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Parnham dice que la "gravedad" de la situación de TRW hizo que el ERE fuera "la única solución"

El director de la planta de TRW en Landaben, Paul Parnham, ha afirmado que "la gravedad de la situación" en la que se encontraba la fábrica hizo que "la única solución posible" fuera optar por un despido colectivo, que contempló finalmente la salida de 123 trabajadores.
Paul Parnham ha señalado, en el juicio en el que los sindicatos piden la nulidad de este despido colectivo, que en 2015 se habían constatado 18 millones de pérdidas y que "a pesar de los muchos cambios realizados ese mismo año no conseguimos cambiar el signo de las pérdidas".
Por tanto, ha defendido que "la única forma que había de solucionar la grave situación era" con el despido colectivo y ha asegurado que en su labor como director "ha intentado salvar la planta" de TRW.
Ha destacado que desde 2009 la fábrica no había logrado ningún cliente nuevo y "si seguía así la situación nos quedaríamos sin negocio".
Paul Parnham ha asegurado que en octubre de 2015, después de denunciar el convenio colectivo e iniciar una negociación para buscar un nuevo convenio, no tenían decidido aplicar un despido colectivo y ha asegurado que "en ese momento estábamos mirando por el futuro de la planta". Ya en noviembre, ha asegurado que todavía "se estaban mirando todas las opciones, pero no se había tomado ninguna decisión en ese momento".
Ha señalado que fue el 12 de enero cuando por primera vez trasladaron formalmente al comité de empresa la decisión de poner en marcha un despido colectivo "por la gravedad de la situación" de la empresa y ha explicado que se decidió enviar una carta a todos los trabajadores para comunicar una situación "tan grave".
Ha asegurado que ha mantenido múltiples contactos con el comité de empresa pero ha explicado que se quiso asegurar de que los trabajadores tenían una notificación directa de la situación y no ha compartido que todas las comunicaciones tengan que pasar necesariamente por la representación social.
Parnham ha asegurado que en ese momento "estaba absolutamente convencido" de que el futuro de la planta pasaba por la salida de 150 trabajadores. Ha explicado, sin embargo, que la empresa "siempre tuvo desde el principio el propósito de negociar y estábamos abiertos a escuchar las propuestas que se nos hicieran" y que por eso se rebajó la cifra de despidos a 123.
Ha advertido de que si no se adoptaban medidas la planta podría verse abocada al cierre, argumentando que en ese momento presentaba el menor número de horas de trabajo del grupo, el mayor absentismo y el que más vacaciones tenía.
Paul Parnham ha afirmado que en todas las opciones que se barajaron para corregir esta situación siempre estuvo como objetivo final "salvar la fábrica". Ha asegurado que estudiaron medidas temporales, "pero nos dimos cuenta de que no era una cuestión temporal, sino que era una situación estructural" y que las medidas temporales no eran la fórmula para arreglar el problema.
El director de la planta ha afirmado que "básicamente" fue él quien elaboró el plan con el despido colectivo y lo presentó al grupo, pero ha dicho que era "una propuesta abierta a la negociación".