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Ana Toro y Almudena: La paz imposible

En el programa de Ana Rosa ha tenido lugar un auténtico choque de trenes. Almudena se ha visto las caras con Ana Toro para arreglar todos los desencuentros y enfrentamientos que tuvieron en el interior de la casa. Sin tregua, ambas han cumplido con las previsiones y se han llamado de todo menos bonita.
Adjetivo va, adjetivo viene. Así ha transcurrido el encuentro de las dos concursantes que más aumentaron el nivel de decibelios en el interior de la casa de Guadalix. "Sé que está rabiosa", intuía Ana Toro. "Es una victimista", sentenciaba Almudena.
Las primeras voces han versado sobre el merecimiento de ganar o no el concurso. Ana Toro se ha reafirmado en sus palabras de la entrevista de su expulsión: Almudena ganó por su estatura y por pegarse a Iván. La finalista del concurso no se ha dejado vituperar: ¡y tú hasta dónde has llegado! ¿por qué te expulsaron, por qué te encerraste con Julito y Palomares en un baño? que todo el mundo te insulta, incluidos los familiares de Orlando!
Luego ha venido la posible locura de Ana. La diseñadora se queja de que la madre de Almudena no está capacitada para diagnosticarle ningún tipo de desequilibrio mental porque no tiene "la titulación necesaria" para ello. Pero esta visión tan ponderada no le ha gustado nada a Chiqui: "¡Está juzgando a mi madre!"
Todos contra Ana Toro
Apesadumbrada ante tanta incomprensión, aguantando el chaparrón, Ana Toro ha presenciado con cara de circunstancias el vídeo dentro de la casa en el que dijo: "me odian... y eso duele un montón". Unas imágenes que no hacían sino confirmar las teorías que viene defendiendo Chiqui: "eres una victimista, entraste a llorar, para eso no vengas a un reallity".
En este punto Ana Toro ha tenido que precisar que ella ya era perfectamente consciente de que no iba a ganar, "ni ganas", por culpa de su carácter, pero que tampoco es cuestión de que la "pongan verde" y menos gesticulando "como Chiqui en el jacuzzi, haciendo así con los cuchillos".
Belén Esteban y Lecquio intentan mediar
Lecquio no se ha podido resistir a aportar su punto de vista. Chiqui, le ha dicho a la cartagenera, "veo que ella tiene ganas de terminar con todo este asunto absurdo y tú insistes". Belén Esteban, por su parte, se ha alineado con Almudena: "hay que reconocer que incluso delante de su madre le han dado por todos los lados".
Ana Toro, que hasta ese momento se limitaba a encajar los golpes, ha contraatacado. Según ha confesado, había hablado con quince de los dieciocho concursantes de que iba a asistir al programa de Ana Rosa con Almudena, y todos le habían recomendado que no entrarse al trapo de los improperios que pudiera dedicarle la pequeña. Pero la realidad es una: "ella lo que tiene es envidia de mí, porque no tiene humildad y yo sí".
Ana Rosa no traga
Entonces la directora del programa ha tenido que poner orden: "El discurso de la humildad no, ninguno de los concursantes de Gran Hermano habéis sido humildes, ese es un discurso absurdo".
Antes de entrar a ver el vídeo de la reconciliación, en el que por lo menos ambas han sonreído viéndose pasarlo bien la una con la otra, Ana Toro seguía el hilo de las palabras de Ana Rosa para concluir: "Si es que tiene una lógica de mosquito..."