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Avalancha en un reparto de alimentos en Haití

La verja de seguridad del campo de refugiados, instalado en el jardín de lo que fue el ministerio de Cultura, se ha convertido en una trampa para niños, mujeres y hombres que trataban de resistir los empujones contra los hierros por conseguir un poco de comida. En unos segundos se ha desatado el pánico. Una marea humana les arrastraba hacia la barrera donde esperaban los cargamentos de comida que no llegan desde hace días a este campo de refugiados. El asalto ha concluido con numerosas peleas.
Sobrepasada la verja ha comenzado el caos caos multitudinario por hacerse con un saco de comida. Miles de personas han asaltado en cuestión de segundos los camiones cargados con toneladas de alimentos que tenía que distribuir el gobierno haitiano.
Los jardines del derruido Ministerio de Cultura, ahora convertido en un campo de refugiados de los más desatendidos de Puerto Príncipe, se han convertido en el escenario de los gritos, la confusión absoluta y una auténtica batalla campal por un poco de comida.
Un tesoro 16 días después
La decena de policías y el centenar de voluntarios con camisetas blancas y la inscripción "el gobierno está conmigo", encargados de repartir los sacos de comida, se han visto desbordados por la situación. Algunos, incluso, han acabado a golpes con las mismas víctimas del terremoto que debían alimentar. Otros, la mayoría, han intentado colaborar en medio del desorden sin oponer resistencia y terminan lanzando desde los tráilers los esperados paquetes de arroz, pasta, aceite y leche en polvo.
Un tesoro 16 días después del desastre que ha provocado batallas a golpes por cada saco de comida. Un tumulto que ha durado más de veinte minutos y del que se han aprovechado los más fuertes. 
Unas escenas de auténtica desesperación por el hambre en Haití que ya han desatado las críticas hacia el gobierno, incapaz de gestionar por segunda vez consecutiva la distribución de la ayuda humanitaria que llega del exterior.