salvarlo. Y que muchos han vaciado su hucha gastando en llamadas y mensajes cortos lo que no está en los escritos. Bendita audiencia votante que anoche expulsó a Sema con el 50,8 % de los votos.

Sema iba embutido en un modelo imposible que hubiera podido favorecer a Madonna con sus 57 años, pero en el concursante expulsado le hacía parecer todavía más esperpéntico que de costumbre. Reconozco que no he llegado a simpatizar con Sema. Algo debe tener cuando tantos habitantes de esa casa, tanto concursantes como visitantes, han hablado bien de él. Kiko Matamoros fue especialmente amable, lo cual me resulta llamativo en alguien que no regala los elogios. Por tanto, a Sema le digo lo de los amantes desengañados: no eres tú, soy yo. Ahora bien, el modelito de patinadora sobre hielo con tutú te queda como a un Cristo dos pistolas, majo.

Lo mejor de la entrevista fue dicho por la madre de Sema, para la que Julián es “etéreo”. No sé por qué se afanaban en corregirla. Tiene toda la razón, es etéreo y hasta ectoplasmático. Piense el lector por qué en plató estuvo más despierto y animado que en la casa durante la gala. Iba a decir alegre, pero ya sería pasarme. Está claro: ya no tiene que dar pena, por lo cual es innecesario mirar al suelo y enterrar de vez en cuando la cabeza entre sus manos. El “penurias” ha pasado a ser “etéreo”, sinónimo de vago, sutil, vaporoso. Y es que el diccionario es maravilloso, amigos.
No quiero ponerme mucho más tocapelotas de lo que ya he sido esta semana, pero Chabelita  (perdón, Isabel… Isa… la ‘pantojita’) le contó lo más grande al oído a su amigo Sema cuando le saludó recién pisado el plató. La hija de Isabel Pantoja , a la sazón hermana de Kiko Rivera, tiene esa técnica tan depurada de los jugadores de fútbol. Supongo que hartos de ser descubiertos por expertos en leer los labios ahora se ponen convenientemente la mano delante de la boca para evitarlo. Si eso hizo debe ser porque algo importante y muy secreto debía querer contarle. Me habría molestado en intentar comprobarlo de no ser porque la entrevista a Sema fue tan anodina como es Charlotte según la opinión de Carlos. “No puedes hacer apología de los pedos”, le dijo Jordi. Igual sería necesaria una reforma del Código Penal por esto.
Salió Sema
Observatorio de nominaciones
Los votos en las nominaciones quedaron como sigue:
Carlos > Rappel (3), Laura (2) y Raquel (1)
Laura > Fran (3), Carlos (2) y Alejandro (1)
Alejandro > Laura (3), Rappel (2) y Raquel (1)
Rappel > Fran (3), Carlos (2) y Alejandro (1)
Raquel > Carlos (3), Alejandro (2) y Fran (1)
Fran > Rappel (3), Laura (2) y Raquel (1)
Votos semana 8
La mayoría que el ‘clan del visillo’ tenía en la casa quedó anoche anulada por las expulsiones de Rosa y Sema, los abandonos de Julián y Belén, así como la sanción a Charlotte. Esta concursante estaba nominada directamente, se quedaba sin nominar y no podía ser salvada. Eran tres contra tres, pese a lo cual no fueron capaces de improvisar una estrategia para sacar provecho de esa situación de igualdad. Rappel, Raquel y Laura de un lado. Carlos, Alejandro y Fran de otro. Para más inri nominaban “a la cara” y era Fran el último en hacerlo. Además, hubo una interminable pausa antes de que nominaran Raquel y Fran. Pues bien, el grupo subía a la palestra a Rappel, Laura, Carlos y Fran. Dos de cada lado. Estos cuatro junto a Charlotte eran los nominados provisionales. Todavía quedaba que Carlos, Fran y Laura, los tres nominados, ejerciesen su derecho a la salvación.

No entendí si Laura pretendía doblar el valor de su voto o qué reclamaba exactamente. Si entre tres dos están de acuerdo el tercero no tiene voz ni voto. Bueno, lo tiene, pero no vale nada. “Es injusto”, decía Laura, como si no lo hubiera sido todas las veces que la mayoría tomaba decisiones sin contar con nadie. Según esa tesis, las propias nominaciones serían injustas. Al final, no sirvió de nada que Carlos y Fran remasen en teoría para el mismo lado pues al estar ambos nominados la decisión adoptaba tintes de lucha fratricida.

He de decir que entiendo a Carlos y también a Fran. Carlos puso anoche a prueba a Fran, que hubiera ganado puntos si es generoso con su compañero. Carlos ha estado nominado varias veces y ha vivido una semana dura de acusaciones tan fuertes como infundadas, rematada con el episodio del cepillo de dientes. Debería haber asumido Fran que Carlos merecía salvarse esta vez. Pero no lo hizo. Y también estaba en su derecho de reclamar su salvación, sobre todo si tenemos en cuenta que fue expulsado a las primeras de cambio.
Carlos estaba anoche molesto con la actitud de Fran. Su ofrecimiento de echarlo a suertes le debió parecer la peor de las soluciones posibles. A mí también me lo parece. La peor solución es siempre esa. Sortear en lugar de decidir es propio de mediocres. O de cobardes, no sé bien. Tras una conversación entre los tres mosqueteros parecían desaparecer las tiranteces entre Carlos y Fran. De todas formas, no olvidemos que estos dos no son amigos, son rivales. Desde siempre, uno desconfía del otro. Y así seguirá siendo.
Nominados semana 8
Moleskine del gato

Breves apuntes antes de desaparecer durante el fin de semana. Rappel ha vuelto a hacerlo. De nuevo falló su predicción sobre el expulsado. Dijo que esta vez sí saldría Carlos. Al final terminará del todo con su prestigio. Hasta ahora se escuda en que adelanta unas fechas la predicción. Con un poco de suerte Carlos no es expulsado nunca y le fastidia la coartada al adivino fallón. De momento lleva un pleno, pero en lugar de pleno de aciertos es de errores. Que ya es difícil también. Veámoslo por ese lado.

A estas alturas de la película solo veo con merecimientos para llegar a la final a Carlos y Laura. Esta última ha recuperado su ego inflado cambiando a Javier por Alejandro como sujeto pasivo. Antes Javier estaba en la casa gracias a ella. Solo su supuesto enfrentamiento con ella justificaba que siguiera ahí dentro. Ahora piensa y dice lo mismo sobre el míster. Seguramente no dice nada de lo que no está convencida. La existencia de alguien siempre está ligada a la suya. Necesita alimentar el concurso de propios y extraños.

Que ayer fuera expulsado Sema y se salvase Carlos demuestra muchas cosas. No todo está perdido y esa audiencia que tantas veces da muestras de odiar el concurso anoche hizo lo que debía. También demuestra que el poder de Belén Esteban no es tan grande como ella misma cree. Es un poder algo sobrevalorado, lo cual tampoco es tan importante, pero tenía el capricho de ponerlo aquí negro sobre blanco.

La audiencia esta semana debe hacer lo que no ha hecho el programa. Adiós, Charlotte. Que el gloss te bendiga.

Y ya no estoy.