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"Es una mezcla de campo de concentración, una película de marines y una secta"

Durante toda la semana se ha estado anunciando este reportaje que el equipo de investigación ha realizado y por fin hoy el programa lo emite. El centro se dedica a la reeducación de jóvenes que tienen algún tipo de problema, drogas, trastornos de conducta...Es privado, por lo tanto se financia con el dinero de las familias, aunque también goza de algún tipo de concertación. Este trabajo revela dónde termina ese dinero y si de verdad cumplen con lo acordado con las familias de estos los jóvenes que allí residen.
Una de las periodistas infiltradas ha querido dar su testimonio para el programa y, aunque manteniendo su anonimato, no ha tenido ningún tipo de tapujos a la hora de contar lo que allí vió. "Me impactó desde el minuto uno en el que entré hasta el final", desde el principio de la entrevista deja claro que no ha sido una experiencia fácil, sino todo lo contrario y adelanta con sus comentarios lo duras que serán las imágenes, "es una mezcla de campo de concentración, una película de marines y una secta".
Nos cuenta cómo todos los residentes reciben la misma terapia sin diferencia de edad, "los menores tienen edades comprendidas entre 15 y 16 años y están mezclados con personas adultas". Tampoco existe separación entre los diferentes enfermos, "todos estan mezclados, adicciones, trastornos de conducto, trastornos alimenticios". Y cuando hablamos de terapia no nos referimos a la de grupo sino que "se basa en humillaciones, vejaciones e incluso malos tratos físicos". Como ejemplo, la periodista ha descrito que "los chavales no tienen derecho a la intimidad" porque "tienen que ir al baño delante de todo el mundo". Además, existen castigos como el de estar 24 horas de pie por el simple hecho de hacer mal la cama.
Ana Rosa preguntó por el personal del centro, y es que cuando hablamos de un centro terapéutico suponemos que la gente que trabaja allí son profesionales como psicólogos, terapéutas, trabajadores sociales... y eso es precisamente lo que este centro anuncia en el folleto de su publicidad, pero según la periodista "nosotros no vimos ninguno", y va más allá dicendo que " con las personas que estuve trabajando eran monitores ex-internos, es decir, que en una etapa anteior habían estado allí ingresados".
 
Las humillaciones en primera persona
Después de escuchar este testimonio es fácil imaginarse las imágenes del reportaje, esas que tan acostumbrados estamos a ver en obras del cine hollywoodiense, pero que en este caso es la realidad. Y muy seguros de ello están Fina, la madre de una ex-interna, y Esteban, que vivió en primera persona el infierno del centro.
Fina pensó que la mejor solución a los problemas de su hija era internarla en un centro terapéutico y eligió 'Font Fregona'. 2.700 euros era lo que la familia tenía que pagar para que fuera ingresada junto con una serie de condiciones que ellos tomaron como aceptables: tres semanas sin poder ver a su hija, sólo tres llamadas de teléfonos... Cuando por fin consiguió ver a su hija se dió cuenta de que le habáin rapado el pelo con la excusa de que era por higiene. "Cuando la vi no podía vocalizar, estaba blanca". Cuando ella y su familia se dieron cuenta de que allí no había ningún psicólogo y que las terapias las impartían los propios internos decidieron sacar a su hija. Dice que cuando le preguntaban por lo que pasaba allí dentro "ella lo explicaba como algo normal". Ahora necesita la ayuda de un psicólogo y un psiquiatra.
Esteban es otro de los testimonios, en este caso lo vivió en su propia piel. Estuvo 18 meses en el centro y dice que "es una vivencia que no le desea a nadie". Cuenta que sufrío un continuo maltrato psicológico y físico y que  intentó "salir de allí como fuera". Consiguió su objetivo para ir directo a un psiquiátrico, que luego demostró que no lo necesitaba.
Otros de los chicos que estuvieron en 'Font Fregona' han querido contar algunas de las vejaciones que han sufrido. "Es un sitio del que no puedes escapar" dice una de ellos, "Sólo pensar que tengo que volver a entrar allí, prefiero suicidarme".
El castigo que más temían era el de 'la silla de contención'. Consistía en atar al interno con cinta islante y dejarle allí sentado todo el día., incluso han llegado a tener que hacerse sus necesadades encima. Esteban cuenta que él ha estado en esa silla en más de una ocasión pero narra la historia de un chico que estuvo casi doce horas a -7ºC, "era una imagen atroz".
Otra cosa curiosa que pasa en 'Font Fregona' es que nada más llegar les dan a los chicos unas zapatillas de casa que deben de utilizar siempre. Son conocidas como las "coopé" y están pensadas para que no pudieran echar a correr y llegar muy lejos.
 
Ana Romeu, psicóloga del centro
Una vez emitido el reportaje sober el centro una reportera del programa ha conseguido las declaraciones de Ana Romeu, la psicóloga del centro. Ella defiende la labor que se desarrolla dentro de la institución al igual que algunos internos con los que ha tenido la posibilidad de hablar. Según la periodista infiltrada esta señora no ha aparecido por el centro en todo el tiempo que ha durado su trabajo de investigación.
En su visita al centro la reportera pudo estar presente mientras los internos comían y le llamó la atención un joven, que estaba en sus primeras semanas de estancia, y que se quedaba dormido en el comedor. Cuando le preguntó al director este respondío que "todo está bajo control".
Ante las acusaciones que se hacen a 'Font Fregona',  Ana Romeu no da ningún tipo de explicación, "nosotros no tenemos que justificarnos ante lo medios de comunicación". Acusa al programa de estar mal informado y amenaza con tomar medidas legales. Ana Rosa ante la imposibilidad de conseguir ningún tipo de información más sobre lo que ocurre dentro del centro concluyó diciendo "en un Estado donde se respetan los Derechos Humanos las cosas no se hacen así".