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El presunto secuestrador de Yéremi vivió una infancia de drogas, alcohol y abusos

El presunto secuestrador de Yéremi, Antonio Ojeda, no tuvo una infancia fácil. Fue el tercero de ocho hijos que fueron educados por un padre borracho y una madre que se prostituía en casa. Entre distintos episodios de drogas abusos y alcohol consiguieron salir adelante como pudieron. Las declaraciones de algunos vecinos dejan entrever que los chicos eran difíciles y problemáticos "eran conflictivos y se metían en muchos problemas, nadie quería tener relación con ellos", cuentan algunos de los vecinos que conocían a la familia. Antonio Ojeda tiene tres hijos con mujeres distintas, y durante los últimos años, solo trabajó para pagarse sus vicios.