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Craviotto y las selecciones femeninas de waterpolo y balonmano, aclamados a su llegada a Barajas

El palista Saúl Craviotto y las componentes de las selecciones femeninas de waterpolo y balonmano fueron las más aclamadas este lunes en la llegada de parte de la delegación española a Madrid desde Londres donde han participado en los Juegos de Londres.
La Terminal 4 del aeropuerto de Barajas congregó a un centenar de aficionados, en su mayoría familiares de unos expedicionarios, que llegaron a las 14.35 procedentes de la capital inglesa, y donde muchos de ellos ni siquiera aparecieron en el recinto por tener que coger inmediatamente un vuelo de conexión para ir a sus respectivos lugares de origen.
Ese fue el caso de las dos medallas de oro logradas por la vela española, el deporte español más laureado a nivel olímpico, la andaluza Marina Alabau, con destino a Sevilla, y Támara Echegoyen, Sofía Toro y Ángela Pumariega, que debían trasladarse a Vigo, A Coruña y Oviedo, respectivamente, o de la luchadora Maider Unda, la primera en dar un metal a la lucha libre española.
De todos modos, los aficionados pudieron disfrutar de algunos medallistas, entre ellos el ilerdense Saúl Craviotto, el primer en aparecer en la T-4 pese a tener también que hacer una conexión y que fue recibido con una sonora ovación.
Feliz con su medalla de plata, la segunda que consigue tras haberse colgado un oro junto a Carlos Pérez Rial hace cuatro años en Pekín, el catalán se mostraba igual de contento por "la experiencia increíble" de haber sido el abanderado en la Clausura, y aseguraba también querer desconectar para pensar en Río de Janeiro.
Poco a poco, fueron saliendo otros deportistas, como los también palistas Sete Benavides, que rozó el bronce en C-1 200 metros, Paco Cubelos, también diploma en K-1 1000, o el veterano José Javier Hombrados, capitán de la selección española de balonmano, que elogiaba el buen resultado obtenido por la delegación nacional y lamentando "la mala suerte" del equipo, apeado de la lucha por las medallas en el último suspiro por Francia.
Las siguientes ovaciones fueron para los equipos femeninos de balonmano y waterpolo, bronce y plata, respectivamente, al grito de 'Esas guerreras' y 'Campeonas, campeonas', y con pancartas de los familiares de Laura López, la magnífica portera de las chicas de Miki Oca, que rezaban 'No hay recompensa sin esfuerzo' o 'Bravo Laura López'. La portero madrileña estaba acompañada por Pilar Peña y una Andrea Blas que pedía que su plata no se quedase en el olvido.
Por su parte, el seleccionador de balonmano femenino, Jorge Dueñas, feliz por un bronce que "soñaba", partía rápido con Eli Pinedo y Patricia Elorza para coger el avión hacia Bilbao, mientras que el resto del combinado nacional tardaba más en salir, también satisfechas por la proeza lograda en la capital inglesa.
El goteo de deportistas fue continuo por la terminal madrileña, aunque algunos como los jugadores de baloncesto Sergio Rodríguez, Serge Ibaka y Felipe Reyes, que se habían colgado la plata olímpica, sufrieron un retraso en su vuelo, que les hizo aterrizar en Madrid cerca de las cinco de la tarde.