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Arturo titula la esperada reconciliación carnal con Indhira como "Algo pasa con Indhi"

¿Se acuerdan de Cameron Diaz con tupé? ¿Recuerdan cómo la joven rubia se atusaba el cabello ignorando la naturaleza de la gomina en cuestión? Gran Hermano riza el rizo (o lo alisa) y versiona espontáneamente este clásico de la filmografía de humor. Los encargados de ello han sido la pareja más mentada de esta edición.
Él la seguía a su cama. La despedida de buenas noches con un único beso había sabido a poco. Ella le abría su lecho entre risas nerviosas. Él iniciaba la incursión bajo las sábanas, ella secundaba la iniciativa. Con los dos ocupados mutuamente, los gemidos se convertían en la nueva banda sonora de Guadalix. Una vez cantado el estribillo a dos voces, llegaba el chascarrillo: Indhira se tocaba el tupé, abría los ojos de asombro ante la potencia de su vasco preferido y él, cinéfilo, apostilla la célebre alusión: 'Algo pasa con Indhi' pasará ya a los anales de la historia de GH.
Una pasión de ida y vuelta
Arturo e Indhira, Indhira y Arturo protagonizaron desde la primera semana del programa uno de los romances más controvertidos que se recuerdan. Su acercamiento trajo consigo varios calentones de órdago bajo el edredón, otros tantos en el jacuzzi de Guadalix y desembocó por fin en una hora sin cámaras, que fue seguida por millones de espectadores gracias a la retransmisión de Ihndira en directo.
Aquello dejaba invalidada la promesa que la joven hizo a su madre antes de entrar, en la que aseguraba que no iba a protagonizar escenas tórridas de ningún tipo ("besos y abrazos no hacen muchachos", repetía Águeda, su madre, en las galas previas). Tras el momento álgido llegó la tempestad y los dos amantes pasaron horas bajas con su paso a la Casa Espía, donde la atractiva Carol fue el detonante de más de una semana de conflicto continuo. Indhira no se cansó de llamarla "zorra" y él de defender que la cántabra no estaba "haciendo nada malo".
Las dos Españas
Después de la expulsión de Carol y el reeencuentro de ambos de nuevo en la Casa 11, parece que las aguas vuelven a su cauce. El vasco (autodenominado "el fecundador") lo propiciaba con unas disculpas que sonaban a poco creíbles para todos menos para Indhira y la joven, enamorada, volvía a sucumbir al paraíso de la carne.
Con toda España bipolarizada en el bando pro-Indhira o pro-Arturo (el primero argumenta que cuando uno está enamorado está ciego y el segundo que él le ha dejado claro que lo suyo es sólo pasión sin ataduras), este nuevo episodio sienta las bases de un posible salto a las carteleras de toda España. ¿Llegaremos a ver sus rostros en los carteles?