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Mis guerreros de Riace

Supe de ellos hace muchos años. Cuando los descubrieron en Riace, una playa del sur de Italia, se produjo una conmoción en el país. Desde entonces, creo que era 1971, siguen siendo mi ideal de belleza masculina. Descansaron muchos siglos enterrados en arena, criando caracolillos bajo el agua y viendo pasar la vida sin que ningún humano se diera cuenta de que ellos eran los mejores testigos de las esculturas griegas, los únicos que quedaban de aquella época espléndida de arte y belleza sacada de las piedras y los bronces.
Un submarinista se percató de que algo sobresalía en la arena, a ocho metros de profundidad, y con su mano trémula lo acarició sin saber aún que estaba destapando un secreto de cientos de años. Aquel dedo traía detrás el cuerpo de un guerrero perfecto. Nunca estuvo solo porque otra escultura similar de un hombre mas joven yacía a pocos metros. Fueron sacados del agua, restaurados e inmediatamente adorados por el pueblo italiano que se lanzó a visitarlos como si dos dioses de la antigüedad hubieran llegado a nuestro mundo. Los guerreros de Riace son dos esculturas en bronce que viven desde entonces en Reggio Calabria, en una sala especial de su museo y que os aseguro que, si algún día tenéis la oportunidad de visitarlos, comprenderéis que os ha merecido la pena el viaje; no hay cuerpo masculino que pueda superarlos. Su presencia es puro erotismo, pura provocación.
Estos días de verano estamos viendo concursos de fotografías de cuerpos al sol. Sin ir mas lejos en esta web de Telecinco tenéis uno: hay muchas fotos de famosos y no famosos en bañador, semi desnudos, al sol en definitiva. Ninguno se les acerca. Si no me creéis, haced la prueba. Por mucho que José Mª Aznar se machaque el cuerpo con su entrenador personal y éste logre sacarle músculos donde nunca supo que los tenía; por mucho que Hugo Silva pose muy atractivo y nos enseñe esa axila masculina sujetándose la cabeza, que Guti intente salir del agua por unas rocas en un bañador braga-náutica que le desmerece el cuerpo, por mucho que todos ellos intenten demostrar que el suyo es el mejor cuerpo del verano, ninguno se acercará a la perfección de mis dos guerreros. Aquí os dejo una foto para que la disfrutéis y la votéis si consideráis que debe ganar el concurso del verano, aunque ninguno de los dos se haya presentado.
P.D. Por cierto guerraypaz, conseguiste sorprenderme con tus gritos mientras duermes. Me los imagino liberadores para ti y horripilantes para quien te acompañe. Hay momentos en la vida que un buen grito a tiempo, en plena naturaleza por ejemplo, sin molestar a nadie, puede servir de desahogo y evitar enfados estúpidos que aburren a las ovejas. Quizá podríamos tomar ejemplo de G&P, como le llama Invocatio, y seríamos más felices.