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Expertos dicen que los 'test' genéticos y terapias dirigidas cambiarán el paradigma en el cáncer de mama hereditario

Expertos reunidos en la 'II Jornada Multidisciplinaria Educacional en Cáncer de Mama Hereditario', organizada por SOLTI y GEICAM, con el aval de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), han asegurado que en los próximos años se va a producir un "importante" cambio de paradigma tanto en el diagnóstico como en el tratamiento del cáncer de mama hereditario gracias a la aparición de 'test' genéticos y al desarrollo de nuevas terapias dirigidas específicamente a las deficiencias en la reparación del ADN y, en concreto, en las alteraciones moleculares BRCA 1 y BRCA 2, respectivamente.
"La presencia de una mutación no solo podría modificar su tratamiento con respecto al cáncer de mama esporádico, sino que tendrá que realizar un seguimiento específico o cirugías de prevención de otros tumores en los que este riesgo está aumentado, como el cáncer de ovario o el cáncer de mama contralateral", ha explicado la coordinadora científica de la Jornada y responsable de la Unidad de Consejo Genético del Hospital Clínico Universitario de Valencia, Isabel Chirivella.
Precisamente, prosigue, este riesgo de sufrir otro tipo de tumores en el futuro exige el abordaje multidisciplinar y el seguimiento frecuente de estas pacientes. En este sentido, una de las principales novedades que provocará cambios importantes en el tratamiento de estos tumores es que estas mutaciones genéticas ya no solo informan de la estimación de riesgo que se tiene de que se produzca este cáncer, sino que estas mismas alteraciones genéticas se han convertido en biomarcadores predictivos de respuesta a terapias dirigidas.
"Y no solo eso, sino que estas alteraciones genéticas a nivel germinal pueden modificar el manejo quirúrgico y las opciones de quimioterapia específicas", ha puntualizado la coordinadora científica de la jornada y responsable de la Unidad de Cáncer Familiar del Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona, Judith Balmaña.
Una vez determinada una mutación en BRCA1 o BRCA2, las opciones de abordaje son la realización de una intervención quirúrgica preventiva o la adscripción a un plan de seguimiento consistente, la cual, según ha informado el coordinador de la Unidad de Cáncer Heredofamiliar del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, Iván Márquez, se basa en la realización alternante cada seis meses de mamografía y resonancia magnética mamaria y revisión ginecológica con ecografía transvaginal cada seis meses, acompañada de una analítica de sangre que determine los marcadores tumorales.
"Probablemente el número de unidades podría ser suficiente, pero no los medios humanos y técnicos asignados, sobre todo en estos momentos en que los criterios del estudio se van ampliando y requieren más rapidez en el resultado por las implicaciones terapéuticas que conllevan", ha enfatizado Chirivella.
De hecho, hoy día, las mutaciones genéticas en BRCA1 y BRCA2 se detectan en menos del 30 por ciento de las mujeres que cumplen los criterios de síndrome de cáncer de mama y ovario hereditario por lo que, a juicio de la doctora, debe haber más genes implicados, algunos conocidos y otros todavía desconocidos. "El problema principal en estos momentos es que todavía no está claro el riesgo de cáncer que confieren y el seguimiento que se debería ofrecer", ha recalcado.
AVANCES EN LA INVESTIGACIÓN Y ABORDAJE
Por otra parte, durante la jornada se ha hablado también de novedades en el manejo médico y quirúrgico de las mujeres con mutación en BRCA1 o BRCA2. "Ya hay disponibles test genéticos que ofrecen resultados en menos de 21 días, lo cual acerca la toma de decisiones médicas y quirúrgicas basadas en BRCA a una realidad asistencial similar a la de otros marcadores no hereditarios como, por ejemplo, HER2. La dificultad aquí es que la mayoría de centros en España no disponen de estas facilidades", ha indicado Iván Márquez.
Las alteraciones genéticas en BRCA1 y BRCA2 se asocian, al igual que el resto de genes implicados en cáncer de mama hereditario, a una alteración de la reparación del ADN concreta: la recombinación homóloga. De ahí que una parte importante de la investigación se dirija actualmente al desarrollo de terapias dirigidas a buscar la letalidad sintética cuando la recombinación homóloga es deficiente por causa de una mutación en los genes BRCA.
Además, en la jornada se han comentado los últimos resultados de la posible eficacia de los inhibidores de PARP, ya sea en monoterapia o en combinación, en el tratamiento de cáncer de mama hereditario, tanto en contexto metastásico como en contexto adyuvante o neoadyuvante. Asimismo, se han destacado resultados con fármacos cuyo mecanismo de acción va más allá de aprovechar la recombinación homóloga deficiente.
"De confirmarse que estos estudios en fase 3 son positivos, se produciría un verdadero cambio de paradigma, ya que estas mutaciones BRCA1 y BRCA2 ya no van a ser únicamente biomarcadores que aporten una estimación de riesgo a padecer cáncer, sino que también ofrecerán oportunidades terapéuticas específicas, tal y como ha ocurrido en cáncer de ovario asociado a BRCA", ha zanjado Balmaña.