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El infierno en la tierra

 El encedido y apocalíptico sermón de unpredicador nos mete de lleno en la acción. Este hombre de fe, al que da vida el actor Harold Perrineau (célebre por su trabajo en 'Perdidos' o 'Matrix') aparece implicado en el crimen del motel, del que ha desaparecido la hija del matrimonio asesinado. Su pasado pedófilo lo convierte en el principal sospechoso de los CSI.
Cuando la policía localiza a la pequeña, en compañía de un tal Wolf (un convicto de 23 años) y con evidencias de repetidos abusos sexuales, Catherine se muestra muy afectada. Tiene una hija de su edad.
El arma homicida coincide con la de Wolf. Sin embargo hay algo que no encaja. Warrick descubre que la camisa del asesino le sienta mejor a una asesina de complexión delgada. Atentos al momento de morbo (y ya van dos capítulos seguidos) entre el morenazo de la unidad y Catherine.
Grissom resuelve el caso. En el infierno los corderos se comen a los lobos. La pequeña Amy, de tan sólo 12 años de edad, mató a sus padres y a su hermana con la pistola de su novio. Mientras tanto, el predicador, convencido de que la niña está poseída por el maligno, concluye su exorcismo... liberando su alma.
La presencia de abejas durante toda la investigación se justifica con una frase de Sara: "Dicen que si desaparecen todas las abejas de la tierra, la raza humana se extinguirá en cuatro años". Quizás para prevenir el Apocalipsis, Grissom ha adoptado una colmena que encontró en la casa de las víctimas. A estas alturas, Sara ya está acostumbrada a que le meta en casa toda clase de bichos.
La nueva compañera de Sara Sidle
Alejada del turno de noche, y todavía escayolada tras su secuestro, Sara tiene una nueva compañera: la parlanchina, sabihonda (que no inteligente) y un poquito impertinente agente Ronnie Lake. Aunque probablemente Sidle también fue así en sus comienzos, la química brilla por su ausencia en este dúo desde el principio.
Pero las cosas entre Sara y Ronnie no se ponen tirantes de verdad, hasta que la nueva agente propone hacer la vista gorda en un supuesto caso de brutalidad policial sobre un vagabundo (punto que no queda del todo claro). Disfruten de esta menuda CSI, porque no durará mucho en la unidad.