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La doble vida del presunto violador de Gran Canaria

El pasado sábado, la policía detenía en su domicilio a un presunto violador en serie. Cuando los casos de los desaparecidos Yeremi Vargas y Sara Morales aún están pendientes de resolverse, la confesión de Miguel Ángel ha hecho despertar las sospechas. Sin embargo, la policía indica no existe relación alguna.
La sorpresa y el asombro llegaban el pasado sábado al barrio de 'La Feria', en Gran Canaria. Un vecino conocido por todos era detenido por agredir sexualmente a, al menos, a quince mujeres.
Casado, padre de dos hijos y abuelo de tres niños, se llevaba muy bien con la gente del barrio en el que vivía y era una persona sociable y cercana. De hecho, muchos conocían su trabajo con dos equipos de fútbol infantiles, como entrenador. Ahora, de la confianza han pasado al miedo y a la incredulidad.
 
Albañil de profesión, su 'modus operandi' consistía en convencer a mujeres, que se encontraban en la parada de autobús, de que las llevaba hasta su destino en su furgoneta blanca, hecho que coincide con el contenido de diversas denuncias de intento de rapto a menores presentadas en Gran Canaria.
 
Allí abusaba de ellas y las maltrataba. De hecho, la policía ha conseguido encontrarle gracias al testimonio de una turista alemana que denunció desde su país la agresión sexual sufrida en España. Además de abusar de ella, el violador le propinó una paliza. Así, Nacho Abad apunta que Miguel Ángel podría tratarse de un violador 'de poder' sádico, agresivo y que encontraba placer al pegar.
 
Fuentes de la investigación apuntan que, al confesar la agresión a quince mujeres, no mostró empatía alguna con las víctimas. Parece como si se sintiera con el derecho de hacerlo.
 
En cuanto a su posible relación con la desaparición de Yeremi Vargas y Sara Morales, la policía descarta que tenga algo que ver con el primero y, casi al 99,9%, tienen la misma certeza con respecto a la segunda.