Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Residencias "de andar por casa"

En esta época muchos universitarios buscan una casa o una residencia para empezar el curso que viene. Los precios suelen ser bastantes altos y hay que darse prisa para no quedarse sin una plaza para el próximo octubre. Pero no todas estás residencias son legales. Muchos particulares han encontrado "una gallina de los huevos de oro" en los estudiantes. Alquilan sus casas o chalets por habitaciones, les ofrecen servicio de comidas y limpieza, todo por precios que oscilan entre los 600 euros y los 1200 euros. Ofrecen lo mismo que una residencia pero sin las licencias obligatorias. Hemos comprobado como funciona este negocio.
Es muy fácil encontrar por las calles de Villaviciosa de Odón anuncios para alquilar habitaciones a estudiantes. Muchos son simples casas compartidas, pero algunas son residencias encubiertas. Quedamos con uno de los anunciantes. Nos enseña una casa en el centro del pueblo. Tiene cuatro habitaciones pequeñas. Nos pide al mes entre 800 y 950 euros dependiendo de la habitación. El precio incluye servicio de lavandería y limpieza y pensión completa. "nosotros dejamos en la cocina las bandejas sobre las dos y media. Ofrecemos guisos, paellas, de todo." Nos explica el casero. Hay unas zonas comunes como son el salón, la cocina o la terraza.  
En nuestra segunda visita esta vez nos encontramos con un chalet de lujo. Está situado en una urbanización cerca de la Universidad Europea de Madrid. También se alquilan las habitaciones sueltas por 500 euros y también nos ofrecen comidas. Una empleada extranjera es la encargada de hacerlas. Habría que pagar 170 euros más si queremos desayuno y cena. 
En realidad todas estas casas no tienen ningún tipo de licencia para ejercer esta actividad, lo hemos comprobado. Tendrían que tener una licencia de actividad como una residencia o un pequeño alojamiento. N el momento en que se ofrezcan comidas se produce la irregularidad. Tiene que guardar una serie de medidas de higiene. La licencia también la concede la administración para que se cumplan ciertas medidas de seguridad. Por ejemplo en caso de incendio.
En el ayuntamiento nos comentan que es difícil detectar estas irregularidades. "Habría que demostrar con una orden judicial o contratando a un detective que esas casas ofrecen estos servicios", nos comenta Miguel Ángel Ron, Teniente de Alcalde del municipio.
Los estudiantes tienen más libertad de horarios y comida y limpieza en estas casas. Y los propietarios sacan mucho más dinero al mes (hasta 5000 euros) que si alquilarán su chalet vacío a una familia.