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Sin ropa contra el consumismo

Están en una casa decorada con todo tipo de elemtnos reciclabes y, las pruebas, no podían ser menos. Las pruebas de la Casa Espía estarán relacionadas con la sostenibilidad y, esta semana, los concursantes deberán luchar contra el consumismo de un modo muy especial: Sin ropa. No recibirán sus maletas hasta más adelante y ahora tan sólo podrán vestirse con un kit de 'supervivencia' y la ropa que han abandonado sus compañeros de la Casa 11. ¿Los primeros problemas para las chicas? La ropa interior.
Una vez concluida la gala, la súper se comunicaba con los concursantes de la casa espía para comunicarle su primera prueba que, este año, incorpora muchas novedades. Y es que la estancia en esta casa de los concursantes también va a seguir la dinámica de la naturaleza y el medio ambiente, "no vais a hacer pruebas como otros años sino diferentes actividades relacionadas con la sostenibilidad", explicaba Pepa.
La primera de ellas lucha contra el consumismo ¿Cómo? Quitándoles la ropa "tenéis que llevar una vida no consumista y vas a empezar por no tener demasiadas cosas que vestir", explicaba la súper. Los concursantes tendrán lo mínimo necesario de su vestuario y no recibirán sus maletas hasta más adelante.
Los concursantes han recibido un kit de ropa con lo estrictamente necesario para poder estar en la casa durante un tiempo y, además, parte de la ropa de sus compañeros de la Casa 11, la ropa que la organización les ha pedido que eliminen por "exceso de peso".
Las caras de los concursantes reflejaban su perplejidad: Las chicas no podían ni tan si quiera cerrar la boca tras la sorpresa. ¿Lo que más les preocupaba?: La ropa interior y es que Saray, debido a las marcas que sus braguitas dejaban en la ropa, prefirió dejarlas en la maleta... Un problema que Lis intentó resolver: "Yo he traído body, me puedo lavar las bragas muy bien lavaditas y te las puedo dejar".
Acto seguido, todos los concursantes se dirigieron al almacén para ver cuánta ropa les habían dejado: Calcetines gigantes, jerseys de lana... No todo es de la talla de los concursantes, como apreciaba Lis, "¿La ropita de la rubia quién se la va a poner? ¡Porque a mí me cabe en un brazo!"
Problemas de vestuario al margen, los concursantes decidieron dejar la ropa más tarde y disfrutar de la suculenta cena de bienvenida que les había preparado Gran Hermano 11. La convivencia ha comenzado.