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Comer ecológico acaba con tu cartera

La conciencia ecológica crece. Sabemos sus virtudes para la salud y sin embargo, pocos son los que pueden permitirse serlo. Primero porque todo lo ecológico, es mucho más caro. Y segundo porque sigue siendo un mercado con una distribución muy limitada. Nos vamos a hacer la misma lista de la compra a dos sitios distintos : con dos amas de casa compramos en un supermercado convencional y con una chica joven en una tienda ecológica. Van a ver la diferencia de precio que resulta entre las dos cuentas. La ecológica sale exactamente, por el doble.
Una pizza ecológica cuesta hasta siete euros más que una comprada en el súper. Media docena de huevos ecológicos sale más cara que una docena de los otros. Y por el mismo precio que en el supermercado compramos un pack de cuatro yogures, en el ecológico nos llevamos uno.
 Los consumidores de productos ecológicos son conscientes de que con esa diferencia de precio están invirtiendo en su salud. Pero a las amas de casa les cuesta pensar así.
El nutricionista con el que hablamos afirma que comer ecológico es más sano. Porque son productos que además de no estar cultivados con pesticidas, tienen más nutrientes, más antioxidantes y como consecuencia retrasan el envejecimiento celular.
Planteamos la misma pregunta a una psicóloga. Nos dice que el problema es que hay una sobreinformación de estos productos y una falta de abastecimiento, que es lo que provoca a su vez un encarecimiento de precios.
El problema a su juicio llega cuando esa búsqueda por comer sano se convierte en algo patológico. Paradójicamente, por las consultas psicológicas pasan cada vez más personas con trastornos alimenticios ocasionados por perseguir denodadamente el consumo exclusivo de esos productos.
Esa actitud les afecta en su vida diaria, porque hay quien ni siquiera se atreve a ir a un restaurante con amigos. Y hasta padres que no alimentan a sus hijos con alimentos sólidos, lo que puede acabar provocando hasta la desnutrición de su hijo.
Aunque esos casos rozan lo extremo, van en aumento. Lo que es una realidad inmediata para todos es la que nos pone ante los ojos la cesta de la compra: los mismos alimentos aunque con muy distinto origen, "en el supermercado nos han costado 16 euros y 38 en el mercado ecológico"