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Pequeños supervivientes: el reto de que la vida se abra paso

Dice Alba que cada gramo que gana su hijo Nicolás es un milagro. Nació con poco más de quinientos y ahora ya supera el kilo de peso así que para los padres y los médicos lo peor ha pasado y la fuerza de este pequeñajo se ha impuesto por encima de las dificultades que le generó nacer en la semana veinticinco. “Con un mes ha luchado tanto. Le hemos operado ya. Tiene en su cuerpo más pinchazos que tú y yo juntas. Y eso da mucha pena. Lo pasas muy mal. Ha pasado por tantas cosas tan pequeño que para nosotros es muy duro”.
Hace veinte años sólo sobrevivían el 20% de los que pesaban menos de un kilo hoy la proporción se ha invertido y en hospitales pioneros en unidades de cuidados intensivos neonatales, como La Paz en Madrid, el trabajo que se ha hecho ha sido prodigioso: “Cuando yo llegué aquí en los años setenta había muchos niños a los que directamente no se trataba. Se sabía que con tan poco peso era imposible que sobrevivieran.
Hoy todo es diferente. Se ha avanzado mucho”, lo explica el doctor Jesús Pérez Rodríguez, responsable de la UCI de Neonatos del Hospital de la Paz, que insiste en que, en cualquier caso, no se debe trasmitir un mensaje triunfalista acerca de estos bebés.
Según el doctor, la auténtica revolución se produjo cuando se abrieron las unidades a los padres. “Se permiten que estén todo el tiempo que quieran porque se ha demostrado que el vínculo emocional es muy importante y favorece a padres y niños”. Así que los padres se quedan pegados a la incubadora casi las 24 horas: “muchos días pienso que si tuviera una cama aquí sería mejor porque llego a las ocho de la mañana y me voy a las doce de la noche”, explica Alba, mientras acaricia la manita de su bebé a través de la incubadora. 
A los más chiquitines les llaman “gambas” por el color rojizo que presentan al ser niños pre-término. Hoy en día nacen más “gambitas” (como dicen las enfermeras) que antes porque las mujeres se quedan embarazadas con más edad y también porque cada vez hay más fecundaciones in Vitro que provocan embarazos de gemelos y mellizos, más proclives a nacer antes de tiempo.
La presencia de los padres en los hospitales, los avances médicos y la labor humana que realizan enfermeras y auxiliares, mimando a cada bebé, obran a diario el milagro de sacar adelante a estos pequeños supervivientes.