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Gregorio XVIII: “Algún fraile se saltó la muralla para perseguir a las monjas”

Según su máximo representante la iglesia cristiana palmariana esconde tras sus puertas pecados capitales impropios de una organización religiosa. El papa Gregorio XVIII asegura que “algunas personas han perdió la cabeza por abusos sexuales” y además, reconoce que alguna vez  a “algún fraile se le iba la cabeza y saltaba la muralla para perseguir a alguna monja”.  Los máximos responsables  se aprovechaban y manipulaban a los fieles, “hubo personas que se aprovecharon de la buena fe de la gente, en sentido económico y para satisfacer sus deseos bajos”. Los superiores se lucraban de grandes cantidades de dinero y propiedades que gastaban en banquetes y en restaurantes de lujo de Sevilla.