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Ross Brawn lo vuelve a hacer

Brawn volvió a saborear en Australia el dulce néctar de la victoria. FOTO: EFE.telecinco.es
La primera carrera de la temporada dejó una sensación de dominio insultante de la recién nacida Brawn GP. Los otrora Honda abusaron de sus rivales con una superioridad que pocas veces se había visto en la Fórmula 1. Gran parte de culpa del paseo de Button y Barrichello en Melbourne la tiene Ross Brawn. El gurú del 'gran circo', que llevó a Benneton a sus primeros títulos y encabezó la edad de oro de Ferrari junto a Michael Schumacher lo ha vuelto a hacer.
"Si los Brawn siguen así, ganarán las 17 carreras", afirmaba Fernando Alonso después del Gran Premio. La polémica en torno a los difusores quizá no ha dejado ver más allá, pero lo cierto es que Ross Brawn lleva trabajando en el BGP001 desde hace dos temporadas. Sí, los difusores rozan la ilegalidad (aunque el resto de equipos ya trabajan para que los suyos sean similares) y dan una ventaja clara al coche sobre el resto, pero no son los únicos responsables del aplastante dominio.
Ese paso por delante sobre el resto de equipos, que en la Fórmula 1 es un mundo, se nota nada más ver el monoplaza: Líneas casi perfectas, una aerodinámica cuidadísima, un suelo que permite una estabilidad casi perfecta sobre el asfalto. A todo esto hay que añadir el motor Mercedes, que le da uno de los niveles de potencia más altos de la parrilla. Todos estos elementos explican los casi tres segundos que sacó Button al tercer clasificado, Lewis Hamilton.
El KERS, por el momento, no funciona. Se puede comprobar en la clasificación de Australia. De los diez primeros, sólo Hamilton y Alonso lo llevaban. El español reconoció la evidencia: "No ha sido de gran utilidad. En tiempo por vuelta sabemos que no nos da ninguna ventaja". Ni siquiera le sirvió para adelantar a los Force India. Quizá también el circuito no era el más apropiado. Habrá que ver cómo funciona en trazados con rectas largas como Bahrein o Monza.
Una de las grandes sorpresas de este comienzo de temporada fue el abandono de los dos Ferrari. Ni Massa ni Raikkonen consiguieron acabar y en Maranello ya se ponen las pilas para Malasia. También fue una sorpresa lo de McLaren. El tercer puesto de Hamilton (sanción a Trulli de por medio) no lo esperaban ni los más optimistas. Pero ha sido sólo un espejismo, pues como ellos mismos han reconocido, de momento no están para luchar.
Para el Gran Premio de China, los difusores del estilo de los Brawn se verán en todos los monoplazas. Será entonces cuando se puedan comenzar a establecer las posiciones reales de las escuderías, cuando comience el verdadero Mundial. Mientras llega Shangai disfrutaremos del Gran Premio de Malasia, donde el sofocante calor y las altas temperaturas del asfalto pueden jugar muy malas pasadas.
JNP