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Bruselas sopesa prescindir de un objetivo vinculante de energías renovables para 2030

Los comisarios de Industria y Energía presionan para rebajar hasta el 35% el recorte de emisiones de CO2
La Comisión Europea sopesa prescindir de un objetivo vinculante de renovables de la UE para 2030 -que daría continuidad a la cuota del 20% decidida para 2020- por considerar que sería "imposible" lograr un acuerdo debido a las grandes diferencias entre las cestas energéticas de cada Estado miembro, según han explicado a Europa Press fuentes comunitarias.
La decisión final se adoptará el próximo 22 de enero, fecha en el que el Ejecutivo comunitario tiene previsto presentar sus propuestas en materia de energía y cambio climático de cara a 2030, tanto por lo que se refiere a renovables como en reducción de emisiones y eficiencia energética.
Mientras Alemania y Francia han firmado una carta con otros seis países - Austria, Bélgica, Dinamarca, Irlanda, Italia y Portugal- en la que piden a la Comisión un nuevo objetivo de renovables para 2030 que incentive las inversiones en el sector, otros países con Reino Unido rechazan un objetivo obligatorio porque su apuesta se dirige más a la energía nuclear o al gas pizarra.
Tampoco España -donde las primas a las renovables son uno de los factores que ha disparado el déficit de tarifa eléctrica- quiere que la UE fije un nuevo objetivo para 2030, según las fuentes consultadas. En 2008, fue fácil establecer metas obligatorias para 2020 porque estas energías estaban todavía poco desarrolladas, pero ahora ya han alcanzado su madurez en muchos países y resulta difícil avanzar por decreto, alega Bruselas.
Por ello, el Ejecutivo comunitario sopesa como alternativa proponer una serie de medidas obligatorias para modernizar la infraestructura de las renovables, la capacidad de almacenamiento de la energía producida a partir de estas fuentes y las interconexiones. Sostiene que así se crearán las condiciones para seguir fortaleciendo el sector y se llegaría a un objetivo no vinculante de entre el 25% y el 27% en 2030 en el conjunto de la UE, dando flexibilidad a los Estados miembros.
La patronal europea, BusinessEurope, ha pedido también que no haya una cuota de renovables alegando que el solapamiento de objetivos se ha traducido en una sobrecarga burocrática y un aumento de los precios de la electricidad. Para la patronal, debería haber un único objetivo de reducción de emisiones de CO2 para 2030.
Este es el enfoque que probablemente seguirá la Comisión, aunque todavía hay un "debate muy intenso" en el colegio de comisarios sobre cuál debe ser la nueva meta. La comisaria de Acción por el Clima, Connie Hedegaard, defiende un recorte del 40% en las emisiones de CO2 (respecto a los niveles de 1990) y cuenta con el apoyo de España, Francia, Reino Unido, Italia, Alemania, Holanda, Irlanda, Dinamarca, Suecia, Eslovenia, Portugal o Finlandia.
Sin embargo, algunos comisarios como el de Industria, el italiano Antonio Tajani, o el de Energía, el alemán Günther Oettinger, reclaman rebajar el objetivo hasta el 35% esgrimiendo que debe preservarse la competitividad de la industria europea. El presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, todavía no ha decidido y es probable que el debate prosiga hasta el 22 de enero.
En cuanto a la eficiencia energética, el Ejecutivo comunitario no tiene previsto fijar ningún objetivo para 2030, aunque dejará la puerta abierta para hacerlo en el futuro cuando se revise la directiva que se ocupa de esta cuestión.
Las propuestas que sopesa Bruselas se alejan de las reivindicaciones de la Eurocámara, que reclama objetivos obligatorios del 40% de reducción de emisiones, 30% de cuota de renovables y 40% de ahorro energético.
En la actualidad, la UE cuenta con un triple objetivo obligatorio de cara al año 2020: un 20% de recorte de emisiones, un 20% de cuota de renovables y un 20% de ahorro energético.
Además de los nuevos objetivos en materia de energía y cambio climático, la Comisión presentará recomendaciones a los Estados miembros sobre la explotación del gas pizarra mediante la fracturación hidráulica (fracking), un estudio comparativo sobre los precios de la energía en los Estados miembros, y una propuesta de reforma del mercado de emisiones de CO2.
Los nuevos objetivos deberán ser refrendados por los líderes europeos en la cumbre que celebran a finales de marzo.