Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

"Lo más triste es que haya que llegar a este extremo para que te escuchen"

El Ayuntamiento le debía 450.000 euros a su constructora Cavas S.A. Como protesta, desesperado, decidió quemarse a lo bonzo. Al final no ha llegado a ese extremo. Un acuerdo de última hora con el alcalde socialista de Loeches, Pedro Díaz, le ha hecho desistir.
El Programa de Ana Rosa ha logrado hablar con sus hijos. Están preocupados. Uno de ellos confiesa que la empresa, que en su día contaba con treinta empleados, ahora sólo quedaban la secretaria, su padre y él. Necesitaban ese dinero para seguir trabajando y nunca llegó.
David, su hijo, ha explicado a AR que lo más triste de esta historia es que nunca se habrían comprometido a pagar si no hubieran hecho esto. "Es lo más triste de todo". También ha revelado que "aún no se ha parado a pensar todo lo que ha pasado, porque ha estado incomunicado".
"Es muy duro tener una empresa durante 19 años, ha habido que luchar muy duro por sacarla adelante y mantenerla y que, después de tanto tiempo, tienes que volver a empezar porque el Ayuntamiento no te paga lo que te debe".
Ana Rosa se ha lamentado por el hecho de que sólo se pueda hacer entrar en razón a una institución morosa haciendo una barbaridad como amenazar con prenderse fuego, pero así fue. El hombre se presentó a las ocho de la mañana enfrente del Ayuntamiento  con su camión.
El alcalde les dio "un mitín para borregos" y la situación se complicó. Llegaron los bomberos y el Summa. Entonces el alcalde accedió a negociar con la abogada de la empresa. Los problemas eran que el Ayuntamiento no tenía dinero y que las obras que hizo la empresa no estaban bien hechas.
Al final, el alcalde se comprometió por escrito a pagar 180.000 euros y del resto de la deuda, que ascendía a 650.000 euros, ya se vería. Al final, el empresario, tras la mediación de la Guardia Civil, desistía. Ha pasado una noche en un calabozo por "desórdenes públicos".