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Aurora: "Mi padre ha dejado de hablarme"

El motivo que impulsó a Aurora a acudir a una comisaría a denunciar a su abuelo, fue para que su hermana y su prima no pasaran por "los abusos psicológicos y toqueteos" que sufrió ella desde los ocho años. Además su abuelo paterno también la ofrecía dinero para que le dejase "manorsear las tetas" o para "comprar" sus sujetadores", según ha relatado la joven en 'El programa de Ana Rosa'.
Un día, cansada de los abusos a los que estaba sometida, decidió grabar a su abuelo con el móvil para poder tener pruebas que enseñar a la policía. Después se fue con una amiga a la comisaría y denunció los hechos. A partir de aquí se lo empezó a contar a la gente porque hasta el momento nadie lo sabía. No lo había confesado debido "al miedo de que no me creyeran y de lo que pudiera pensar la gente hacia mi persona".
La joven ha explicado que tras la denuncia "fueron saliendo cosas en el pueblo" y se enteró que su abuelo iba a comprar el pan y "tocaba el culo a las mujeres". Aurora no ha podido evitar decir que "es triste que una cría tenga que sufrir lo que yo he sufrido cuando la gente del pueblo sabía como es mi abuelo".
Aunque esta joven ha pasado muchos años aguantando abusos, se ha encontrado con que sólo su familia materna la apoya. En cuanto a sus familiares por parte de padre, además de no creerla, la han amenazado. Esto ha llegado a tal punto que incluso su propio padre no le habla y "ha desaparecido" de su vida, según ha confesado Aurora con lágrimas en los ojos. Ahora está en tratamiento psicológico y psiquiátrico y tomando medicamentos.
Sobre lo personal, a la joven le "cuesta trabajo" relacionarse con la gente y encontrar novio porque todavía no ha superado "la fobia" y es complicado llevar "una vida normal". Además se lamenta de que no haber denunciado antes y aunque parezca algo sorprendente, ha explicado que habría olvidado todo si su abuelo le "hubiera pedido perdón".
El juicio ha sido "durísimo" ya que se desarrolló en siete horas y hubo múltiples declaraciones. Aurora decidió ser una en las primeras en declarar porque "no quería oír a los demás" y porque tiene "ataques de ansiedad". Para ella, la sentencia justa sería que su abuelo no entrase a la cárcel debido a su edad, ya que tiene 82 años, sino que "viva avergonzado los años que le quedan y no pueda pasear con la cabeza alta". Desea que la gente sepa que "es un violador".