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El Sol de la noche madrileña

Nació en 1979. Fue idea de un arquitecto, Antonio Gastón, amante de la música y el arte. Reunió a lo mejor de la movida intelectual y musical de los ochenta. La Sala Sol ha sido testigo nada menos que de 7000 conciertos de músicos españoles e internacionales. Dicen sus fieles que está hecha con el mejor sustrato de la calle de Madrid y en sus tripas nos metemos con algunos de sus protagonistas, para que nos cuenten qué dirían estas paredes si hablaran...
Santiago Auserón, hoy Juan Perro, recuerda entre risas unos camerinos que parecían el camarote de los hermanos Marx, siempre llenos de gente y nublados de humo y alcohol. Fueron años de efervescencia en el panorama musical. Años en los que la música era una descarga eléctrica en la que no parecía importar tanto la afinación como la intensidad.
Tres grupos se atribuyen la inauguración de esta sala: Nacha Pop, Zombies y Burning...Una competición que da idea del valor que le atribuyen todos a este espacio. El de haberse convertido en templo, en una especie de santuario de la música en el que también se hacían presentaciones de libros y revistas de cine. Paco Umbral presentó uno de sus libros aquí, en una noche imborrable en la que Ramoncín acabó pelándose con Alaska. Incidentes que el tiempo ha convertido en meras anécdotas.
Desde luego los años han pasado por todos. Y por supuesto por esta Sala a la que el tiempo sin embargo, ha sentado especialmente bien. Treinta años después de su inauguración sigue ofreciendo conciertos con los músicos asiduos de antes a quienes se han ido sumando también, los de ahora. Larga vida al Sol.