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La casa de los tartufos

La casa de Gran Hermano 10 es la casa de los tartufos. En la emblemática novela de Molière, una serie de personajes deciden acercarse al rey absolutista Luis XIV tratando de influirle al presentarse como personas de pleno sentir religioso y moralidad intachable. De esta forma, pretendían conseguirlo, dado que por otros medios lo consideraban imposible. Ni que decir tiene que no eran realmente tal y como se presentaban, y sus presupuestos morales distaban mucho de los que pretendían hacer ver. Por eso la obra se representó en un principio con el título de 'El impostor'.
Los impostores salen de improviso, cuando menos te lo esperas, especialmente en zonas sombrías por aquello de evitar llamar la atención. Son como hongos (tartuffe es el nombre dado a la trufa u hongo escondido bajo tierra), reproduciéndose por esporas en el universo televisivo del reality de realities. Orgón es uno de sus protagonistas principales, ese hipócrita beaturrón, bastante torpe además, que está influenciado por el mediocre y ladino Tartufo, hasta que la realidad hace caer la venda de sus ojos. Yo invitaría a algunos habitantes de la casa de Guadalix a asistir a la representación de esta comedia escrita en cinco actos y en versos alejandrinos, estrenada en 1664. Especialmente esa escena en que el hipócrita pretende conquistar a la esposa de su anfitrión de esta manera:

«Puedo disipar en vos, señora, esos temores ridículos, pues conozco el arte de eliminar escrúpulos. Verdad es que el Cielo prohíbe ciertos deleites, pero siempre pueden hacerse con él ciertos apaños. Según necesidades diversas hay una ciencia para relajar las ataduras de nuestra conciencia y rectificar la maldad de los hechos con la pureza de nuestras intenciones. Seréis instruida en estos secretos, señora; basta con que os dejéis guiar, satisfaced mi deseo y no temáis nada; yo os respondo de todo y asumo sobre mí el pecado.»

Qué gran frase: "Rectificar la maldad de los hechos con la pureza de las intenciones". No sabría atribuir a los personajes que habitan la casa de nuestros desvelos, los que permanecen y aquellos que ya marcharon, el papel de Tartufo, Orgón y del resto. Pero tengo claro que hubo y hay muchos impostores, capaces de utilizar la presunta pureza de sus intenciones como la gran baza para mantenerse temporalmente ajenos a la lucha por el botín, presumiendo de una virtud de la que carecen. Y además consiguen el efecto deseado en buena parte de la audiencia, no en vano Palomares o Julito son considerados por muchos como un ejemplo de convivencia, como si de algún modo guardasen el tarro de las esencias del primer Gran Hermano.
Pero a este gato contrariado no deja de extrañarle que se piense lo dicho de unos concursantes que deciden dormir en habitación separada del resto, negándose a convivir en la misma plenitud que los demás. Lo de menos es que Palomares llore cuando alguien le hace ver la realidad y le intenta corregir algo que no está haciendo bien en el desarrollo de una prueba, como cuando el otro día canturreaba sin hacer intento de pronunciar palabra y Almudena se lo recriminó. Me gustaría saber qué hubiera hecho este muchacho si se falla una prueba por un descuido suyo y dos compañeros se lo reprochan, en una caza y captura sin precedentes, como le sucedió a Iván. Igual se intenta cortar las venas con el cepillo de dientes. Tampoco importa que Julito parezca como si aún no hubiese salido de su aldea, y esté haciendo planes de irse a vivir a la ciudad de su amigo y por ello le pregunte si en Ciudad Real hay playa. Todos estos son detalles intrascendentes, árboles que no nos dejan ver el bosque. Lo que de verdad me importa es la gracia que me hace ver como muchos siguen opinando hoy que son un ejemplo de convivencia.
Otro caso es el de la impúdica e indecorosa insistencia de Mirentxu en resultar nominada, que ahora en lugar de proclamarlo a los cuatro vientos se dedica a ir sottovoce con el cuento. Un ejemplo más de buena convivencia, el de esta septuagenaria que antepone su edad en cuanto se le da mal alguna situación, capaz de hacer preso al Gran Hermano y exigir como rescate su vitrocerámica, o la muy costosa crema que usa en su rostro. La clasista dama que reparte la comida de forma injusta y poco equitativa, esa a la que horroriza el chocolate de supermercado popular o la ropa de Zara (donde compra la clase media-baja, según ella) y que ayer hablando de perros en la sobremesa decía que no le gustaban todas las marcas (en lugar de razas). Para ella siempre las mejores marcas, incluso de perros.
Curiosamente, a los tres habitantes que duermen en el cuarto de las maletas se les acercan cada vez más concursantes, supongo que una vez examinada la situación y visto que no han salido nominados nunca, y cuando digo nunca es nunca, ellos ni siquiera lo estuvieron en la casa vieja. De acuerdo que quien decide es la audiencia votante, pero mientras permanezcan intocables continuarán dentro y con más posibilidades de llegar al final. Como decía Cela, resiste quien no deja de pedalear, y aquí hay algunos que están por no bajarse de la bici.
Orlando no sé si es impostor o simplemente es cierto que ha traído aprendido el papel de Mizaru, Kikazaru e Iwazaru, los tres monos sabios de "no ver, no oír, no hablar", que por eso mismo se tapan con las manos ojos, oídos y boca en un friso del santuario de Toshogu, en Japón. Según distintas interpretaciones, los monos simbolizan la sabiduría de quien debe negarse a escuchar, ver y, por supuesto, a decir maldades. Otros creen que es una representación del miedo, ya que las esculturas de estos monos reflejarían las primeras reacciones de un ser humano ante una situación de peligro. Quizá en el caso del feriante sean ambas cosas, no le agrada ver, ni escuchar, ni poder caer en la tentación de pronunciar nada poco pertinente, porque tiene miedo de que esto le pueda hacer perder el concurso.
Aunque las dos mayores impostoras que quedan en la casa son las reinas Nany-Nani-Estefanía, y Gisela. Ellas representan el legado de Loli y Carlos H., que ayer pretendieron quedarse con la audiencia en ese extraño programa que es el debate, sugiriendo una posible futura relación, como si estuviéramos en vilo esperando noticia tan trivial. Las dos que se convirtieron en medio gemelas por obra y arte (más obra que arte) de Loli, siguen torpemente empeñadas en intentar sacar de quicio a Iván, tal como les dejó encargado su peluquera mentora. No se trata de medir quien es mejor en el arte del chismorreo o quien dedica más tiempo en analizar de forma crítica a otros compañeros, sino que más importante me parece la intención que se ponga en ello. No he visto nunca a Iván, amante del critiqueo como el que más (y que tire la primera piedra quien no lo sea, o mejor no, que se convertiría esto en una lluvia de piedras), planear un ataque a nadie, como he visto en Gisela y Nany-Nani-Estefanía.
El viernes fue la canaria ex-princesita de Almudena (ya la repudió) quien siguiendo las indicaciones de sus dos amigas intentó desestabilizar a Iván (el protagonista de esta novela, como bien mirado dijo Liz), ensartando una serie de insultos en medio de un impulso violento que le llevó a empuñar un tenedor para dejarlo en la mesa un instante más tarde. Voy a intentar ser muy preciso tanto a la hora de narrar lo que yo vi como en mis conclusiones, que aclaro (una vez más) son fruto de mi particular forma de ver la realidad, sin pretender sentar cátedra en ningún caso. Como adelanto diré que ni el plano del tenedor (que impresiona en un primer momento), ni los insultos posteriores (por mucho que los tengan prohibidos por contrato) son lo de mayor trascendencia en esta historia, según yo lo veo. Lo más importante es la mentira sobre lo que está todo cimentado, la simulación de estos impostores que pretenden presentar como sorpresa lo que sencillamente no lo era.
El jueves por la noche, Gisela y Carlitos, en presencia de los mismísimos Nany-Nani-Estefanía y Orlando, hablan de la posibilidad de prepararles a los tortolitos una cena especial, aunque fuera de la misma cena común pero en un entorno romántico, como el de la sala de la webcam anexa al jacuzzi. En presencia de los interesados, por tanto, se plantea dicha posibilidad. Al día siguiente, el mismo viernes, y tras varias consultas del 'viudín' en el 'confe', les confirman que el Gran Hermano va a colaborar y les servirán una cena especial, preparando la ambientación de la sala mencionada, dado que para ello deben retirar la mesa y el ordenador, así como otros detalles. Tanto Gisela como Carlitos se muestran conformes con ello y solamente añaden que quieren ellos terminar de poner su toque en la decoración. Tan encantados están que se lo cuentan a los interesados en el cuarto de maletas, a espaldas del resto de habitantes. Por tanto, si para alguien es sorpresa todo esto no es para la pareja precisamente, sino para la mayoría de los demás, a los que no se les informa sobre lo que va a suceder, a saber por qué extraño motivo, si bien entiendo que por mantener una falsa apariencia de sorpresa.
Por la tarde-noche, mientras cenan todos menos los interesados, presuntamente rezagados para disimular esperando el momento en que les comuniquen que está preparada su cena especial, se comenta en la mesa que no es necesario reservar comida para los dos ausentes. Algunos ya han visto que se había reservado la sala del ordenador para una cena y un posible encuentro amoroso de la pareja (presumiblemente la hora sin cámaras que muchos pensaban se iría a producir, aunque formalmente la pidieran en el transcurso de la cena y justo antes del apagado de las cámaras). Pero no saben que la cena de ellos la suministra el programa. Iván le dice a Palomares que no se sirva la ración teóricamente reservada a la pareja, cuando este se ha levantado a servirse más comida. Gisela dice en voz baja que pueden comérsela, simulando tratarse de una sorpresa, cuando los interesados están informados de todo, e incluso han participado en tramar esa cena romántica desde la noche anterior.
A partir de lo contado se produce un roce entre Gisela e Iván porque ella le dice que se calle, este responde que él puede hablar de lo que sea, ella le contesta que de esto no y le llama "subnormal". Al sentirse agredido verbalmente de forma directa, Iván extiende su dedo índice apuntando a su compañera y le pide que no le falte el respeto, momento en el que Gisela empuña el tenedor que reposaba en la mesa hasta ese momento, hace un amago de utilizar el cubierto en su mano y lo vuelve a depositar en la mesa. Entonces se levanta, coge su plato (que una bronca no te quite el apetito es fundamental) y se dirige a los sillones llamándole algo así como "marchango" "machango" (ignoro su significado), entre otras lindezas.
Quiero dejar claro que no vi amenazante el gesto del tenedor, pero sí tengo claro que fue un gesto producto de un impulso violento, lo cual no deja de parecerme preocupante. Aún me preocupa más que tanto Gisela como Nany y Carlitos comenten horas después el episodio haciendo broma sobre el tema del tenedor. El propio Carlitos le dice que cuando vio que cogía el cubierto se acojonó y ella gestualiza de forma exagerada en el aire simulando clavarlo. La broma sobró y viene a sumarse a otros gestos de semejante jaez que he visto hacer fundamentalmente a Nany-Nani-Estefanía. Gestos como el de dar un puñetazo que expresan un componente violento particularmente desagradable para este gato pacífico. Como empecé el relato de este episodio con mis propias conclusiones, solo añadiré que nada de esto hubiera pasado si no pretendieran algunos habitantes hacer como si se estuviera a punto de dar una sorpresa a quien ya conocía todo lo que iba a pasar, además de no haber informado previamente a todos en la casa de lo que se traían entre manos. Los impostores atacan de nuevo, tartufos en la casa de Guadalix.
Ah, los porcentajes ciegos que nos revelaron anoche nos muestran una auténtica goleada. Quien salga tendrá un porcentaje cercano al 76,7%, seguido de un exiguo 17,5% y un apenas inexistente 5,8%. Si tuviera que vender mi hacienda (que no tengo) por un dato, este sería quien es el menos votado en lugar del que tiene mayor porcentaje, como sería usual.
[Dejo cartelera, con las dos chicas nominadas esta semana, las dos 'intrusas' que se incorporaron un mes después que el resto. Y, como siempre, quiero dar las gracias a todos por habernos hecho llegar a los cien mil comentarios tras los primeros sesenta artículos de este gato bien acompañado.]
MONTSE JUANILLA & ELGATO