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Los terroristas rellenaron las bombas con tornillos para causar el mayor daño posible

A través de las radiografías de uno de los heridos ayer en el aeropuerto belga ha quedado al descubierto la metralla que los terroristas añadieron a sus artefactos: tornillos que pretendían hacer a sus víctimas el mayor daño posible. Es el reflejo perfecto de la barbarie cometida por los terroristas esta vez en la capital europea. Según los datos oficiales, este último atentado de DAESH ha dejado tras de sí 31 personas asesinadas y en torno a 250 heridos de distinta gravedad. Los registros policiales continúan sucediéndose en Bruselas, registros para los que es de suma importancia la colaboración ciudadana como la que ha ofrecido un taxista que asegura haber trasladado en su vehículo a los terroristas identificados como los autores de la masacre.