Irma: esforzada pasividad

telecinco.es 29/03/2017 09:08

Antes de entrar en materia con el daguerrotipo de Irma repaso, como de costumbre, lo sucedido ayer en la casa. Y hoy lo hago en esta nueva piel tan nuevecita a la que espero nos acostumbremos todos muy pronto. Por el momento, es posible que durante unos días tenga algo de dificultad para publicar, lo cual puede hacer que el blog salga algo más tarde que lo acostumbrado. Seguro que el lector sabrá entender estas dificultades momentáneas, así como los fallos que pueda haber y que serán solventados con la mayor brevedad.

La prueba de la red social prometía y está cumpliendo con las expectativas generadas. Los mensajes amables intercambiados entre Daniela y Elettra se han terminado. También a través de la red se rompió Blumetra. Por su parte, Aly aprovechó esta mensajería tan poco privada para criticar la desastrosa compra de esta semana. Desde ayer lo han estado comentado todos, excepto Marco y Daniela, que fueron quienes la hicieron. Mucho chocolate, decenas de paquetes de pavo y pocos alimentos básicos para garantizar que podrán cocinar la próxima semana si no superan la prueba. La expresión utilizada por Aly fue “compra de mierda”, lo cual no sentó nada bien a Marco.

Hace pocas semanas era Marco el que criticaba la compra hecha por Daniela e Irma. Marco se molestaba cuando Daniela le hablaba de los comentarios negativos de algunos compañeros la semana anterior, dado que había sido él uno de los responsables de hacer la compra. La respuesta de Marco fue que no entendía que se hicieran críticas a esa labor, que era justo lo que estaba haciendo él. Parece que quisiera tener el exclusivo derecho a criticar la compra hecha por los demás.

En esta polémica ha tenido Irma de nuevo un inesperado papel estelar por el procedimiento de decir una cosa y la contraria, dejando vendida a Aly mientras intentaba meterse en el bolsillo a Marco dándole la razón en todo. La facilidad de Irma para dar la razón como a los tontos es pasmosa. Me puedo esperar todo después de verla nominar el jueves pasado a Daniela por su inexistente empujón a Elettra y negar luego que eso hubiera sucedido. He visto a Irma criticar hasta la saciedad desde el lunes la compra de Marco y Daniela. Sin embargo, cuando ayer se enteró que Aly había argumentado que “todos piensan lo mismo sobre la compra” (que había sido una porquería) se revolvió ofendida negándolo. Luego se mostraba comprensiva con las decisiones de Marco en la compra. Señor mío, llévame pronto.

El pretexto del enfado de Marco fue que Aly debía haber ido a decírselo a la cara en lugar de escribirlo en un mensaje. Los mensajes sirviendo para que unos y otros se acusen de preferir dejar por escrito lo que piensan antes de decirlo a la cara. ¡Qué manía con decir las cosas a la cara! No deja de ser un sarcasmo que Aly haga este reproche a Daniela, cuando es ella la que ha dicho de todo a espaldas de su excompañera de trabajo. Ayer mismo decía tras la discusión con Daniela: “Estoy hasta el coño de esta chica”. Igual de contradictorio que Daniela diciéndole a Aly: “No te metas en lo que no te llaman y ya está”. A Daniela le molesta ver a Aly diciendo que no la entiende.

Es comprensible que Daniela no haga nada por hacerse entender porque ha dado el caso por desahuciado, pero debería aceptar que siendo así Aly siga sin entenderla. El ‘ojoviguismo’ (ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio) sigue siendo un mal endémico. Ayer decía Daniela: “Aún piensan que nosotros estamos chismorreando y teniendo secretos. ¡Si son ellas!”. Y lo que estaba haciendo era chismorrear con Marco. Añadía después: “Nunca jamás he metido mal rollo de nada”. Bueno, esto más que ‘ojoviguismo’ es directamente negación de la realidad. A consecuencia de todo esto tomaba Daniela una decisión que finalmente no parece estar llevando a cabo: boicotear la prueba.

“Me da igual no comer la semana que viene”, decía Daniela mientras anunciaba su intención de hacer un Alonso Caparrós. Fue precisamente ella la escandalizada por los planes que comentó este concursante con Aída al principio de la edición. Reconozco que me hubiera gustado asistir a ese boicot, una manera divertida de pasar el tiempo en esta recta final que tampoco está resultando aburrida. Mi teoría es que Daniela está reaccionando con amargura a los vídeos amables de aceptación de amistad que está viendo dirigidos a Aly, en contraste con los suyos.

Para Aly fue el mejor mensaje de Tutto, de quien ahora todos quieren ser amigos, aunque lo nominaron sin descanso. Ese deseo del cantante de ver a Aly ganadora está haciendo mucho daño. También la respuesta de Sergio a Aly parece algo más amable que al resto de quienes ya le han solicitado amistad. Todo esto era destacado ayer por Daniela, que aparentemente celebraba la respuesta de Alonso a Marco o a Aly, pero supongo que temía una peor respuesta de ese excompañero para ella.

Con Elettra el encontronazo fue por un mensaje de Daniela para ella que decía lo siguiente: “Elettra. Hoy me quité las gafas por ti. Aunque acabas de pasar por mi lado, al cruzarnos, y ni me has mirado. X”. Aunque la defensora de Elettra parece ignorarlo, la X significa algo tan sencillo como un beso. Decía esto Daniela porque el día anterior en el amable intercambio de mensajes que tuvieron le dijo Elettra que estaba más guapa sin gafas. Conociendo a la italiana, muy ofendida ayer porque Aída no aceptó su petición de amistad y Aylén lo hizo porque no es rencorosa, el tono de reproche de Daniela le sentó suficientemente mal para cortar por lo sano los mensajes con ella.

Si algo bueno tiene Daniela es que en casos como este que cuento no tiene pereza en buscar a la otra persona para intentar aclarar las cosas y deshacer los nudos, si esto fuera posible. Precisamente fue lo que más tocó las narices a Elettra, poco amiga de hacer nada que pueda complacer a aquellas personas con quienes no tiene una buena relación y no son de su total agrado. Por eso extraña que le moleste la no aceptación de amistad de Aída y al tiempo llame hipócrita a Aylén por lo contrario. Lo de Elettra es un todo un despropósito. Ayer era amable con Marco en los mensajes, pero luego decía: “No me gusta ni con su novia ni con esta”, refiriéndose a Daniela. Y así todo el rato.

Está claro que tienen mayor interés las no aceptaciones de amistad, aunque de momento solamente las he visto de Aída y Alejandro. Y esto tal vez sea así por dos razones: no son tan falsos como los demás, y tienen claro el concepto del espectáculo. Los motivos de Alejandro para no aceptar la solicitud de amistad de Emma dan cuenta de esto que digo. Estas fueron sus palabras: “No acepto tu solicitud de amistad porque no me gustan los fantasmas. Prefiero las personas que desde el respeto y la simpatía aportan color a la vida. Te has mostrado gris, escondida y agazapada bajo la sombra del mal. Te deseo lo mejor, Emma, pero para ello tendrás que arriesgarte”.

Al menos Alejandro fue una de las primeras elecciones de Emma, aunque tras ver su respuesta los demás creo que le dejarán para el final. Luego afirmó la actriz que ella siempre había tenido cariño por Alejandro, pero recuerdo que en San Valentín el mensaje de este concursante fue para ella y no lo recibió con mucha simpatía, más bien pasó ampliamente de él, no fuera el grupo a crucificarla por llevarse bien con uno de los “apestados”.

Daguerrotipo de Irma

El perfil de Irma posiblemente vaya a ser más breve que otros. Ella y Emma han ido a rebufo del resto, actuando en muchas ocasiones más como espectadoras que en su papel de concursantes. Otros llevaron el peso de la acción, mientras Irma y Emma miraban y comentaban la jugada, a ser posible en posición horizontal. También gustan últimamente de charlar dando vueltas por el jardín, como leonas enjauladas. En una de esas vueltas me maté yo.

Me llamó la atención en Irma una temprana tendencia a hablar sola, ya fuera en el andador o en cualquier otra circunstancia. Primero pensé que estaba imitando a Carlos Lozano, pero luego me extrañó verla burlándose de Aída por hacer lo mismo. Mi confusión fue máxima cuando la vi hablando con su madre. Se trataba de una ficción en la que ella misma hacía las dos voces, como Rappel con la abejita aquella. Aunque despistó el primer día preguntando si solo había un baño (en realidad hay otro en la sala polivalente), creo que ha sido bastante aficionada a Gran Hermano, aunque fuera en modo ‘galera’.

Tras unos primeros días que ya apuntaban cierta tendencia a quedarse en segundo plano esperando que los demás se fueran equivocando para sacar cabeza luego ella, me gustó su actitud en la semana del campamento militar. Todos habían recibido con cajas destempladas a Aída, pero Irma elevaba su voz para dar la razón a esta concursante de igual manera que se ponía en su contra. Fue testigo de excepción del empujón que Elettra propinaba a Aída, y a la propia Irma, para meterse en medio de la formación en lugar de quedarse en su parte posterior. Sin embargo, lo negó y se puso del lado de Elettra. Una de cal y otra de arena, lo cual cuadra bastante con su planteamiento durante todo el concurso.

Cuando Aída intentaba cumplir, a su manera, con la responsabilidad de ostentar mando que le habían encomendado pocos se mostraron tan solidarios y comprensivos con ella como Irma. Su aparente independencia de criterio y su comprensión ante un difícil reto que tenía planteado esa compañera mereció mi elogio. Posiblemente haya sido aquella la única vez. En esta hora de las conclusiones puedo hacerlo de nuevo porque creo que como ‘metemierda’ ha dado la talla. Su camaleónica habilidad para decir cosas diferentes a unos y otros también me parece digna de elogio.

Todo esto que digo siempre y cuando tengamos en cuenta que esto es un concurso y el objetivo es ir eliminando a los demás. En eso ha tenido éxito la estrategia de Irma porque ha llegado a ser finalista antes que otros concursantes más merecedores de tal privilegio. Nominada pocas veces y junto a concursantes que despertaron más rechazo en una parte de la audiencia votante, ha logrado ir aguantando estableciendo extrañas alianzas con Elettra o Aly. Su buena relación con Emma es explicable, no solo por edad, también porque ambas han hecho un concurso parecido. Pero con aquellas otras compañeras no habría dicho nunca que fuera a llevarse bien, ella que ha sido garante de la moral, escandalizada porque Daniela hable con alguien que la mira por la calle.

Su artificio permanente, su fingido y discutible humor, no hacían prever que llegara a tanto como cuando Toño, con buena intención, rozaba su pie para advertirla de que no debía hacer publicidad de un canal de la competencia. Irma dijo haber sido humillada, despreciada, ignorada y pisoteada. Demasiada exageración, según lo visto. La humillación había sido pública, a mayor escarnio. Además, el pisotón había estado precedido del desprecio. En realidad, no tenía claro si fue pisotón o puntapié, porque patadas solo dan las bestias.

En contraste con la beligerante actitud que tuvo con Toño vimos a una Irma servicial rallando lo exagerado con la visitante Terelu. Llegó a calentar agua para que la del clan Campos se desmaquillase a gusto. Y es que Irma es capaz de ir de extremo a extremo sin aparente esfuerzo. Puede derrochar amabilidad o tósigo en cantidades semejantes, y hasta diría que a la vez. Esto último lo hizo cuando se burlaba junto a Terelu de que Elettra fuera al ginecólogo cada quince días (la italiana había dicho una vez al mes), o aún más cuando dijo que si Aída tuviera un hijo se lo quitarían los servicios sociales. Su burla y desprecio hacia una persona por no haberse casado y no haber tenido hijos lo dice todo.

Alonso fue el primero en descubrir la falsedad de Irma y su intento de llevarse bien con todos. Por eso la relación de Irma con ese concursante fue mala siempre. Luego fuimos descubriendo nuevas exageraciones semejantes a la del pisotón/puntapié de Toño. A su amiga Emma la acusó de haberle dado una bofetada con mala intención cuando se vio que fue una broma cariñosa. Y Aída también la pisó en una prueba de baile, aunque apenas rozó una zapatilla con otra. Todas estas invenciones y los constantes comentarios sobre todo lo que sucede en la casa, principalmente junto a Emma, dan una idea de gran actividad y protagonismo. Aparente contradicción respecto al papel de oyente que atribuyo a esta concursante.

Podríamos decir que la pasividad de Irma está muy trabajada. Esto explicaría esa contradicción de la que hablo, y por eso defino su concurso como una muestra de esforzada pasividad. En apariencia Irma no está participando de una acción de la que solamente es espectadora. Una espectadora de excepción, que ve los toros desde la barrera. Sin embargo, la realidad es que se mete en todo. De forma sibilina, su participación tiene siempre el mismo objetivo: dejar mal a los demás. Incluso cuando nominó a su amiga diciendo “mi Emma” y dejando a todos sorprendidos quiso dar la vuelta a la tortilla acusándola de no haberse disculpado. Naturalmente, Emma también la nominó a ella al ver su traición.

Ayudó a Elettra a ganar la prueba del pedaleo, pero luego criticó su actitud diciendo que había hecho juego sucio. Irma sabe de comunicación, y por eso no se le escapa que al final queda más lo que se dice frente a lo que se hace. La potencia del mensaje hablado es muy superior y queda grabado en nuestras mentes con más fuerza incluso que lo observado por nuestros ojos. También debe estar bastante convencida de la efectividad de esta muestra del refranero castellano: “A río revuelto, ganancia de pescadores”. Irma siempre jugó a favor de corriente intentando pescar en ese río. Estuvo con la borregada en las nominaciones a Toño, Tutto y Alejandro. Por supuesto, en seguida se posicionó en contra de Aída. Y es que ella confía en sus posibilidades para llevarse el maletín. Puede parecer extraño, pero creo que se ve posible ganadora, aunque tú y yo sabemos que se irá a casa solamente con un premio: la porra de oro.

Moleskine del gato

Elettra se casó ayer con el hombre chorizo, al que ella llamó ‘súper’. Le hizo una tarta y la ceremonia contó con pocos invitados. Debía comentarlo, aunque solo fuera como una última pincelada para el comentario de hoy. ¡Cómo están las cabezas, madre mía!

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