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La Fundación BBVA premia a los impulsores de la optogenética, que permite investigar el cerebro y modificarlo

El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Biomedicina ha recaído en los neurocientíficos Edward Boyden, Karl Deisseroth y Gero Miesenbök, por desarrollar la optogenética, que permite controlar la actividad de las neuronas deseadas simplemente con la luz de una longitud de onda adecuada, con una precisión sin precedentes.
Este sistema permite estudiar funciones como el sueño, el apetito, la toma de decisiones, la precepción del tiempo o la formación de recuerdos, así como entender los mecanismos de enfermedades como la epilepsia, el Párkinson, la depresión e incluso algunas formas de ceguera.
Como explica el acta del jurado, "comprender la función de los circuitos cerebrales requería el desarrollo de una tecnología que permitiese controlar selectivamente neuronas individuales sin afectar la actividad de las otras. La optogenética es precisamente esta tecnología, pues permite activar e inactivar neuronas de animales vivos y se puede utilizar para establecer lazos causales entre la función de circuitos neuronales específicos y comportamientos distintivos".
Los galardonados han destacado cómo el mejor conocimiento sobre los circuitos neuronales implicados en enfermedades permitirá desarrollar fármacos mucho más específicos que los actuales (compuestos que actúen directa y específicamente sobre esos circuitos), ya que es un grado de precisión en el tratamiento de la enfermedad mental o neurológica muy superior al que se tiene hoy.
En cuanto a las implicaciones éticas, Miesenböck ha declarado "no sentirse excesivamente preocupado", porque no ve "grandes diferencias" entre esta técnica y otros métodos que inciden en el comportamiento, como las drogas. Deisseroth sí ha afirmado que "es algo que habrá que considerar" sin duda, pero no a corto plazo dado que, en su opinión, el uso directo de la optogenética en humanos aún está lejos.
Los galardonados han sido nominados por el director del Instituto de Neurociencias CSIC-Universidad Miguel Hernández (España), Juan Lerma; el vicecanciller de la Universidad de Oxford (Reino Unido), Andrew D. Hamilton; y el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford (Estados Unidos), Lloyd B. Minor.
EL CAMINO A LA OPTOGENÉTICA
A finales de los 90 Miesenböck tuvo la idea de la optogenética, aunque tardó varios años en hacerla realidad. Su trabajo con proteínas sensibles a la luz resultó clave, porque se basa en insertar en las neuronas deseadas este tipo de proteínas. En 2002 consiguió demostrar que era posible controlar la actividad de las neuronas con luz; y en 2005 logró implementar esta técnica en organismos vivos, en concreto en la mosca de la fruta, activando solo dos de entre cientos de miles de neuronas.
Esta técnica tenía el inconveniente de que las proteínas utilizadas producían una activación modesta de las neuronas, y además era poco probable que pudiera aplicarse a gran escala. Pero Deisseroth y Boyden aportaron la solución, encontrando un tipo de proteínas, recién descubiertas por otros grupos en una especie de alga verde, capaces de reaccionar a la luz más eficientemente que las usadas por Miesenböck.
Publicaron su trabajo en 2005, y desde entonces la técnica ha seguido mejorándose, por ejemplo con proteínas que reaccionan a distintas velocidades y a diferentes tipos de luz, lo que amplía la variedad de funciones cerebrales que pueden ser estudiadas.