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El debate: fue posible lo imprevisible

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Con papel y lápiz y contagiada por el precalentamiento generalizado y la pasión que me sigue provocando la política, me he puesto a ver EL DEBATE.
"¿Será posible lo imprevisible?" es la primera frase de varias hojas de notas.
No sé si os pasa como a mí, pero me atrae más en la vida en general lo que uno no prevee que lo que das por hecho que va a ocurrir.
Estaba todo tan medido, tan milimetrado, tan pactado, que cabían pocas esperanzas a que surgiera lo imprevisible.
No diré que Zapatero y Rajoy me hayan roto los esquemas, pero sí debo reconocer que me he bebido este debate como un vaso de agua fresca.
En algunos momentos los dos líderes me han sorprendido.
En algunos momentos han hablado con el corazón y han apartado los consejos de sus asesores. Han puesto pasión y ganas.
En algunos momentos ha surgido lo imprevisible.
Los que habéis seguido las valoraciones de los internautas en esta web habréis disfrutado, como me ha ocurrido a mí, de la magia de las valoraciones en tiempo real. Cuántas novedades técnicas!
Ahora es tiempo de comparar opiniones y no quedarse sólo en los que nos regalen la oreja.
En estos casos suelo estar esperando ansiosa hasta que compro los periódicos y escucho radios y televisiones. Todos matizarán y cada uno arrimará el ascua a sus argumentos, pero nadie nos podrá quitar el debate en directo, sin intermediarios. Esa televisión que cautiva cuando la disfrutamos en estado puro.
Agradezco desde aquí a tod@s los compañeros que han trabajado contrarreloj para que fuera posible.
Felicidades a Manuel Campo Vidal y Fernando Navarrete padre y todo mi apoyo a mi querida compañera Olga Viza que el lunes que viene repetirá esta apasionante experiencia.
Aunque parecía dificil, todavía quedaba lugar para lo imprevisible.