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(Perfil) Ibaka, un niño de Brazzaville que encontró su sueño en España

El jugador de baloncesto nacionalizado español y natural de la República del Congo Serge Ibaka, ha conseguido añadir una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres al oro conquistado hace un año en el Europeo de Lituania y aumenta de esta forma un gran palmarés para un joven de 22 años que tuvo que dejar su país con tan sólo 16 para buscar la gloria que anhelaba.
Serge Jonas Ibaka Ngobila nació en Brazzavile un 18 de septiembre de 1989 en un paupérrimo país de África central que por entonces se llamaba Zaire y hoy se conoce como República Democrática del Congo. Nacido en una familia de jugadores de baloncesto internacionales, tanto su padre Desire Ibaka como su madre Amadou Zjonga, el decimosexto de dieciocho hijos siguió con la tradición familiar heredando el dorsal 9 de su padre, que nunca abandonaría salvo para colgarse el número 14 que luce actualmente en la selección.
Estrenándose con Avenir du Rair, fue cedido a los 16 años a uno de los equipos más importantes del país, el Interclub de Brazzaville y pudo participar en la FIBA Africa Clubs Champions Cup, siendo elegido como el mejor pívot de la competición. Entonces llegó el salto e Ibaka tomaba un avión que le llevaría a jugar en el CB L'Hospitalet durante dos temporadas en las que dejó muestras de su potencial y arrasó en la liga Leb oro poner rumbo a la ACB, para jugar en el entonces Ricoh Manresa.
El Nou Congost fue testigo de las condiciones paranormales de un ala-pívot que chapurreaba catalán y español pero que siempre llevaba una sonrisa por bandera. Ese mismo espíritu infantil fue el que conquistó el corazón de la ACB cuando se coronó campeón del Concurso de Mates de la liga española rescatando un oso de peluche que un niño se 'olvidó' en el aro. Repetiría el mismo salto en 2011, pero ésta vez en la NBA donde Ibaka llevaría a cabo un homenaje a su continente de origen, África.
Fue elegido en la posición 24 de la primera ronda del draft por los Seattle Supersonics en los que nunca llegó a debutar, ya que la mítica franquicia desapareció y mutó en los actuales Oklahoma City Thunder. El congoleño empezó de menos a más, ganándose los minutos a base del sacrificio defensivo que tanto gusta en la NBA. Tras el parón por cierre patronal volvió al país que le dio la oportunidad de brillar a darse un baño de multitudes junto al jugador español Rudy Fernández en el Real Madrid.
En un equipo con tres estrellas: Rusell Westbrook, James Harden y Kevin Durant; Serge era uno más, pero no uno cualquiera. 'Air Congo' llevó a cabo una gran exhibición física durante la temporada que le llevó a conseguir el récord absoluto de tapones en un partido de la competición (10), y a ceder con polémica el premio al Jugador Defensivo del Año ante el jugador de los New York Knicks, el estadounidense Tyson Chandler.
Tras un interminable proceso de nacionalización, Ibaka eligió a España como el país en el que quería competir internacionalmente ya que, aunque nunca ha escondido su amor por su país y África, de donde procede, el alero es consciente de lo que le debe a un país que apostó por un niño e hizo de él lo que es ahora, un hombre exitoso. Se cuelga una medalla que podría ser de oro, pues poner contra las cuerdas a un 'Dream Team' no tiene precio.
Mientras las cábalas prometen un duelo por un lugar en la selección española ante el nacido en Montenegro Nikola Mirotic, el joven africano mira con nostalgia hacia lo que dejó en Brazzaville, mientras sonríe ante lo que le ofrece un futuro que no parece tener fin.