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El dispositivo de seguridad, considerado un éxito por los expertos

El terrorismo sigue siendo una preocupación a nivel mundial, pero gracias al operativo de seguridad firme y discreto de los Juegos Olímpicos de Londres, los potenciales atacantes ahora deberán esperar cuatro años más, hasta Río de Janeiro 2016, para tener una nueva ocasión de aprovechar la mayor escena mundial.
La ausencia de incidentes serios en los Juegos que acaban de concluir representan un éxito para el Estado británico y sus aliados antiterroristas, y un fracaso para Al Qaeda, la red militante considerada como la más interesada en intentar un ataque.
El hecho de que el operativo de seguridad se haya realizado de forma sutil, con oficiales y soldados sin armas en escena, ha dado más brillo al logro de Gran Bretaña, según el Gobierno y analistas.
Algunos hacen una comparación favorable con la más visible presencia policial en los Juegos de Pekín 2008, que incluyó una enorme cantidad de personal armado alrededor del centro de prensa, entre las muchas sedes olímpicas custodiadas minuciosamente.
Los Críticos han mirado con recelo el uso intensivo por parte de los organizadores del circuito cerrado de televisión para realizar vigilancias, una tecnología que la influyente industria británica de seguridad busca promover a escala internacional, y la presunta intervención de la mayor parte de las comunicaciones electrónicas en los Juegos.
Se cree que la capital inglesa es hogar de muchos simpatizantes comprometidos de al Qaeda: Gran Bretaña sigue siendo una sociedad abierta que da lugar a la creación de grupos y que no cuenta con el aparato de seguridad que tiene la China comunista. Además, los potenciales atacantes tuvieron siete años para prepararse, ya que Londres fue elegida como anfitriona el 6 de julio del 2005.
Al Qaeda podría haber intentado emular los ataques suicidas perpetrados por islamitas británicos el 7 de julio de 2005 en el sistema de transporte de la ciudad, que provocaron la muerte de 52 personas.
La operación de seguridad en Londres, encabezada por la policía pero apoyada por militares y servicios de emergencia, combinó de todo: desde misiles preparados en la superficie hasta escáners al estilo de aeropuertos y patrullas navales. La mayor parte de los policías no portó armas.
A pesar de todo el alboroto previo a los Juegos en torna a las medidas de seguridad, el final del evento llevó a los visitantes a calificar la operación como discreta pero efectiva.