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Pablo Baena: "La cirugía no es peluquería"

En la Comunidad de Andalucía, todas las clínicas y hospitales obligan a sus pacientes menores que quieran someterse a una operación de cirugía estética a realizar un test psicológico. Una medida, tal vez insuficiente pero que al menos obliga a medir la madurez intelectual del intervenido.
Pablo Baena, cirujano plástico del 'Hospital 9 de Octubre' de Valencia explica que para saber si debe o no operar a un menor, utiliza un criterio básico que consiste en diferenciar entre cirugía cosmética y cirugía constructora. "Poner dos pecho más grandes a una niña de catorce años creo que no está indicado en ningún caso", asegura.
 
Por otro lado, el Doctor Ángel Martín, director médico de la Clínica Menorca explica que la ley dice que hasta los dieciséis años se necesita un consentimiento informado y otro del padre. Sin embargo, entre los dieciséis y dieciocho, se apunta que si el paciente es suficientemente maduro, podría operarse, algo muy relativo dependiendo de cada situación.
 
Así, a menudo, es el médico el que debe tomar la decisión final, muchas veces por encima de los padres. De esta forma Ángel Martín explica que en 'La Clínica Menorca', operan cada año a mil pacientes de cirugía; sólo el 2% son menores, y más del 90% de estos se corresponde con niños con problemas de orejas de soplillo. Porque este y los casos de gran deformidad son los dos supuestos que ningún cirujano plástico se negaría a operar, sea cual sea la edad del paciente.
 
En definitiva, lo que distingue a un médico ético de otro que no lo es, en palabras del doctor Pablo Baena es que "cuando operamos, ganamos dinero, y prestigio, cuando rechazamos". De hecho, en el 'Hospital 9 de Octubre' asegura que, por defecto, toda operación de cirugía cosmética en menores es rechazada. Y para los adultos, el consentimiento informado es un requisito ineludible.