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Cuando un Mundial se convierte en el latido de todo un país

Cantan el himno nacional de Sudáfrica y lo que más les gusta es jugar al fútbol. Son los niños que pueblan las calles y que organizan improvisados partidos a lo largo y ancho de todo el país, a la espera de que comience la competición. La esperanza que trae el Mundial se refleja en la cara de estos pequeños, que sueñan con emular a sus ídolos algún día.
Hoy se acaban las clases en Sudáfrica. Los niños no regresarán al cole hasta que no termine el campeonato. Durante el tiempo que dure la cita mundialista, un autobús lleno de pequeños recorrerá las diez sedes donde se celebrarán los partidos con un solo objetivo: jugar al fútbol.
Los ídolos de casi todos son dos jugadores de la Liga: Messi y Cristiano Ronaldo, a los que se puede ver en dos de los edificios más grandes de Johannesburgo, en forma de imponentes carteles publicitarios.
La capital del país es un festival de colores a tres días de que comience el Mundial. Vuvuzelas, banderas, camisetas y bufandas de las 32 combinados mundialistas. Por cierto, una de las que más se vende es la de la selección española.
Mientras, el aeropuerto es un goteo constante de aficionados, que son recibidos a ritmo de música, fiesta, bailes, o lo que es lo mismo estos días en Sudáfrica, a ritmo de fútbol.
JNP