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Arturo e Indhira, una historia de amor con varios rombos

Su idilio empezó casi al inicio de esta edición. Más o menos a mediados de septiembre Indhira confesaba ante el súper que Arturo le hacía 'tilín': "Como siga así me caso", bromeaba. Los primeros besos no tardaron en llegar, pero su pasión era un huracán que arrasaba por camas, sofás y jacuzzis y no se detenía ante nada ni ante nadie. Ni siquiera ante la sufrida madre de la muchacha, que presenciaba sus juergas cada jueves por la noche.
Tanto ajetreo no dejaba pegar ojos a los compañeros, que sugirieron a la pareja que pidiera al súper un vis a vis sin cámaras. El programa les preparó una cena con velas, luces para la ocasión junto a una cama enorme para que dieran rienda suelta a su lujuria. Lo que ocurrió después no lo vimos... ¡pero lo escuchamos a la perfección!
Una relación tormentosa
Aquellos fueron los momentos más dulces. A partir de entonces la relación se vio enturbiada por diversos factores, principalmente la fobia al compromiso de él y los absorbentes celos de ella. Así Indhira penaba por los confesionarios a lágrima viva y moco tendido día si día no, para reconciliarse momentos después, ora en el jacuzzi, ora en la cama, ora en el rincón de la fregona (allí donde no llegan las cámaras). ¡Incluso han inventado una nueva modalidad de sexo en un ataud, el 'ataudoning'!
La llegada de Carol , tras la célebre repesca, terminó de cruzarle los cables a una Indhira que ya había perdido el norte hacía tiempo. Locura de amor. Una pasión abrasadora que ha terminado por consumirla, pidiendo ella misma que le expulsaran tras su tenso enfrentamiento con "la otra". Ahora Arturo asegura que él e Indhira no han " 'jincado' mucho". Nosotros hemos contado y escuchado varios magreos debajo del edredón. Quizás no sean los últimos...